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martes, abril 22, 2008

LECTURA: LA SAGA DE DRAGONLANCE EN CÓMIC

El día 28 de marzo pasado salió la versión en cómic de “Crónicas de la Dragonlance # 1: El retorno de los dragones”, publicado por Norma Editorial. Se unen así los miles de fans de esta saga con los fans de los cómics, dándole mayor amplitud a la saga.

La historia nos narra las aventuras de unos amigos que se reúnen luego de estar separados cinco años buscando a los verdaderos dioses. Aparece una pareja de bárbaros a los que deciden ayudar. A partir de este momento el compromiso en ayudarles aumenta y la acción no decae en ningún momento.

Se nos presenta en un mundo llamado Krynn al que vamos descubriendo a lo largo de la historia. Un mundo con bosques, ciénagas y seres fantásticos, desconocidos o bien ignorados hasta el momento. Podríamos decir que es un mundo medieval por la estética de las vestiduras, las armas (arcos, espadas), el sentido de caballerosidad que se desprende. Pero, como veréis, no es ñoño ni demasiado idealizado.

En un principio puede resultar una estética sombría, pero al ir entrando en la historia vemos la importancia de la luz del color, el fondo de las viñetas, influye en la expresión del estado de ánimo de los personajes y en nosotros mismos. Destacamos la utilización del juego de luces: la luz dorada, rojiza, serena del atardecer; la luz azul fresca a la puesta del sol; la luz cálida y acogedora de la posada; el brillo del fuego del hogar; el contraste de la luz de las estrellas y el brillo de las antorchas; la suave luz azul de la vara; la luz melancólica, de color sepia, de la historia de Goldmoon; la luz verde tamizada del bosque; la entrada al Bosque Oscuro está marcada por una luz grisácea, tenebrosa, fantasmal, augurio de una presencia especial; la luz roja, sangrienta de la destrucción del poblado reflejada en los ojos de Goldmoon y Tanis es de gran dramatismo, marcada por el efecto de la brisa que mueve sus cabellos y remarcan sus rostros; la luz clara del día que estalla en una gran llamarada provocada por el mago. En la ciudad en ruinas, magnífica a pesar de la destrucción, vuelve a ser un luz sombría, oscura, que nos anticipa algún desastre y su interior es un continuo claroscuro de lo más inquietante.

Todo este juego de luces, este color adecuado a cada momento es una magnífica labor de Santiko y Raffaele que han conseguido dar una atmósfera muy adecuada para cada ocasión.

Los personajes se nos presentan en las primeras escenas. Conoceremos al enano Flint y al semielfo Tanis reuniéndose con un ser pequeño y ágil, que ya demuestra a las primeras de cambio que es un ladronzuelo, Tasslehoff Burrfoot; los hermanos, Raistlin, recién consagrado mago y Caramon, un fuerte guerrero y, por último, Sturm, caballero. En la posada coincidirán con los bárbaros Goldmoon y Riverwind a los que prestarán ayuda.

Flint está construido con gran decisión y definición desde el principio. Parece como si el autor le estuviera especial querencia.

Tanis viene bien definido con rasgos de semielfo: fuerte como un humano pero con la agilidad y fluidez de los elfos, como se ve en toda la acción. Esta división interna y su liderazgo se muestra en su expresión preocupada, los cabellos sobre el rostro o bien el lugar que ocupa cuando van en grupo.

Raistlin queda definido por el color de su piel, sus ojos y la túnica roja que hace que se le sitúe enseguida.

A Goldmoon primero le falta expresión, decisión, pero, conforme avanza la historia, el sufrimiento y el compromiso aumentan y sus rasgos se definen mejor, se perfilan y adquieren mayor personalidad: ya no es la misma chica que llega a la posada huyendo, que la mujer que ha sufrido la destrucción de su pueblo y la escuchado a la diosa.

El resto de los personajes no quedan tan bien definidos, quedan casi en un segundo plano, son acompañantes, no protagonistas. El dibujante es Steve Kurth y ha hecho un gran trabajo en la recreación de estos personajes, vestidos, armas y, sobre todo, en el desarrollo de la acción a la que ha dado fuerza y vitalidad.

Quisiera destacar unas escenas que me han gustado mucho, cada una por razones distintas:

Me parece de una gran calidad la vista de los amigos desde arriba y luego el contraste de una vista de frente donde tenemos a Caramon cargando a Raistlin, Rivendwind atendiendo a Goldmoon, Flint chapoteando, Tanis en el centro, catalizador del grupo, Sturm en vanguardia, del que sólo vemos las piernas. Y Tas no se ve, espíritu inquieto que investiga por su cuenta. Son dos viñetas a final de página, apaisadas y no muy grandes. Fijaos en ellas pues recogen la esencia de la relación de los amigos.

El escorzo del vuelo de los pegasos es fantástico y el entusiasmo de Tas es contagioso.

El desastre de la ciudad en ruinas, en el exterior, contrasta con la serenidad del interior del templo en el que Goldmoon habla con la diosa Mishakal, diosa de la curación, que le advierte de su misión.

En el encuentro con los enanos gully vemos bien la fanfarronería de Bupu, la avaricia de algunos enanos y el ambiente mágico, encantador, que crea Raistlin.

El ataque de los draconianos es brutal, dinámico, con un fondo oscuro en el que destacan los distintos protagonistas en cada viñeta que están adaptadas a la acción del momento alternando formato apaisado con vertical, pequeña y grande, con primeros planos o vistas generales.

Hay dos escenas que complementan, son dos versiones de una misma situación. Rivendwind y Goldmoon discuten, hablan y se reconcilian en un ambiente sereno, con una luz gris, neutra y unas viñetas casi del mismo tamaño todas. En su contraste, Caramon y Raistlin también hablan pero sin ese ambiente de concordia: la túnica roja y los tamaños de las viñetas junto con los primeros planos del mago nos indican su carácter dominante.

En todas estas escenas y en la historia en general influye el tamaño de las viñetas y su disposición: grandes alternando con pequeñas para darnos detalles, horizontales o verticales, según la acción del momento. Abundan los primeros planos de los personajes sobre todo en momentos de confidencias, crisis o, especialmente, dramáticos. Las viñetas apaisadas nos muestran momentos de narración, más relajados, como el encuentro de los amigos. Todo ello nos indica acción y dan agilidad a la historia, como el ataque en la ciudad en ruinas.

La historia original es de Margaret Weis y Tracy Hickman y la ha adaptado Andrew Dabb. Es un guión excelente. Nos sitúa en el momento con cuatro rasgos y comprendemos enseguida la situación tanto de los amigos como de Krynn. Si conocéis la saga original veréis que no me equivoco: ha tratado los puntos principales y los ha tratado con acierto dándonos su visión pero con gran respeto al original. Por todo, el conjunto de la obra, tanto el tratamiento gráfico-estético como por el guión, es muy recomendable. Estamos de enhorabuena los seguidores de la Dragonlance.

miércoles, enero 02, 2008

LAS CRÓNICAS DE CONAN (Vol. 8): LOS HERMANOS DEL ACERO y otras historias

Hace unos meses reseñábamos en este mismo blog las primeras entregas de Las Crónicas de Conan (ver anterior reseña). Aunque la buena salud editorial de que siempre ha gozado en España nuestro bárbaro favorito nos ha permitido disfrutar de este mismo material en casi todos los formatos posibles, la oportunidad de releer algunas de sus historias más apreciadas en la que probablemente sea la edición “más definitiva” de Conan The Barbarian que vamos a poder disfrutar en mucho tiempo bien merece unas palabrejas.

Este octavo volumen de las crónicas bárbaras es digno de mención por varias razones. Desde una perspectiva nostálgica, porque recupera los primeros números de Conan The Barbarian que publicara Planeta de Agostini/Forum allá por 1983, en lo que supuso la primera edición cronológica y a color de Conan en España. Por otra parte y ya desde un punto de vista artístico, en estas páginas tiene lugar uno de los momentos más importantes de la agitada biografía del bárbaro: la primera aparición de Bêlit.
Pero el libro comienza con otro encuentro, o mejor dicho un reencuentro, cuando el camino de Conan se vuelve a cruzar con el de Murilo. El citado, visto por última vez en Villanos en la casa (Las Crónicas de Conan vol. 2), es una creación Howardiana a la que Roy Thomas saca el máximo partido convirtiéndolo en un carismático personaje que destaca entre otras cosas por su distraída moral.
Tras los acontecimientos de Villanos… el noble venido a menos ha acabado convirtiéndose en Capitán de un ejército de soldados de fortuna. En esta ocasión el pícaro personaje tiene una oferta para Conan que este último no va a poder rechazar, lo que desencadena una mini-saga de tres episodios, a lo largo de la cual la Compañía Carmesí va a tomar parte en un litigio entre tres ciudades estado que queda finalmente eclipsado por un conflicto mayor entre dos antiguas deidades.
En estas mismas páginas Conan va a conocer a Yuseff y Tara, quienes al final de su periplo en Ronnocon deciden acompañar al bárbaro en su camino hacia el mar. Obviamente no va a ser un viaje tranquilo, y de hecho sus andaduras concluyen precipitadamente y sin tiempo para despedidas cuando un Conan al que nunca ha agradado la vida de marinero se ve obligado a enrolarse en un barco para eludir la justicia argoseana. Ese barco es abordado por el Tigresa, capitaneado por Bêlit. Y el resto como suele decirse, es historia.
Destacar el inspirado trabajo de Roy Thomas, quien en la primera parte del libro demuestra que, pese a que ya comienza presentar visos de agotamiento, la fórmula preciado tesoro/mujer voluptuosa/monstruo todavía puede dar buenos resultados si los tres elementos se combinan con la debida sabiduría. Por otra parte la llegada de Bêlit va a marcar un profundo cambio en la existencia del Cimmerio, que renuncia a la tierra en favor del mar y deja atrás su vida de promiscuidad a cambio del amor de una sola mujer. Este nuevo rumbo supone un soplo de aire fresco de una cuarentena de números que va a sentar muy bien a la serie.
El libro concluye con el número 56 USA en el que Thomas, por boca de Bêlit, da a conocer a los lectores el trágico pasado de la Reina de la costa negra, demostrando una vez más su capacidad para crear un universo sólido y coherente partiendo de los esquemáticos conceptos de Howard y sus sucesores literarios.
A nivel gráfico, John Buscema sigue realizando un buen trabajo que en ocasiones se debe tanto a él mismo como al esfuerzo de sus diversos colaboradores, entre los que destacaría a Tom Palmer. Tal vez el gran John no está tan inspirado como cuando comenzó su andadura en la serie, pero desde luego la simple visión de Bêlit dibujada por él ya hace obligatoria la adquisición del libro. Como curiosidad, uno de los números está dibujado por uno de esos genios nunca suficientemente reconocido como lo es Mike Ploog.
La verdad es que si me dieran a elegir entre esta edición con color remasterizado o los tres libros que Planeta editó hace algunos años en blanco y negro y a mayor tamaño probablemente me quedaría con esta última, pero como afortunadamente no se me ha puesto en esa tesitura puedo atesorar aquellos a la vez que sigo disfrutando de esta nueva edición de Conan The Barbarian. Bien pensado hay otra razón para conservar aquellos libros, y es que por cuestiones de derechos, en el próximo tomo 9 de Las Crónicas de Conan se omiten tres números de la serie original Conan The Barbarian en los que aparece Red Sonja. Una verdadera lástima.
Tan solo una crítica a este volumen 8 ¿por qué demonios Planeta ha cambiado por el brillo la más bonita y elegante textura mate de la encuadernación de los anteriores volúmenes de la serie?¿tanto cuesta cuidar este tipo de detalles?

jueves, octubre 19, 2006

LAS CRÓNICAS DE CONAN

Si hay un personaje que siempre ha gozado de buena salud en España ese ha sido nuestro bárbaro favorito, cuyas aventuras han sido publicadas por estos lares de forma ininterrumpida y en los más diversos formatos. Con Las Crónicas de Conan, cuyo sexto volumen acaba de llegar a las librerías, Forum/Planeta de Agostini nos presenta una nueva oportunidad de disfrutar del material originalmente aparecido en la serie Conan the Barbarian (Marvel). No tengo la menor duda de que ésta no será la última edición de las historias clásicas de Conan, lo que sí cabría preguntarnos es si se trata de la definitiva.

Crónicas Bárbaras

El origen de esta primera adaptación al cómic de las andanzas del personaje de Robert E. Howard se remonta a finales de los sesenta/principios de los setenta, publicada por Marvel en formato comic-book mensual. Aquí la importó Ediciones Vértice en los setenta en forma de aquellas entrañables “novelas” de considerable grosor que destrozaban la composición de página original y nos mostraban las viñetas retocadas. Precisamente mi toma de contacto con Conan fue de la mano de uno de tales librillos, en concreto el que contenía la historia ¡El que acecha en el interior!, en aquella ocasión titulada Los anillos del hombre serpiente. Si mi memoria no me engaña Vértice también publicó material de Conan en tebeos de grapa en blanco y negro.
Lo siguiente que supe del bárbaro fue a través de otra infame edición, los míticos Pockets de Ases de Bruguera, cuyas diminutas viñetas sí me permitieron al menos descubrir los magistrales dibujos de Barry Windsor Smith y John Buscema.
No podría leer esas aventuras clásicas de Conan en condiciones hasta varios años después, ya de la mano de Forum. La editorial catalana –que publicaba La Espada Salvaje de Conan- comenzaría la edición de Conan El Barbaro en 1983 en forma de tebeos de grapa mensuales que contenían un número y medio americano. Siendo que la colec empezó su andadura con el material de Conan The Barbarian inédito en España, los primeros números de la serie original –que son en definitiva los que nos ocupan- no serían rescatados hasta algunos años después dentro de esa misma serie mensual. Así, por fin pudimos disfrutar dignamente de aquellas historias en un formato fiel al original -eso sí, a un tamaño ligeramente mayor, que era el utilizado por Forum por aquel entonces- y con el clásico coloreado a base de tramas de puntos.
Posteriormente la misma editorial rescató en lujosos álbumes en glorioso blanco y negro –y en este caso no es una ironía- el Conan de Roy Thomas y Barry W. Smith, y parte del material ilustrado por el gran John Buscema, como la saga de Belit. Además, nos brindó una nueva edición de Conan the Barbarian desde su primer número americano en una serie mensual de tebeos de grapa, que sí representó en sus casi cien entregas la primera edición cronológica y a color de la serie original del bárbaro desde su número 1, destacando su fidelidad a la original USA.

Conan, el remasterizado

Por un momento el futuro editorial de Conan pudo resultar algo incierto, y es que a principios de éste nuevo siglo Marvel perdió los derechos sobre las creaciones de Robert E. howard a favor de Dark Horse. Por fortuna, las intenciones de ésta última no pasaban solo por la publicación de nuevo material del bárbaro, sino también por la recuperación del antiguo.
Ello nos lleva a estas Crónicas de Conan (The Cronicles Of Conan), reedición cronológica del material de Conan The Barbarian,
que nos presenta una vez más Forum/Planeta de Agostini tras las oportunas negociaciones con Dark Horse. Y lo hace en forma de libros en tapa dura de unas 176 páginas (en realidad el número varía según entregas), y lo que es más interesante, con un nuevo coloreado infográfico.
El tema del coloreado digital siempre es polémico, máxime tratándose de una técnica que en manos poco adecuadas se presta a incurrir en excesos. Aunque el resultado en estos casos no suele ser del agrado de todo el mundo, debo decir que con alguna pequeña salvedad, el trabajo realizado en Crónicas me parece equilibrado y hecho con buen gusto.
Habrá quien piense que la edición definitiva de estas historias solo cabe concebirla sin coloreado alguno. Yo mismo me rindo ante la visión de una página de Windsor Smith o Buscema en B/N y admito ser incapaz de decidirme por una u otra opción, pero bueno, eso más o menos ya lo teníamos en anteriores ediciones y ahora se nos ofrece una nueva posibilidad de elección, lo cual beneficia en última instancia al sufrido lector.
En cualquier caso, y al contrario que el material dibujado para Savage Sword, el de Conan the Barbarian fue creado para ser coloreado, y también es verdad que el resultado de estas Cronicles nos hace olvidar de un plumazo las viejas ediciones con coloreado de puntos.
No podemos soslayar el que es uno de los verdaderos valores añadidos de Las Crónicas de Conan: los extensos comentarios de Roy Thomas al final de cada libro en torno a la concepción de las historias incluidas. Los artículos de Roy nos revelan cuales de esas maravillosas aventuras fueron adaptaciones de relatos de Howard y en que medida, y cuales creación propia, y lo que es más, nos dan a conocer la influencia de los entresijos editoriales, e incluso del estado de ánimo del propio escritor, en el resultado final.
Ello convierte estos libros en una auténtica biografía autorizada del Conan de los cómics, lo que por si solo ya los hace indispensables para cualquier fan del bárbaro que se precie.
Como único punto negativo, decir que un papel de grosor ligeramente mayor evitaría que en algunas ocasiones se transparentaran las impresiones del dorso de la página. Por otra parte eso conllevaría un encarecimiento de un producto que se caracteriza por una razonable relación calidad/precio.

Classic Conan

Poco más se puede añadir en torno a estos primeros cómics de Conan, para eso ya están los extensos apéndices de Roy. Solo decir que esta edición me ha permitido disfrutar una vez más de unos tebeos inolvidables, y recordar cómo Barry W. Smith pasó con este trabajo de ser un artista más de los muchos influenciados por Jack Kirby, a convertirse él mismo en uno de los grandes. La prueba irrefutable de ello está en obras como La torre del elefante, ¡El que acecha en el interior! (Las Crónicas de Conan Vol. 1), El jardín del miedo, Villanos en la casa, La hija del Gigante de Hielo (Vol.2), o la que para muchos es el momento cumbre del británico en Conan, Clavos rojos (Vol.4).
Roy Thomas realiza una tarea que ya de por sí constituye una auténtica epopeya al combinar adaptaciones de relatos originales de Howard con otros de elaboración propia, creando un universo sólido y coherente. De hecho, me atrevería a afirmar que es su Conan y no el literario –por cierto, bastante más bárbaro que el de Roy- el que ha acabado trascendiendo como el icono cultural que la mayoría de gente conoce.
En mi opinión uno los puntos álgidos del escritor lo encontramos en La Guerra del Tarim (vols. 3 y 4), la primera saga de larga duración en que se vió envuelto el bárbaro. Pese a contar con más de treinta años, la historia -que se debe mayoritariamente a la pluma de Thomas- plantea algunas reflexiones en torno a la guerra y la religión absolutamente vigentes en un mundo asolado por fanatismos de todo signo.
Es precisamente en el curso de esta saga que el gran John Buscema comienza su andadura en Conan. John nos va deleitar con grandes aventuras, empezando con el enfrentamiento final entre Conan y Kharam Akkahd (Vol. 4), además de brindarnos la imagen definitiva del personaje tal y como hiciera su tocayo Romita con cierto trepamuros. El dibujo de Buscema se beneficia del entintado de Ernie Chan, algo que paradójicamente no parecía agradar demasiado al dibujante.
Tampoco podemos olvidar las puntuales colaboraciones de artistas de la talla de Gil Kane o Neal Adams.
En fin, esto es solo una pequeña muestra de lo que hemos visto en los seis primeros volúmenes de Las Crónicas de Conan (en USA llevan ya once publicados), y en el futuro nos queda todavía material de gran calidad como la aplaudida saga de Conan junto a la Reina de la costa negra, Belit. Es cierto que con el tiempo Conan the Barbarian se acomodaría e incluso se tornaría algo monótona con alguna excepción como la trepidante Saga del Devorador de Almas, pero bueno, mientras siga apareciendo Crónicas, estoy dispuesto a darle una segunda oportunidad a todas aquellas historias. Es más, no me importaría que Dark Horse se planteara hacer algo parecido con el material de King Conan.

Aprovecho para dar las gracias a mi amigo Ximo, cuyo entusiasmo por las aventuras de Conan fue lo que me introdujo de lleno en la Era Hyboria.