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lunes, julio 21, 2008

Obama por Alex Ross


No es un pájaro, no es un avión, es... ¡Barak Obama! Es evidente que el candidato demócrata no sólo despierta pasiones entre actores o cantantes, como demostraban algunos vídeos colectivos, sino que también lo hace entre autores de cómic tan célebres como el hiperrealista Alex Ross. La noticia, vía comicscontinuum y en la web del autor .

sábado, junio 28, 2008

RECOMENDACIONES DE LECTURA DE CÓMICS DE SUPERHÉROES PARA EL VERANO DE 2008

Este año me ha tocado hacer el post de recomendaciones veraniegas de cómics de superhéroes. Antes de enumerar mis tres recomendaciones puntualizaré que no soy un experto en la materia de lo que a temática de superhéroes se refiere. En mi más tierna infancia podría haber hecho una defensa más digna respecto a mis conocimientos sobre superhéroes..., pero los tiempos cambian y, como muchas cosas en esta vida, los gustos van evolucionando y me he ido decantando hacia lecturas de otro tipo, sobre todo de cómic europeo que es el que ocupa ahora más baldas en mis maltrechas estanterías.

Dicho lo cual, esto no significa que no “pique” de vez en cuando y compre algunos títulos que me parecen interesantes por la historia en sí o por el equipo creativo en cuestión, aparte de que ahora están recopilando en tomos mucho material antiguo y no tan antiguo, que en su momento no me leí por estar editado en grapa, y que ahora ya lo tengo en mis manos porque es recopilado en tomos.

Por lo tanto, ahí van mis tres recomendaciones, dos de ellas sobre dos personajes-icono, uno Marvel y otro DC, que son los más atractivos para mí por el tipo de ambientación e historias que se cuentan (aparte de tener unos equipos creativos impresionantes) y una tercera que es una atípica historia de género superheroico que está conformada por dos autores que me gustan especialmente, tanto al guión uno como al dibujo el otro.



MK Daredevil
Brian Michael Bendis / Alex Maleev

Tomos 4 y 5
Editorial Panini
15,95 € c/u

Después de las míticas historias con las que nos obsequió un gran Frank Miller allá por la década de los 80 (y que Panini también está recopilando en tomos), aquí tenemos otra de las etapas que más han aportado recientemente algo nuevo al personaje, que primero fue publicada en grapa y ahora es recopilada en tomos en Best of Marvel Essentials: Marvels Knights: Daredevil y que de momento han salido estos dos (Tomos 4 y 5 que contienen del nº 26 al 37 americanos). Esta nueva etapa se la debemos a uno de los más grandes guionistas del género negro que ha dado estas dos últimas décadas el noveno arte, Brian Michael Bendis, y a unos dibujos, de los que no existen originales, ya que están realizados directamente por ordenador y que son de una estética, “difuminado” y colorido sucio único e ideal para que Daredevil se mueva como pez en el agua por la Cocina del Infierno, gracias a esta particular técnica de dibujo aportada por Alex Maleev.

El mundo de la mafía se tambalea y el mismo Kingpin lo va a sentir en sus propias carnes. Y en todo este meollo se verá mezclado Daredevil cuya identidad secreta peligra a raiz de ciertos acontecimientos. ¿Podrá salir de ésta? ¿Será capaz de mantener y defender su dualidad abogado/defensor?

Probad esta historia que nos ofrece este equipo creativo de lujo y veréis como el concepto de la legalidad y la corrupción coge un nuevo sentido teniendo de contexto esa asfixiante Cocina del Infierno por donde nuestro “cuernecitos” favorito debe aplicar su particular visión de la justicia.



Batman: Arkham Asylum
Grant Morrison / Dave McKean
Editorial Planeta DeAgostini

25 €

Para los calores sofocantes del verano, los espejismos que estos puedan producir y, como resultado, delirios que nos puedan acontecer, qué mejor lectura que ésta que nos permite hacer un breve recorrido por uno de los manicomios más famosos del mundo del cómic, el Arkham Asylum, donde las mentes más asesinas y peligrosas del gremio de los villanos están encerradas allí para proteger al resto de los ciudadanos de Gotham así como "protegerlos" de ellos mismos.

Otro de los guionistas británicos más reputados del medio, Grant Morrison, nos propone una visita guiada por este asilo de villanos locos de mentes desquiciadas y peligrosas, con un guía de excepció, Batman. Se ha producido un motín en el manicomio encabezado por el Joker y donde Batman es invitado a que los visite. ¿Llegará a formar parte el "murciélago" de este manicomio especial por meritos propios?

Toda esta atmósfera la consigue reflejar perfectamente un verdadero "psiquiatra" de la ilustración, un artista que te retrata como nadie, con ese uso inigualable de la composición irreal, el interior de un asilo para enfermos mentales como éste... imágenes que rayan lo inimaginable e, incluso, la locura, y que te transportan a otra realidad de auténtica pesadilla. Él es Dave MacKean, el dibujante oficial de los Sueños más desquiciantes.



Marvels
Kurt Busiek / Alex Ross
Editorial Panini

22,95 €

Aquí tenemos otro equipo creativo extraordinario. Un Busiek soberbio a los guiones (conocido por todos por su magistral Astro City) donde nos ofrece su visión particular del género de superhéroes pero ahora colocando la “cámara” al pie de calle, donde la gente normal y corriente está situada como mera espectadora de las evoluciones y tejemanejes de los superhombres. Es la visión que el ciudadano medio tiene de sus seres superpoderosos a los que adora a la vez que teme. El enlace con el lector de esta historia, que comienza en la primera mitad del siglo XX, es el fotógrafo de prensa Phil Sheldon, que nos introduce en la época dorada de los superhéroes, cuando estos verdaderos prodigios de la naturaleza nacen y van saliendo a la luz. Era el momento de superhombres como el Capitán América o la Antorcha Humana. Y a partir de ese momento todo cambió. Los prodigios fueron apareciendo a medida que se aceleraba el progreso de la humanidad después de la II Guerra Mundial, y cuantos más eran más problemas parecía que iban atrayendo, para lo bueno y para lo “malo”. Y los años de experiencia de Phil Sheldon como reportero propiciaría que se viera capaz de escribir todas sus vivencias en un libro dedicado a ellos: Marvels.

Por otra parte tenemos a los lápices al hiperrealista Alex Ross, artista que tiene sus defensores y sus detractores, con un dibujo casi fotográfico que a muchos aficionados no acaba de convencer por su excesivo realismo pero que a mí personalmente me encanta, retratando como nadie la Norteamérica desde los años 40 hasta nuestros días.

Sólo me resta desearos que disfrutéis como nunca de las electrizantes evoluciones de algunos de nuestros superhéroes favoritos, que a buen seguro que os harán vivir fantásticos momentos durante vuestras seguro que calurosas vacaciones veraniegas.

Otras recomendaciones de lectura veraniegas:

Un saludo cordial.

martes, mayo 13, 2008

BoME: DAREDEVIL: MARCADO POR LA MUERTE

Con la política editorial de Panini los Friends Of Ol' Marvel estamos de enhorabuena. Además de que gracias a la publicación de los Masterworks hace ya algunos meses que tenemos asegurada nuestra ración periódica de Marvel de los ´60, los gloriosos ´80 también tienen amplia presencia en el mercado español gracias a los Best Of Marvel Essentials dedicados al Thor de Walt Simonson, el Excalibur de Chris Claremont y Alan Davis y, por supuesto, el Daredevil de Frank Miller.

En este volumen inicial del Daredevil de FM encontramos los primeros pinitos del artista como dibujante de la serie, ilustrando los guiones de un Roger McKenzie cuyo nombre ha sido injustamente omitido en la portada y el lomo del libro. La historia que viene después es por todos conocida: el estado de salud de que gozaba la tira no era muy bueno, lo que propició que el editor (ya se sabe, de perdidos al río) se decidiera a dejar el destino de la serie en las únicas manos del dibujante, quien de todas maneras ya venía poniendo su granito de arena en los guiones desde hacía algún tiempo.
Pero eso será más adelante. Este tomo se abre con el primer trabajo de Miller a los lápices de la serie en un número que supone la conclusión de la saga del Rondador de la Muerte (158 USA). La inclusión de este episodio puede parecer algo forzada, pero lo considero imprescindible desde una perspectiva completista, además de interesante en cuanto exponente del radical y espectacular cambio que iba a sufrir el comic en pocos meses, y es que aunque soy un convencido fan de la Marvel de aquella época reconozco que me costó reprimir un “Bwaa haa ha…!” mientras releía la escena en que, cual malvado de opereta, el Rondador, creyéndose vencedor, relata su dramático origen al indefenso protagonista.
A partir del siguiente número la cosa va cambiando, y pese a no constar acreditado como guionista empezamos a encontrar algunos de los tics que Miller terminaría convirtiendo en marca de la casa. Buen ejemplo es la presencia de personajes de la calaña de Eric Slaughter y sus matones, auténticos malos de película negra que se alejan por completo de los estándares de los tebeos de superhéroes de aquel entonces.
De hecho mis primeros recuerdos de este DD de Miller van ligados a la certeza de que el tebeo del tipo de rojo que luchaba contra Mister Miedo o el Bufón se había convertido de pronto en una fascinante película de gansters en la que todo podía pasar. Matt Murdock ya no se las iba a ver con payasos disfrazados sino con violadores, matones, narcos y mafiosos de gran nivel. La clase de tipos que dan verdadero miedo, vaya. No hace falta decir que cuando apareció la exnovia ninja que no tenía reparo alguno en agujerear con sus sais a quien fuera menester fue ya la bomba.
De todo eso iremos siendo testigos en las posteriores entregas, pero el hecho es que en este libro que nos ocupa junto a Foggy, la Viuda Negra y Heather Glenn ya encontramos malos de verdad, peleas históricas en los bajos fondos, sórdidos escenarios como el bar de Josie, y personajes como Turk y por supuesto Bullseye. Precisamente el certero asesino -que va a dejar de ser un villano de segunda para convertirse en la némesis de nuestro héroe- protagoniza algunas de las mejores páginas de esta primera entrega como la espectacular pelea en el parque de atracciones de Coney Island. Es en escenas como ésta o la de la emboscada que Slaughter tiende a DD en los muelles de NY donde más se lucen Miller y Janson, quedando de manifiesto ya desde un principio que sus influencias no solo exceden lo que es estrictamente el género superheroico sino que se extienden hasta beber también de otros medios distintos al cómic.
En comparación con momentos como esos, el encuentro con un descontrolado Hulk -paliza de muerte incluida- queda algo fuera de lugar, aunque bien pensado es una buena ocasión para definir a un personaje que no en vano es conocido como el Hombre sin miedo. Además la convalecencia de DD en el hospital da pie a revisar el origen de nuestro protagonista en el mítico episodio de la conversación con Ben Urich. El periodista del Bugle terminará jugando un importante papel en el devenir del personaje, pero en esta ocasión ya se gana un lugar en el corazón de los lectores cuando en la tesitura de elegir entre la noticia de su vida o hacer lo que cree correcto, opta por esto último.
Después de Marcado por la Muerte los trajes llamativos irían desapareciendo poco a poco, el tono de la serie se oscurecería paulatinamente y Miller y Daredevil acabarían haciendo historia quedando el nombre del primero ligado al personaje para siempre jamás, pero mientras eso llega esta primera entrega supone un más que cumplido aperitivo.

lunes, abril 28, 2008

BoME: IRON MAN: LA GUERRA DE LAS ARMADURAS

Si la década de los ‘80 fue buena para Iron Man en el cómic-book, no se puede decir que el hombre que va dentro de la armadura gozara de idéntica salud, y es que es una gran verdad que cuanto más canutas las pasan nuestros personajes más disfrutamos los sádicos lectores. Con todo, hasta Tony Stark tiene un límite.

En los tiempos anteriores a la saga que cubre este libro –publicada por primera vez en España hace muchísimos años dentro de la colección antológica Marvel Héroes- un Tony Stark que no estaba atravesando su mejor momento fue víctima de las manipulaciones de Obadiah Stane viéndose abocado a una crisis alcohólica que lo precipitó al abismo, perdiendo en el camino la empresa de su vida Stark International. Como todo buen héroe Tony se supo sobreponer, dio su merecido al artífice de su desgracia y volvió a coger con firmeza las riendas de su vida. No es extraño que en plena fase de renovación física y espiritual el millonario con armadura se pillara un rebote de mil demonios al descubrir que por causa de los tejemanejes de su enemigo Justin Hammer la tecnología que da vida a Iron Man había caído en malas manos.
Así comienza la guerra de las armaduras a.k.a. Stark Wars, una de las últimas grandes sagas del título –a ella añadiría la etapa Byrne/Romita Jr/Ryan y la posterior Busiek/Chen- en la que vamos a ver a Tony enfundado en su armadura rojo y plata y con la única ayuda de su fiel escudero Rhodey, persiguiendo y dando para el pelo a todos aquellos que se han aprovechado de su genial invención. La lista de adversarios es variada e incluye personajes clásicos como el Controlador, el Escarabajo, los Saqueadores o Manta Raya, sin considerar en el caso de este último que se trata de un funcionario del gobierno y no de un super-villano. Ciertamente cuando un tipo emprendedor como Tony comienza algo lo lleva hasta las últimas consecuencias, por lo que así mismo va a aprovechar esta particular cruzada para desposeer de su tecnología incluso a aquellos a quienes otrora se la cediera voluntariamente, caso de los Mandroides de S.H.I.E.L.D. o los Guardianes. Huelga decir que todo ello va a convertir a su alter-ego en persona non grata. ¿Qué van a hacer los Vengadores ante semejante conducta por parte de uno de los suyos? ¿Cómo va a explicar Tony al mundo la actitud de su guardaespaldas? ¿Cuál es la opinión del Capi al respecto?
Estas son algunas de las preguntas que van a tener respuesta en una emocionante saga que nos permite reencontrarnos con secundarios queridos como Mrs. Arbogast o Scott Lang –antes de morir de la manera más absurda a manos de cierto guionista de moda en connivencia con algún que otro editor-Jefe dado a los grandes artificios. Tenía que decirlo-, personajes Marvel clásicos como Nick Furia o unos Vengadores Costa Oeste que nunca creí que fuera a añorar tanto, villanos de viejo y nuevo cuño (Armada), y escenarios familiares como la Bóveda (aquí llamada la Cripta por esas cosas de la traducción) o la Rusia de Dinamo Escarlata y el Hombre de Titanio.
La saga de siete partes más un epílogo que contiene este libro es trepidante, está bien contada y engancha hasta el final, lo que hace de Iron Man: La Guerra De Las Armaduras una lectura absolutamente recomendable y un buen exponente de lo que puede dar de si el género superheróico más puro cuando se trata con cariño y profesionalidad.
La parte que más puede disgustar al lector desacostumbrado al formato comic-book es que más que ante una historia que arranca y se desarrolla de principio a fin estamos ante una sucesión de episodios, cada uno de los cuales está dedicado a un/a contrincante/armadura distinto/a, siendo el verdadero hilo conductor la obsesión del protagonista, que se va tornando en métodos cada vez más expeditivos, así como los quebraderos de cabeza que ello le va a ocasionar a nivel legal, social y político. La consecuencia de lo dicho es que ni la edición en formato libro evita cierta sensación de falta de unidad, y de hecho La Guerra De Las Armaduras concluye quedando algún que otro cabo suelto, pero es que no podemos olvidar que no estamos ante un guión concebido de manera unitaria sino ante un fragmento de una historia que lleva décadas construyéndose mes a mes, lo que me hace pensar en lo bonito que sería poder disfrutar de todo el material que David Micheline y Bob Layton hicieron para Iron Man en este formato libro con tapa dura y buen papel. Al fin y al cabo y salvando las distancias estamos ante el equivalente con armadura del Thor de Simonson o el Daredevil de Miller.
En el apartado gráfico, el poco conocido Mark D. Bright puede no brillar con la intensidad de un JRJR, pero al margen de que el acabado de Layton hace el resultado final más que bueno hay que decir que el dibujante da sopas con honda a muchos artistas hot de hoy en día incapaces de hacer más de tres viñetas por página, y que esconden sus deficiencias bajo capas y capas de infocolor. Ya sé que al final y como de costumbre he acabado pecando de abuelo Cebolleta. No puedo evitarlo.

El epílogo -de pesadilla literalmente- dibujado por Barry W. Smith, como siempre, impecable.

jueves, abril 17, 2008

NEXTWAVE. Dinamita en 12 números

Hace un par de meses finalizaba en nuestro país la publicación de una de las colecciones Marvel más gamberras y rompedoras de los últimos tiempos, NextWave. Con el segundo tomo recopilatorio (seis números USA por cada una de estas entregas), llamado "Te pateo la cara", Panini finaliza la edición de esta obra escrita por Warren Ellis y dibujada por Stuart Immonen, que iniciara hace ya más de un año con "Agentes de H.A.T.E.".

La colección narra las locas aventuras de un grupo de héroes descarriados, la mayoría procedente del pasado de la editorial, más un par de nuevas creaciones para la ocasión. Destaca la presencia de un robot hastiado de la raza humana otrora llamado X-51 o simplemente Hombre Máquina, y que al igual que la líder del variopinto grupo, Monica Rambeau (alias Capitana Marvel o Fotón), incluso formará parte de los célebres Vengadores.

Si a estos dos primeras filas venidos a menos, les añadimos una cazadora de rarezas inglesa con más mala leche que Jenny Sparks (otro personaje británico y malhablado salido de la pluma de Ellis, en este caso dentro de la pionera The Authority), una antigua integrante de X-Force amiga de las explosiones (Bum- Bum para los amigos) y un desaliñado don nadie superpoderoso llamado simplemente el Capitán (las escenas que narran su origen o la anécdota de su nombre no tienen precio), obtenemos como resultado una de las mayores alineaciones posibles en lo que a mala leche, mediocridad, humor ácido y moralidad dudosa que se recuerdan en un cómic de la Marvel.

Si bien los guiones de Ellis para la colección se encuentran dentro de sus obras menores (lejos de TransMetropolitan o Planetary, por poner dos ejemplos), hacía tiempo que el inglés no nos obsequiaba con una narración tan fluida, tan rebosante de acción despreocupada y desproporcionada, y tantos guiños hacia el lector gracias a multitud de recursos que utiliza para reírse del género de superhéroes y de los personajes Marvel en particular (sin llegar a aquellos míticos niveles de hilaridad, en ocasiones el estilo recuerda a la Liga de la justicia de Giffen y DeMatteis).

Sin embargo, el que si da su do de pecho como artista rompedor, creativo, ágil, de línea terriblemente fluida y definida, con una narrativa trepidante y con composiciones de páginas libres de ataduras que permiten reflejar lo dinámico de la trama, es el "penciller" de la colección, el canadiense Stuart Immonen. Si a estas virtudes le añadimos un destacable cuidado por el diseño de portadas y personajes, NextWave resulta buenísima oportunidad para conocer a este artista que actualmente trabaja en Ultimate Spiderman (motivo principal de la desaparición de la cabecera que nos ocupa, ya que Ellis no se veía continuando con otro dibujante a cargo), y que buenos ratos nos ha hecho pasar en Ultimate Fantastic Four, Ultimate X-men, Hulk o su sobresaliente colaboración con Kurt Busiek, Superman: Secret Identity.

No podemos terminar este repaso por los autores del cómic que nos ocupa sin otorgar una mención especial al color de Dave McCraig, que lejos del detallismo y el estilo barroco imperante en buena parte de la industria, nos ofrece una sencilla pero efectiva paleta de colores vivos.

Excavando entre aquellas historias bizarras y añejas, de esas de las que la Marvel "trendy" y "cool" de Quesada ya poco se acuerda, surgen un buen puñado de escenas cañeras y todo un tour de force repleto de dragones gigantes, polis corruptos con cuerpo de transformer o impagables villanos como el General Rabia, que hacen de estos dos tomos una lectura muy recomendable, tanto para el lector de superhéroes de toda la vida, como para otros menos familiarizados con el género.

viernes, marzo 28, 2008

CRÍTICA: DOCTOR EXTRAÑO, EL JURAMENTO

Hace escasas semanas, y aprovechando la oportunidad que ofrecía el Salón del Cómic de Granada, Panini editaba una miniserie muy esperada por un servidor, pero que en parte quería resistirme a comprar ya que el formato Marvel Graphic Novel me resultaba algo gratuito y un mero saca cuartos en comparación con el más rentable 100% Marvel.

A pesar de mis inconveniencias con el formato, este fin de semana me encontraba leyendo el mencionado tomo, que recopila la miniserie Doctor Strange: the Oath con guiones del polifacético Brian k. Vaughan (Y: the last man, Ex- Machina, Lost...) y nuestro compatriota Marcos Martín (Breach, Batgirl: Year One, y próximamente, Amazing Spiderman!!!).

En ella se nos narra una aventura del hechicero supremo creado por Stan Lee y Steve Ditko (artista que define el noventa por ciento de las influencias de marcos Martín de cara a los diseños de este proyecto) en la que deberá recuperar a contrarreloj una potente poción mágica que permita curar el cáncer, no sólo de su compañero Wong, si no de toda la humanidad. En su tarea le acompañará también La Enfermera de Noche, personaje femenino creada por Bendis y que resultará un gran aliciente para el desarrollo de la trama.

Vaughan construye una historia teniendo en cuenta reservar los giros argumentales o revelaciones importantes para cada fin de episodio, al más puro estilo lostie (la serie, desde que el guionista colabora en ella, ha ganado aún más calidad en esto de los cliffhangers), por lo que el ritmo rara vez decae, saltando de una situación a otra. Por otro lado, resulta interesante el análisis al que somete a Extraño en cuanto a su condición de antiguo cirujano y actual hechicero, buscando paralelismos y divergencias entre sus dos vocaciones.

Pero he de reconocer que el punto fuerte de la historia está en un Marcos Martín en estado de gracia, dinámico, personal y de narrativa sumamente atrayente. No es por hacer la pelota a los autores patrios, pero en este caso toca quitarse el sombrero. A aquellos que no gusten del estilo sencillo que gasta este autor u otros como Javier Pulido o Darwyn Cooke el apartado gráfico las resultará mucho menos satisfactorio, pero no es mi caso.

Si bien sigo pensando que la tapa dura tampoco era necesaria, la edición de Panini resulta impecable no sólo por el cómic en sí, sino por complementos como una entrevista al dibujante, una historia incluída como extra en un DVD y una introducción de Raimon Fonseca, autor de la citada entrevista en la que además se incluyen bocetos y diseños de personajes muy interesantes.

En definitiva, una compra recomendable, un magnífico ejemplo del buen hacer de los autores implicados y, ante todo, una entretenidísima lectura.

jueves, marzo 06, 2008

CINE: Los Watchmen se revelan

Esta mañana han aparecido en la web oficial de la película las primeras fotos oficiales del reparto caracterizado como los personajes que interpretan. A pesar de recientes dificultades con los derechos, parece que la adaptación del célebre cómic de Alan Moore y Dave Gibbons sigue a ritmo de crucero. En 2009 veremos si llega a buen puerto.



lunes, febrero 18, 2008

MIKE WIERINGO (1): Super-Hams

Hace ya casi un año que nos despedíamos de Mike Wieringo, dibujante que durante la mayor parte de su carrera nos deslumbró con su estilo fresco y dinámico en no pocas cabeceras superheroicas: Flash, Superman, Spiderman o Los Cuatro Fantásticos gozaron de su buen hacer, amén de su obra más personal, la saga de fantasía TELLOS, por supuesto. Desafortunadamente, esta estupenda trayectoria se vio interrumpida por el repentino fallecimiento del autor el agosto pasado, debido a una afección del corazón.

Uno de sus últimos trabajos fue su colaboración en el especial Ultimate Civil War Spider-Ham, donde dicho personaje, Spider Cerdo en español, protagonizaba una surrealista aventura recientemente publicada en nuestro país en el tomo Civil War: Víctimas de Guerra. Para ser exactos, la primera vez que Wieringo dibujó a este pintoresco personaje, o al menos la primera vez que fue publicada su versión del animalillo creado por Tom Defalco y Mark Amstrong en 1987 tuvo lugar cuando en Marvel.com dieron la oportunidad a los fans de elegir qué personaje íba a aparecer en algunas de las variantes de las portadas de la saga Spiderman: el Otro. El resultado lo podéis ver aquí abajo.

En fin, si por algo echo de menos a Wieringo, no es sólo por leer nuevos cómics suyos, sino principalmente por no volver a disfrutar de los mágnificos bocetos con los que nos obsequiaba casi diariamente a los aficionados a su blog. Además, siempre le gustaba acompañar cada dibujo de notas aclarativas, impresiones, o simplemente diserciones sobre aquello sobre lo que le apeteciera hablar. Todo un placer para el internauta, y además, todo un ejemplo a seguir para dibujantes con ganas de blogear.

Aquí van una selección de aquellos bocetos, en este caso los relacionados con estas parodias porcinas.

















Y, de propina, un par de parodias animórficas más de mano de Ringo (tal vez la de Captain Carrot no sea exactamente una parodia, pero va como un guante para acompañar el resto de estas imágenes :)

viernes, febrero 15, 2008

LOS SIETE SOLDADOS DE LA VICTORIA de Grant Morrison

Publicado por la Editorial Planeta DeAgostini.

- Los siete soldados de la victoria nº 0 (grapa).
- Zatanna (tomo).
- Manhattan Guardian (tomo).
- Caballero Brillante (tomo).
- Klarion (tomo).
- Bulleteer (tomo).
- Frankenstein (tomo).
- Mister Miracle (tomo).
- Los siete soldados de la victoria nº 1 (grapa).

EL ENÉSIMO MEGA EVENTO, Y VAN ...

En un mercado tan saturado como es el de hoy en día, hay que pensárselo dos veces antes de decidir seguir cualquier gran evento que nos puedan ofrecer las dos editoriales principales del cómic mainstream americano. Tengo que admitir que al día de hoy no estoy picando con ninguno, y en mi particular opinión es casi mejor no hacerlo, pues habitualmente lo único que se saca de ello suele ser un quiero y no puedo, con la consiguiente decepción.

En un principio, una de las causas de la aparición de cualquier macrosaga fue su utilidad para renovar conceptos y cambiar el status quo de los personajes para su relanzamiento, después de una larga y en algunos casos insostenible trayectoria dentro los universos superheroicos de aquel entonces. Universos fértiles que, en sus primeros años, estaban perfectamente construidos a partir del cariño y la ambición por dar la tridimensionalidad, tan necesaria, tanto a personajes como al entorno que les rodeaba. Todo esto viene a cuento por ser algo que, pese a no estar muy lejos de lo que significó la primera y original macrosaga como fue Crisis de la tierras infinitas que, no lo olvidemos, se publicó principalmente para poder poner algo de orden al universo DC. Éste era un universo que por aquellos tiempos se les había escapado de las manos y estaba envuelto en un caos de insostenible manejabilidad, sufrido tanto por parte de los autores implicados como por los lectores que tenían un sinfín de mundos paralelos formando un laberinto, en el que era más fácil acertar una primitiva que adivinar quién era quién, y de dónde provenía cada cosa. Al día de hoy, todo esto es muy engañoso, pues si hay algo que se puede afirmar categóricamente es que, sobretodo, sirven para incrementar el nivel de ventas siempre a la baja, y siempre perdiendo terreno respecto al manga. Por lo demás, lo único que suele conseguirse es llevar todo hacia aguas pantanosas, de las que a la larga suele ser muy difícil salir, y que incluso suelen poner a más de uno en situaciones que difícilmente se cree nadie con dos dedos de frente. Todo esto consigue que, al final, acabe por convertirse en un bluf de dimensiones gigantescas, donde acaba por no pasar nada bueno digno de recordar, después del tan esperado evento, y en el que un aficionado con memoria pez no se perdería nada demasiado remarcable y posiblemente, incluso, lo agradecería.

Pues bien, después de todo este rollo y aún pensando así, uno parece que nunca escarmienta, debido a que debe sufrir una miopía galopante sobre sus propias palabras, y decide dar una oportunidad a una de estas macrosagas ¿Por qué ésta y no otra? Pues supongo que por varias razones, para empezar, ésta no parece que vaya a ser uno de esos chungui-eventos por todo lo grande, donde te prometen que nada volverá a ser lo mismo. Además el nombre de Grant Morrison suele ser en algunas ocasiones una cierta garantía, sobretodo, si es un proyecto de esos que le dejan manga ancha para hacer lo que quiera, aunque sea dentro de un acotado terreno, en el que a nadie le importa quién se constipa y quién no. También la fórmula de publicación en tomos unitarios por personaje y con dibujantes distintos tiene que ver, aunque la saga en sí esté construida para ser leída con un orden distinto al de los tomos por separado, pero bueno, al fin y al cabo, el orden siempre lo podemos cambiar nosotros, una vez ha finalizado su publicación y, de esta forma, se consigue una mayor solidez y unidad en el formato, aunque ello repercuta en la integridad de la obra. Y, por último, el que sean personajes no ya de segundo nivel, sino, incluso de tercer nivel, algo que, por cierto, es algo que siempre ha sabido sacarle bastante partido el señor Morrison, además de conseguir una total indiferencia por parte de los grandes mandamases, más preocupados por jugar en ligas mayores.

UNA HISTORIA DE GRANDES PROPORCIONES

Cuenta la leyenda que cuando los Sheeda vengan a segar la tierra, siete soldados los derrotaran. Vendrán a por nuestras vidas, nuestras ciudades, nuestros recursos, nuestros logros, y nadie ha podido pararles jamás

Ésta es la historia de siete soldados destinados a salvar el mundo de una civilización, gobernada por una reina malvada perteneciente al mundo de los Sheeda, la tierra del sol vampiro, una especie que proviene de la misma tierra, pero en un futuro muy lejano, en el confín de los días, sobre una tierra moribunda. Los Sheeda, cada ciertos años, deciden reconstruir su armada y prepararse para cosechar en siglos anteriores, y lo hacen viajando por el tiempo, y consumiendo su propia historia. Llegado a este punto en el que ya conocemos contra que amenaza tienen que luchar nuestros valerosos héroes, sólo nos queda por conocer hasta que punto Morrison consigue desarrollar dicho planteamiento, acoplar todos los elementos y a dónde nos llevará todo esto. Siete tomos para siete héroes. Comienza la aventura.

LLEGAN LOS SIETE SOLDADOS

Partimos de la base en que cada uno de los siete personajes representa a un tipo de héroe distinto, donde, curiosamente, nunca acaban por encontrarse de manera directa en ningún momento de la saga. Esto no quiere decir que no haya multitud de elementos que saltan entre las diferentes series, conformando una especie de tela de araña que va cobrando forma conforme vamos avanzando en la historia. La sensación de que estamos ante una historia Kirbyniana se palpa en el ambiente. Siete soldados enfrentados a un poder oscuro que nos recuerda inmediatamente El cuarto mundo creado por el rey Kirby. Un pequeño universo que pretende explotar todo tipo de conceptos revolucionarios, a los que es tan promiscuo el propio Morrison, aunque, en este caso, tomando como base a unos personajes metidos ya de lleno en el Universo DC.

ZATANNA

La magia está personificada en Zatanna, una creación de Gardner Fox y Murphy Anderson en 1964 dentro de la colección de Hawkman. Hija de un gran mago cuya magia, al igual que su padre, proviene de su habilidad en realizar cualquier deseo, sólo con pronunciarlo al revés. De personalidad insegura y con un gran sentimiento de culpa, siempre está buscando encontrarse a sí misma, pues, tiene la autoestima por los suelos. Curiosamente, todo depende de la relación que se establecerá entre la propia Zatanna y su alumna Mist, pieza fundamental en el reencuentro con su autoestima como heroína, algo que, desde un principio, deja claro que no le hace demasiado ilusión ser. Ella es el único de los siete soldados que ya formaba plenamente parte del Universo DC, y un tipo de personaje que parece que le encanta al propio autor, pues siempre está envuelto en una dinámica en la que nada es lo que parece. Morrison consigue trazar una trama bastante sencilla y para nada confusa, aunque no por ello faltan conceptos tan del estilo de Morrison, como esos universos que comparten el mismo espacio-tiempo, como si fueran membranas con distintas leyes científicas, unidas por un hilo misterioso que traza su destino y lo mantiene todo unido.

En este tomo se nos mostrarán muchas de las pistas necesarias para establecer una cierta lógica en los acontecimientos de tan extraña historia, desde recuerdos del pasado, con más poder en la historia de lo que parece, hasta objetos simbólicos que aparecerán en muchos momentos a lo largo de la historia. Tampoco Morrison pierde oportunidad para hacernos el consiguiente guiño al propio lector, con la habitual relación semiconsciente del personaje de Zatanna con el propio lector-autor (algo como esto ya lo había utilizado en Animal Man), donde el propio cómic, representando lo bidimensional, siente la presencia de un ente superior representante del mundo tridimensional, todo envuelto en un juego simbólico con el que Morrison quiere hacernos entender la importancia implícita al sentido de las cosas, dependiendo de quién sea el receptor, pues el emisor, el propio autor, sólo está para poner el andamiaje a todo. Hay que destacar el uso de los cliffhangers al final de cada número y el magnífico entintado de Mick Gray sobre unos prometedores lápices de Ryan Sook, autor aún por explotar. Actualmente se está preparando una nueva serie para la línea Vertigo, de la que se encargará Matt Wagner.

MANHATTAN GUARDIAN

La tecnología, junto al poder corporativo, la tendremos en Manhattan Guardian, tercera encarnación de un personaje creado originalmente por el gran Jack Kirby en los años cuarenta, junto con la original legión de repartidores. En los setenta, dentro de Superman`s pal, Jimmy Olsen, una colección perteneciente al cuarto mundo, tendrá lugar su segunda encarnación, esta vez como el Guardian Dorado, siendo éste una clonación del guardián original, un policía llamado Jim Harper. Jake Jordan el actual Guardian, es un expolicía muy afectado por la muerte de un niño de 13 años, y de la que es responsable directo, después de una terrible confusión. A partir de entonces pierde toda su confianza, y su vida acaba en un agujero del que se ve incapaz de salir. Pasan los años, y, circunstancias de la vida, acaban por proporcionarle a Jake el poder convertirse en un nuevo héroe urbano, aunque, eso sí, bajo el control de una corporación de gran poder dentro de los medios de comunicación. De nuevo, aparece la culpa como motor del personaje. En este caso el ofrecimiento de esta segunda oportunidad es utilizada por Jake para poder resarcirse, a la vez que sirve como una especie de evasión a todo ello.

Este nuevo Guardian no parece que tenga vocación de héroe y salvador, pese a que Jake ha sido policía. Mas bien es un vehículo para olvidar ese pasado que está marcando tanto su vida. Aquí ya se nos cuenta de una forma más especifica de que va todo esto, cuál es la amenaza que acecha a la tierra, cómo encaja todo dentro del tiempo y el espacio. Quizás, ésta sea, de todas la series, la que menos sorprenda al lector. Aquí se nota que Morrison pone un poco el piloto automático, incluyendo lo que parece algún que otro guiño a sus Invisibles, pero, de donde más bebe, es sin duda de Jack Kirby, y no sólo por ser creación de él, sino por respirarse ese aire tan clásico en ciertos momentos, pasados bajo el rebozado del estilo Morrison. Cameron Stewart hace un trabajo bastante funcional con ese estilo tan clásico que le caracteriza y que a nadie va a sorprender, pero, seguro que tampoco defraudará.

EL CABALLERO BRILLANTE

El honor y el valor vienen de la mano del Caballero Brillante, Justin, un soldado desplazado en el tiempo que, además, tiene que hacer frente a un mundo extraño a sus ojos. Éste es un tomo bañado, en gran parte, por ese estilo épico tan característico de las grandes leyendas artúricas, influenciando fuertemente libros como El señor de los anillos. El que esta historia parta desde un reinado como el de Camelot, tan distante en el tiempo, hace que, sin duda, se refuerce el que estemos ante una historia compuesta de personajes totalmente divergentes que acaban por converger en un punto final que acabe por unir todas las piezas del fatídico puzzle. Empezaremos a descubrir muchos de los elementos básicos que lleva arrastrando la historia hasta estos momentos. El castillo rodante, los siete tesoros imperecederos, Gloriana Tenebrae, la profecía de Morrigu, Mordredd el imparable. Justin, representa el origen de las leyendas heroicas, la esencia del héroe de hoy en día, la pureza del héroe cuyo principal objetivo es la victoria sobre el mal a cualquier precio. Por supuesto, todo ello hace que sea el único que se vea envuelto en una especie de estado febril que hará que surjan con bastante fuerza todos esos demonios internos que llevamos todos dentro.

Nuevamente la culpa tiene su peso en nuestro héroe, en este caso de forma directa, encarnada en un ente que no hará más que recordarle su peso, en el signo fatídico de los acontecimientos ocurridos al Imperio de Camelot ¿Cuánta culpa hará falta para poder doblegar el espíritu de un héroe en estado puro? En cuanto a la parte artística, destacar, sobretodo, la espectacularidad de la puesta en escena de la que hace gala un Simone Bianchi, desplegando todo su buen hacer para conseguir ese tono épico, tan necesario para la historia. Quizás, lo peor, es su torpeza narrativa, un tanto rígida, principalmente en las expresiones. Pese a todo, es una muy grata sorpresa.

KLARION

La brujería está presente en el mundo subterráneo de Klarion, un niño de aspecto pálido que siente una gran curiosidad por el mundo exterior, y que duda de las costumbres y leyendas de su propio pueblo. El Klarion actual es una recreación de Grant Morrison a partir del original creado por Kirby, cuya primera aparición se produjo en las páginas de la colección de The Demon en el año 1973.

Se nos presentará como un joven aventurero, impulsivo y rebelde que vive en una sociedad religiosa secreta localizada en el subsuelo de Nueva York, donde por nacimiento tienen marcado un destino de esclavización y servidumbre después de su muerte. Y es este desafortunado destino lo que acaba por marcar la vida de nuestro joven protagonista que, no muy conforme con todo esto, se agarrará a la esperanza de revelarse contra todo, sumergiéndose en un sentimiento de esperanza en el que poder hacer realidad sus sueños de liberación, en que haya algo sólido y tangible a lo que poder agarrarse y dé sentido a su vida. Algo que valga la pena por lo que revelarse y enfrentarse a ese poder fáctico que los tiene sometidos, hechizados con promesas de pureza si consiguen aislarse del exterior, temiendo el cambio. Pero, ¿y si prefieren ser impuros?

Todo ello dibujado por Frazer Irving, un dibujante un tanto desconocido que consigue una gran ambientación utilizando un estilo bastante particular, a lo que hay que añadir un color que, en muchos momentos, casi roza el bitono.

BULLETEER

La ciencia es la que consigue convertir a una chica normal en especial, alguien que no pidió sus poderes, y que se pregunta del por qué la gente tiene tanto interés por sentirse especial. Curiosamente, acaba por convertirse en el típico ejemplo de obtención de poderes sin desearlo en ningún momento, y esto acabará por ser algo que marcará mucho su personalidad y su comportamiento a partir de ese momento. Quizás ser un superhéroe no está tan mal, sobretodo con esos trajes de colores tan ajustados, esa fama que parece que pueda abrirte todo tipo de puertas. Pero claro, no todo es lo que parece, no todos acaban siendo grandes superhéroes a los que todos conocen y veneran.

Siendo las heroínas en muchos casos catalogadas como mujeres objeto, debido a ciertos comportamientos un poco distantes del que se supone que debe seguir cualquier héroe, da mucho que pensar a nuestra protagonista Bulleteer, un tanto asqueada por todo esto. Aspecto que en su caso es único y reconocible fácilmente, al tener su piel permanentemente cubierta de una capa de piel sintética superfuerte. Es curioso como Morrison utiliza un doble juego, entre lo que más odia la protagonista, el convertirse en una chica posturitas, y por otra parte, los continuos encuadres a los que le somete el dibujante canadiense Yanick Paquette en muchas de las viñetas, con un despliegue digno de la mejor época Image de Jim Lee, al que por cierto supera ampliamente en calidad de dibujo. Lo dicho, una miniserie en la que Morrison aprovecha para ponerse un tanto irónico con el universo superheroico, donde, incluso, introduce una convención de superhéroes a modo de guiño a los salones del cómic, algo que hizo también Alan Moore en la colección de La Cosa del Pantano, hace ya unos cuantos años.

FRANKENSTEIN

La venganza y la ira es sin duda la principal cualidad de Frankenstein. Basado en el clásico personaje de la literatura popular, siendo quizás el único que no siente remordimientos de culpabilidad de una forma clara, aunque, en el fondo quizás necesite de sus acciones para reforzar la idea del Frankenstein como ser individual, independiente de su creador, del que toma el nombre, sin duda un guiño a las raíces de las que tanto beben los propios cómics de superhéroes. Se nos presentará como un monstruo fuera de su tiempo, en lucha tenaz por un mundo del que parece que se ha encariñado. Es cierto que, quizás, el utilizar un personaje que es abocado a ese estatus de antihéroe de una forma irremediable, es algo sin duda muy del gusto del guionista escocés, encantado en todo momento de poder retorcer cualquier concepto clásico e intocable.

Si bien aquí la acción cobra el principal protagonismo, lo que sí viene muy marcado es esa sensación de cambio, vinculada a esa idea de transformación y renacimiento que está perfectamente reflejada en todo momento en la trama principal de Los siete soldados, y, por supuesto, en el propio Frankenstein. Además, ésta es una saga en la que la supervivencia, el cambio y la culpabilidad son uno de los motores que impulsan en todo momento la historia y, también, en parte, a todos y cada uno de los siete soldados, en mayor o menor medida, y de distinta forma a cada uno. Esta serie es, quizás, la que menos marcada tiene la sensación de culpabilidad, y el protagonista en ningún momento busca la redención, ni se siente redimido, pues es el único que, con el cambio, nunca llegara a ser mariposa, teniendo claro su permanente papel de gusano y antihéroe a la vista de la humanidad. Curiosamente será de los que tengan un papel fundamental en el transcurso de la trama. El dibujo corre a cargo de Doug Mahnke, dibujante con un estilo que intenta acercarse al de Frank Quitely, aunque sin conseguirlo, pero aun con todo, es una perfecta elección para plasmar a un personaje como éste y el estilo de narración de la propia trama.

MISTER MIRACLE

Mister Miracle representa la lucha por lo imposible, por superarse a uno mismo y a esos demonios internos que hay en cada uno. Este artista de las fugas es un personaje que busca siempre el más difícil todavía, y que, principalmente, va a tener que superarse y no ceder ante ese lado oscuro que está siempre presente y acechando en todo momento y lugar. Siendo ésta una historia que huele tanto al propio Kirby y a su cuarto mundo, aquí Morrison parece pedir el más difícil todavía, al enfrentarse al propio Kirby, retarlo en su propio terreno, en un asalto al que nadie gustaría protagonizar. Pero estamos hablando de Morrison claro está.

Mister Miracle es posiblemente la creación más conseguida de todas la que creo el rey Kirby en El cuarto mundo, con permiso de Darkseid, y ésta, es sin duda, la miniserie en la que sale más perjudicado el propio Morrison, pues al constante cambio de dibujante, después de un primer número dibujado por nuestro Pasqual Ferry, hay que decir que en ningún momento consigue la espléndida ambientación de la que hacia gala la serie original de El cuarto mundo, pero claro, los sustitutos de Ferry no tienen ni su calidad, ni demasiado tiempo para currárselo. A todo esto, hay que añadir que ya no estamos ante el clásico personaje encarnado por Scott Free, en este caso ocupará su lugar un afroamericano llamado Shilo Norman, con el que no sabes muy bien si es otra apuesta arriesgada de Morrison o un signo de respeto por el original. Es cierto que parte de la esencia esta ahí. El jugar con la muerte, enfrentarte a ella en todo momento y pretender a la vez escapar de una vida que siempre te obliga a cambiar, siempre te obliga a no parar en ningún momento, y todo para acabar llegando al final de esa espiral que es la propia muerte.

CONCLUSIÓN

En definitiva, un evento un tanto peculiar -del que os ahorraré los detalles de los números de inicio y fin de la saga, magníficamente dibujados por J.H. Williams III- que tratará de buscar la mirada del lector desde diferentes puntos de vista. Bien sea como homenaje a El Cuarto mundo de Jack Kirby, donde se apuesta por lanzar una serie de ideas en continuo, donde la aventura debería de conseguir imponerse a todo lo demás debido a todos los ingredientes con los que juega Morrison. También podemos verlo como una puesta al día del concepto superheroico, en un intento de retroalimentación partiendo desde los propios inicios e intentando distanciarse de ciertos conceptos nacidos de un universo no demasiado necesitado, a estas alturas, de ese oscurantismo que se originó a partir de la finalización del Watchmen de Alan Moore. Y por último, una reflexión un tanto lanzada al aire hacia el propio lector, incluyendo a los personajes tan abocados al cambio continuo a lo largo de toda la historia, en una especie de explosión y derribo con lo que poder deleitarse con el propio concepto del arte.

martes, febrero 05, 2008

BRUBAKER, O LA OTRA MARVEL (CGDHS... 5)

Por supuesto, el protagonista de este post no es el film carcelario protagonizado por Robert Redford en 1980, sino el aclamado guionista estadounidense Ed Brubaker, o Bru para los amigos. A pesar de que ya son muchos los cómics en los que a lo largo de los años hemos podido comprobar el buen hacer de este autor cuyo estilo tiende con frecuencia hacia el género negro, no es hasta estas últimas semanas que realmente he necesitado escribir sobre su obra.

Y es que recientemente he terminado de leer (en la versión en inglés USA, of course) su obra más superheróica hasta la fecha, su participación en la macro saga mutante del año en Marvel Cómics, titulada Messiah Complex. Obviamente, he disfrutado mucho más con otras lecturas salidas de la mente de este guionista, bien con su refrescante acercamiento a Catwoman, su modélica etapa en Batman (pocas veces el Mejor Detective del Mundo fue tan detectivesco como con Bru a los guiones) o esa delicatessen llamada Gotham Central (reciente triunfadora de Lo Mejor del 2007 en este blog, a pocos votos del primer puesto).

Pero, con estos cómics de los X-men, Bru me ha hecho pensar. Y con eso no me refiero a que el tebeo esté escrito de tal manera que te llegue al alma y te haga cuestionarte la existencia ni nada parecido. Estoy hablando de que tras leer esta saga algo decepecionante, pero entretenida, uno puede ver que en la actualidad existen dos Marvel Comics: la de los cómics creados sólo para llamar la atención mediática, y la de otros mucho más recomendables. Y, qué casualidad, que esta última es un feudo casi exclusivo de Bru. Tal vez se salven algunos otros (Vaughan y Slott son buenos ejemplos, y Bendis aún consigue gustarme de vez en cuando), pero a mi parecer, Ed es el único que sabe convertir todos sus encargos hasta la fecha en cómics más que recomendables (incluso aquellos que en un principio debieran de pertenecer a la otra mitad).

Bien si le da por resucitar a cierto personaje del cosmos particular del Capitán América que estaba más muerto que el tío Ben, o bien si le toca acabar con la vida del propio Capi, pues nos ofrece un nuevo manual de "cómo hacer una buena historia a pesar de tener que hacerlo en mitad del típico crossover multitudinario" y convierte la colección en una de las más valoradas por el público y la crítica (como demuestra este estupendo artículo del colega Ximo).

Otro ejemplo: la colección de Daredevil, que en su etapa Bendis arrastraba tantos entusiastas como desencantados, se convierte en manos de Bru en otro indiscutible "must have". Cuando anunciaron su participación en Uncanny X-men, podía empezar a adivinarse que una serie tan comercial como la cabecera mutie corrompería esta buena racha, y nos sorprendió a todos con una épica historia en doce partes con el galáctico Imperio Shi´ar como escenario de lujo. Está claro que Messiah Complex está a años luz de Gotham Central, o incluso de sus números en Capitán Ameríca, pero al menos demuestra una coherencia y una entereza que otras historias tan publicitadas como ésta (como nuestro "querido" One More Day en Spiderman) no consiguen.

En fin, es evidente que la Marvel de Quesada con frecuencia deja mucho que desear, pero la Marvel de Brubaker, para todo aquel lector con ganas de pasar un buen rato disfrutando del noveno arte, independientemente del género predilecto de cada uno, cumple, y con creces.


P.D.: Debido al carácter netamente superheróico del post, he preferido no profundizar en obras de Bru más alejadas del género, como Sleeper o Criminal, que seguramente serán temas para CGDHS... en futuras ocasiones.

lunes, enero 28, 2008

CON GANAS DE HABLAR SOBRE... (4): Powers

Me encontraba este fin de semana intentando que aquello sobre lo que me apeteciera divagar en esta sección no estuviera directamente relacionado con el cómic de superhéroes, así que pensé: ¿Por qué no hablar sobre alguna de tus series favoritas del sello Vértigo? ¿O sobre algún clásico europeo de esos que relectura tras relectura te siguen conquistando?

Y mirando con el rabillo del ojo la estantería, me quede pensando en cierta colección que hace unos años seguía con anhelo y que se encontraba algo dejada de lado en uno de los estantes: Powers. O dicho de otra manera: de forma inevitable, me dispuse a divagar una vez más sobre cómics de superhéroes.

Pero Powers es mucho más que un cómic de género. Esta colección, guionizada por el amado y odiado Brian Michael Bendis, y dibujada por Mike Avon Oeming, dibujante con grandes destrezas en cuanto a la plasticidad y la simplicidad de su trazo, posee en su historial un buen número de galardones que así lo atestiguan (empezando por el Esiner a mejor nueva serie en 2001) . La trama gira en torno a una pareja de policías que debe resolver sus casos en una ciudad poblada por pintorescos héroes disfrazados a la manera de Marvel y DC.

Al combinar dos géneros como el policíaco y el superheróico, y al trabajar con personajes de su propia creación (y que, por lo tanto, puede manejar a voluntad), Bendis ofrece alguno de sus mejores guiones, al ser ambientes y situaciones en las que se siente especialmente a gusto. Como siempre, sus puntos fuertes lucen por sí solos: diálogos rápidos cercanos a la jerga cotidiana y giros argumentales desprevenidos ayudan a entender por qué el autor ganó dos Eisner consecutivos al mejor guión en 2002 y 2003.

Oeming, dibujante cuya fama y reconocimiento han sido catapultados gracias a su trabajo en esta colección, destaca como el compañero perfecto para los guiones de Bendis. Su estilo anguloso y su frecuente apoyo en las masas de negros casan como un guante con el ambiente que necesitan estas historias. Además, si por algo se caracteriza el aspecto gráfico de Powers es por su constante innovación, mezclando viñetas con artículos de prensa, portadas y reportajes de revista, declaraciones policíacas, anuncios a doble página de coches u otros productos... todo ello siempre en función de la trama en curso.


Es cierto que, a lo largo de los arcos argumentales, pueden apreciarse ciertos síntomas de relajación por parte de los autores, pero siempre de forma excepcional y anecdótica, ya que la serie goza de un más que notable nivel de calidad media. Especialmente recomendables son los las historias ¿Quién mató a Retro Girl? con la que daba comienzo la serie, Muertes Insignificantes, una aguda alegoría crítica del mundo del famoseo actual, o Los Vendidos, última historia aparecida en nuestro país.

La serie comenzó a publicarse en USA en el año 2000, dentro de la editorial Image Comics, y así lo hizo de manera regular hasta el 2004, cuando los autores decidieron trasladarse al recién creado sello ICON de Marvel Comics. En este nuevo sello, los autores conservan los derechos de sus personajes, del mismo modo que lo hicieran en la década de los ochenta aquellos participantes del fallido sello EPIC, también de Marvel.

Por desgracia, este cambio de editorial en USA ha provocado en nuestro país un parón en la publicación de esta excelente serie, que hasta su número treinta fue publicada en tomos por Planeta DeAgostini Cómics. Al perder ésta los derechos de publicación de Marvel Cómics hace ya más de tres años, le toca a Panini actuar para continuar la publicación. Pero al pertenecer la serie al sello ICON y, por lo tanto, ser los derechos de la misma propiedad de los autores, el tema se encuentra en un interminable punto muerto.

Ojalá sirvieran textos como éste para animar a los editores de Panini a agilizar este proceso, ya que es evidente que todo un nutrido grupo de aficionados nos hemos quedado con ganas de continuar disfrutando con las aventuras de los detectives protagonistas de Powers, una colección que no queremos que acabe aparcada como otro "deseo publicable".

martes, enero 22, 2008

CON GANAS DE HABLAR SOBRE... (3): Justice League de Bruce Timm

Esta entrada podría titularse "Cómo convertir un Marvel Zombie en un Dceíta en tan sólo un paso". Yo ya había leído muchos cómics de DC antes de empezar a ver de forma asidua las series de animación producidas por Bruce Timm basadas en dichos personajes. Bueno, cuando era niño me encantaba la primera de aquellas producciones, Batman the Animated Series, pero aún no era consciente de qué era lo que estaba viendo. Estoy hablando más bien de mis últimos años de instituto, cuándo comencé a buscar en la red los primeros capítulos de la Justice League, la última serie en la que intervino este maestro de la animación.

Como decía, por mis manos habían pasado, gracias a las recomendaciones de todo un lector de DC en su época dorada ochentera, Álvaro Muñoz (para ver trabajos de este genial dibujante, profesor y amigo....), un buen montón de obras más que dignas con la Liga de la Justicia (la hilarante etapa de Giffen y DeMatteis, principalmente), los Titanes (obviamente, Wolfman y Pérez), Superman (el relanzamiento tras Crisis de Byrne), y otros títulos como Batman and The Outsiders, Legends o las propias Crisis en Tierras Infinitas. Y a pesar de lo mucho que disfruté cada uno de esos cómics, una adolescencia hiperpoblada de cómics Marvel pesaban mucho más que todas aquellas notables lecturas.

Pero, a medida que fui disfrutando de los capítulos de Justice League: The Animated Series primero, y de Justice League Unlimited (la tercera temporada de la serie sufrió no sólo este cambio de nombre, sino una enorme ampliación del reparto de superhéroes protagonistas, así como el paso de historias en dos partes con capítulos que se continuaban a historias autoconclusivas de un capítulo de duración) después, el panteón de héroes DC se iría ganando un hueco en mi imaginario superheróico particular, anteriormente coto privado de Spiderman, los 4 Fantásticos y el resto de seres surgidos de la Casa de las Ideas.

Obviamente, el mérito de estos efectos no lo tiene exclusivamente el señor Bruce Timm, responsable del diseño de personajes y de supervisar al equipo de animadores, sino sobre todo Paul Dini y el resto de guionistas de la serie, que como ya consiguieran en las series en solitario de Batman y Superman, crean aventuras y personajes tremendamente accesibles y atractivos para un público desconocedor del cosmos DC, pero a la vez resultando tremendamente fieles al cómic, y, por si fuera poco, plagando cada episodio de pequeños guiños al señero lector veterano.

Las dos primeras temporadas gozan de un grupo estable de protagonistas, compuesto por Batman, Superman, Flash, Wonder Woman, Hawkgirl, Linterna Verde y el Detective Marciano. A pesar de que los cameos de otros héroes son comunes en estos episodios (Aquaman o the Demon son buenos ejemplos), no es hasta la tercera temporada cuando el monopolio de estos "siete magníficos" se rompe para dar paso a capítulos protagonizados por superhéroes como Flecha Verde (carismático como nunca), Halcón y Paloma, the Question, Canario Negro, WildCat, la Cazadora, etc. bien en historias mastodónticas donde los héroes se cuentan a decenas, bien en relatos más comedidos en el reparto, con un grupo variable de cuatro o cinco héroes.


De esta manera, cuando acaba la quinta y última temporada de la serie (la tercera con el nombre de Justice League Unlimited), el espectador a tenido la oportunidad de conocer a la práctica totalidad de superhéroes DC, siempre a través de horas llenas de entretenimiento y acción, pero siempre apoyadas en guiones suficientemente trabajados y efectivos.

Por desgracia, en nuestro país sólo se ha comercializado por ahora la primera temporada en dvd y capítulos sueltos de la segunda, lo cuál, unido a la escasa programación de la serie más allá de los canales de pago, la convierten en una perfecta desconocida, cuándo bien se mereciera todo lo contrario.

En fin, si al principio del texto sugería un segundo título para el mismo, otro perfectamente válido podría ser "Cómo hacer que un marvelita se pregunte cómo de maravilloso hubiese sido contar con Bruce Timm y su equipo en una serie de los Vengadores".

Nuff Said.

martes, enero 15, 2008

CON GANAS DE HABLAR SOBRE... (2): One More Day-Brand New Day

El equipo de Trazos en el bloc no puede asegurar que esta columna de opinión esté bien escrita, pero sí puede asegurar que no contiene spoilers.

Era inevitable. Son muchos, muchos años (tal vez demasiados, apuntaría más de una abuela o tía carca que tengo la suerte de tener en la familia) los que llevo leyendo las aventuras del amistoso vecino, Spiderman. Son muchas, muchas las veces (también demasiadas, opina más de una vez mi propio sentido de la autocrítica) las que he seguido historias en sus colecciones que difícilmente conseguían el calificativo de "pasables". No obstante, también han sido muchas las veces que he leído relatos apasionantes protagonizados por el trepamuros.

La etapa de J. M. Straczynski en Amazing Spiderman difícilmente caerá en el olvido de mis lecturas pasadas. En primer lugar, por que todo el grueso de la primera parte de su estancia en la colección, cuando fue acompañado a los lápices por John Romita Jr. (cuánto debemos los seguidores del Hombre Araña a este apellido), fue una deliciosa delicatessen primero leída en los tomitos mensuales, y gracias a unos Reyes Magos generosos, ahora releída en BoM (los polémicos tomos de Panini, que, cuando te los regalan, pierden toda polémica y conservan todo su encanto :).

Tras años de historias mediocres, las aventuras del lanzarredes gozaban por fin de aire fresco (para muestra, la efímera conversación de las palomitas entre Spiderman y un orgulloso newyorkino, en el Amazing Spiderman 40) y, además, de un leit motiv interesante y original (todo el componente mágico y arcano de esas historias abría interesantes puertas).

Pero al abandonar la colección JRJR, a Straczynski comenzaron a vérsele signos de fatiga (la saga de Pecados del Pasado da buena cuenta de ello). Su tratamiento de la Civil War y la posterior saga Back in Black (acompañado de otro portento del dinamismo y la narrativa, Ron Garney) dejaban sin embargo buen sabor de boca con respecto a sus últimos trabajos en la colección.

Y entonces leo One More Day, la saga donde este guionista de difícil apellido cierra su labor en Amazing Spiderman (bueno, mejor dicho en las tres colecciones de Spidey, ya que es en cada una de ellas donde se ofrece un capítulo de esta historia). Y como una inmensa cantidad de aficionados, hordas de ellos (si lo de hordas os parece exagerado o grotesco, echad un ojo al vídeo de uno de esos fans mosqueados), quedé decepcionado por el resultado. Si bien es cierto lo que Julián M. Clemente afirmaba en su estupendo sitio sobre el trepamuros, bajolamáscara, que el cómic, como la mayoría de los escritos por JMS, está bastante bien escrito, sobre todo para ser el encargo editorial que en realidad es la historia, la broma final de la saga es poco menos que una burla que un Mefisto-Quesada (Mefisto es el villano de la historia en cuestión) nos hace a los aficionados.

Antes de ponerme a escribir esta columna pensé que, tal vez, los cambios que suponía One More Day en las historias de Spiderman merecerían la pena y servirían para hacer cómics más interesantes. El plantel de autores que se avecinaba en la colección (Dan Slott y Steve McNiven, Salvador Larroca, Phil Jiménez...) así parecía indicarlo. Pero, y a pesar de haber leído sólo el primer número de Brand New Day, es decir, de la nueva etapa que convierte a la colección Amazing Spiderman en la única superviviente de las tres existentes hace un par de meses, y con una periodicidad casi semanal, puedo afirmar que, desde mi humilde punto de vista, no merece la pena.

No merece la pena cabrear a esa legión de aficionados. No merece la pena emular a cierta Distingida Competencia y sus constantes cambios en la continuidad. No merece la pena perder la credibilidad que tenía la trayectoría vital del personaje de ficción de Peter Parker. No merece la pena meter a más de un guionista en un embolado de situación de la que es díficil salir para crear algo que satisfaga al lector. No merece para nada la pena. Más que nada cuando lo evidente es que todo esto se ha hecho única y exclusivamente por que al editor en jefe de Marvel había algo (prometido gente, free of spoilers) en los cómics de Spiderman que "no terminaba de gustarle".

Como decía al principio de esta entrada, era inevitable. Sentía como algo inevitable el unirme a esas voces de protesta que pueblan estas semanas las webs sobre cómics. Mi pasión por el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko así lo pedía. Nunca antes me había animado a hacerlo . Ni la Civil War, ni el Capitán América nº 25, ni la nueva colección del Capitán Marvel, ni ninguna otra estratagema de la Marvel actual me habían parecido dignas de quejarse de ellas, y muchos de esos cómics, incluso, me habían parecido muy buenas obras de entretenimiento.

Seguiré leyendo Amazing Spiderman, y ojalá que dentro de un tiempo pueda decir que me alegré de que One More Day se llevara a cabo, pero, hoy por hoy, Quesada lo ha conseguido. Otro aficionado a los cómics empieza a odiarle. Y tras One More Day, creo que no somos pocos.

miércoles, enero 09, 2008

CON GANAS DE HABLAR SOBRE... (1): Mark Millar

Esta semana: Mark Millar.

Bienvenidos a la primera sesión de Con ganas de hablar sobre... , una nueva columna con la que espero, semana tras semana, haceros pasar un buen rato. En esta sección pretendo eludir en cierta medida la estructura habitual de la reseña, y simplemente divagar (ups!, no debí usar esa palabra, los lectores de la Dolmen van a captar demasiado rápido mi influencia más directa: But I Digress, de Peter David) sobre algún tema del que, como bien dice el título, me apetezca hablar.

Para calentar un poco el ambiente, hoy me gustaría hablar sobre uno de los autores del cómic estadounidense que más ríos de tinta hace correr, tanto real como virtual: Mark Millar. Este guionista británico es experto en hacerse oír y, sobre todo, en hacer hablar. Pero no dedicaré esta columna a discernir sobre sus típicas declaraciones controvertidas, con las que no suele dejar títere con cabeza (recientemente, nos regaló un buen par de lindezas donde nos dejaba a los españoles a la altura del primate).

Tampoco me siento especialmente con ganas de hablar de sus nuevos proyectos en Marvel, a pesar de que su etapa en los 4 Fantásticos, acompañado por el espectacular Bryan Hitch, nos tenga a muchos espectantes y en ascuas, pues promete por lo menos originalidad y toneladas de entretenimiento. O de la original forma de promocionar su nuevo proyecto dentro del llamado Millarverso (no, este hombre no tiene problemas de falta de ego, no señor), Kick- Ass, junto con John Romita Jr., ni de su original forma de promocionarlo (con una página MySpace donde el protagonista nos cuenta sus vivencias como super-adolescente, con vídeos incluídos).

Y, aunque parezca mentira, no dedicaré mi tiempo a discutir sobre si Civil War, su última gran saga en lo que a promoción, ventas y repercusión se refiere, es o no una obra que merezca la pena más allá de su publicidad y las trabajadas páginas de un Steve Mcniven en auge (sí, definitivamente se podría escribir una columna sobre lo buenos que son la gran mayoría de dibujantes que ilustran las obras de Millar).