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domingo, julio 06, 2008

LAS NUEVAS AVENTURAS DE TADEO JONES EN CÓMIC

Los cortos ganadores en las ediciones del 2006 y del 2008 de los Premios Goya al Mejor Cortometraje de Animación, Tadeo Jones y Tadeo Jones y el sótano maldito, de Enrique Gato Borregán, con las aventuras del "arqueólogo" Tadeo Jones, tienen ahora también su contrapartida en el cómic, Tadeo Jones y el secreto de Toactlum, con guiones de Enrique Gato y dibujos de Jan, según leemos en el periódico El País.

Con la compra del cómic de las desventuras de este intrépido aventurero conseguiréis un dvd con los dos cortos ganadores de los Goyas y más extras.

Pinchad en los siguientes enlaces para leer la noticia y ver los trailers de ambos cortos de animación:
Un saludo cordial.

miércoles, junio 25, 2008

RECOMENDACIONES DE LECTURA DE CÓMIC ESPAÑOL PARA EL VERANO DE 2008

Espero os interesen esta pequeña selección de títulos de autores nacionales, válidos para leer en verano o en cualquier momento.



El vals del Gulag
Denis Lapière y Rubén Pellejero
Editorial Glénat
Cartoné, color
15 euros

Lo más habitual es encontrar a Rubén Pellejero dibujando los guiones de Jorge Zentner (Dieter Lumpen, Âromm, Malka, etc.), pero en este cómic que os proponemos el argumento corre a cargo de Denis Lapière, algo que no sorprende por ser Pellejero otro autor patrio más que se ha ganar el pan trabajando para editoriales francesas.

Ésta es la historia de Kalia, el drama de una mujer en la Rusia de Stalin que busca a su amor, Vitor, preso en algún Gulag, los brutales campos de trabajo y reeducación en Siberia para los disidentes al régimen comunista. Una historia que resume la tragedia por la que tuvieron que pasar centenares de miles de rusos, condenados en muchísimas ocasiones sin motivo, porque Stalin, utilizando el terror indiscriminadamente, pretendía anular la voluntad de toda una nación. Un cómic terrible y precioso.

El dibujo de Pellejero se limpia de líneas y se apoya más en el color que en su “etapa española”, con predominio de los tonos rojizos para este álbum.


Manuel Montano: El manantial de la noche
Fernando Luna y Miguelanxo Prado
Norma Editorial
Cartoné, color
12 euros

Montano, alias “Monty”, es un detective privado que podría pasar por Humphrey Bogart si no fuese porque sus casos son menos flamantes que los del protagonista de “El halcón maltés”. En su oficina no os molestéis en buscar el Bourbon; con suerte encontraréis una cervecita en la nevera.

Como ya vimos en “Stratos”, bajo una capa de humor encontramos sueños, desamores y soledad de unos personajes aparentemente patéticos, pero que en el fondo tienen bastante de reales.


Guido El Negro: El rey del bosque
Guión y dibujo, Pedro Camello
Aleta Ediciones / Dibbuks
Prestigio, color
12 euros

Conjunto de relatos cortos que parecen surgir de una colaboración imposible entre Robert E. Howard y Neil Gaiman para la mítica revista Creepy. Pedro Camello, todo un erudito de la Historia, logra sorprendernos y asustarnos en estas historias de la época más oscura de la Alta Edad Media.

Guido parece huir de algo o alguien de su pasado. Cubre parte del rostro con un antifaz y no permanece mucho tiempo en el mismo lugar. Viajando siempre a través del bosque, decide desprenderse de escrúpulos y moral para poder ir más ligero en su periplo.

La evolución al color otorga mayor profundidad a un dibujo en el que la expresividad es el rasgo más característico.

Espero que disfrutéis con la lectura de estas tres historias que os he recomendado. ¡¡¡Buen verano!!!

Otras recomendaciones de lectura veraniegas:

martes, junio 24, 2008

CAFÉ BUDAPEST de Alfonso Zapico

Si hay algo que aún esperamos de un cómic, a estas alturas de nuestra vida, es que tenga una cierta capacidad para asombrarnos. Y de eso tiene y mucho, sin duda alguna, una de las novedades que la Editorial Astiberri, dentro de la Colección Sillón Orejero, ha publicado en este mes de junio: Café Budapest, la primera novela gráfica de Alfonso Zapico publicada en castellano.

No es ésta su primera incursión en el mundo del cómic. Es el autor de La guerre du Professeur Bertenev, ambientada en la Guerra de Crimea, publicada en Francia por Ediciones Paquet, dentro de la Colección Blandice, en septiembre de 2006 y galardonada en 2007 con el Prix BD Romanesque en el FestiBD Vile de Moulins, y ha participado en el álbum colectivo “Un jour de mai”, con guión de Régis Hautière, publicado en 2007 por la misma editorial.

Café Budapest, es una de esas narraciones que conmueven y provocan en el lector sensaciones contradictorias. En la portada, el protagonista: la fachada de un edificio, con la puerta abierta, consonantes hebreas en los cristales de las ventanas de la planta baja y un violinista en el balcón, nos da la bienvenida. Porque en la historia con visos de realidad que nos cuenta Zapico todo gira alrededor de este café cercano a la ciudad vieja de Jerusalén, regentado por una familia judía oriunda de Hungría.

Su propietario, Yosef Nâgy, cuyo pasado anarcosindicalista le valió el sobrenombre de León de Budapest, llegó al Mandato Británico de Palestina con su esposa Karola allá por 1935, en una de las aliyá que conducían masivamente a los judíos de la diáspora a la tierra prometida a la que tanto anhelaban regresar (incluso los que, como él, no creían en Dios), huyendo de un gobierno antisemita. Su hermana, Sherintza, y su sobrino, Yechezkel Damjanich, al que todos llaman Chaskel, acaban de llegar a Jerusalén aceptando la invitación de Yosef, a quien no han visto desde hace doce años. Y es que en el año 1947, finalizada la Segunda Guerra Mundial y habiendo entrado en la órbita comunista, Hungría no era precisamente el lugar ideal para que un joven y virtuoso violinista judío y su madre, una viuda superviviente del campo de Auschwitz-Birkenau, pudieran empezar de nuevo, olvidando el sufrimiento vivido durante la guerra y la muerte del padre, Gavrel, en el campo de exterminio.

El café es frecuentado por musulmanes, judíos, miembros de la Commonwealth. Muchos de ellos ocupan las habitaciones de alquiler situadas en el piso superior del edificio: el irascible señor Omar y el desdentado señor Najib; el señor Benjamin Waldstein, redactor jefe del Palestine Gazzette; los Rosenfeld y su nieta Anna; el historiador de arte Danny Chapel y el capitán Heinz, sin olvidar al sargento Scholes, que no venía por la cerveza, sino buscando a su amada Zapora. Sentados juntos a la mesa discuten, como suele ser habitual en las familias bien avenidas, sobre el destino de la ciudad en la que viven, pero, a pesar de sus opiniones contrarias, la “sangre” nunca llega al río. No hay nada que el amor, la música, una partida de cartas, un café o una buena cerveza no puedan remediar, al menos en la ficción creada por Alfonso Zapico.

Y pasan los días y mientras su madre llora la ausencia de su marido y, prematuramente envejecida, se deja morir de tristeza, Chaskel ayuda a su tío en el café, se enamora de Yaiza Jatib, la joven árabe que trae la fruta en el viejo camión inglés propiedad de su padre y da rienda suelta a su pasión por la música, tocando el violín en cualquier momento y lugar (trasladándose incluso a Katamon para interpretar a Mozart con el doctor Hassan), y envolviéndonos a todos, como a él mismo, con hermosas y enternecedoras imágenes de tristes sonidos, aunque sean del Hava Nagila.

Pero fuera de las paredes del café existe un mundo real. El autor ha imaginado que la trama se desarrolla en un momento histórico concreto: el de la creación del Estado de Israel y sus consecuencias inmediatas, haciendo hincapié en las reacciones de árabes y judíos tras conocerse la noticia de que la Asamblea de las Naciones Unidas había votado a favor del “reparto” de Palestina y que desencadenaron un conflicto bélico que continúa vigente hasta nuestros días.

De pronto, el tono apacible desaparece y la historia se precipita. La vida de los protagonistas transcurre paralelamente a sucesos ocurridos realmente y que Alfonso Zapico introduce en la narración para darle mayor verosimilitud: las celebraciones judías dieron paso al malestar entre los árabes, “los vecinos de toda la vida continuaron sonriéndose, hasta que se retiraron el saludo”; había calles que no se podían pisar, hogares que no se podían visitar y amores que no podían ser; los amigos dejaron de serlo; los que estaban en contra del reparto, miraban incrédulos el fin de la Jerusalén conocida hasta entonces, la ciudad santa en la que “todas las religiones convivían en singular armonía”. A los ataques árabes siguieron las represalias de los terroristas judíos del Irgún o de los guerrilleros hebreos de la Haganah, y a la inversa. Y ya nada volvió a ser como antes.

La lectura de un cómic, como la de un libro, no debería terminar en sí misma, debería motivarnos para conocer más sobre lo que se nos cuenta. Cuando una, recién salida de la inopia a la que irremediablemente nos aboca la adolescencia, descubre el holocausto y, picada por la curiosidad, llega, rascando en un sustrato que desconoce, hasta el conflicto árabe-israelí con cuyas guerras ha ido creciendo, agradece que, de tanto en tanto, un autor de cómics se decante por la temática histórica y nos permita considerar sus tebeos desde un punto de vista didáctico, aunque no sea ésta su finalidad última.

Como ya hizo en su primer trabajo, para contarnos Café Budapest, este joven ilustrador de libros de literatura infantil y juvenil, colaborador del periódico La Nueva España y dibujante de historietas en revistas juveniles y digitales de Asturias, se ha documentado profusamente sobre los hechos acaecidos y la recreación de los ambientes de las dos ciudades protagonistas, siendo capaz de plasmar, junto a la terrible visión de los atentados y las escenas de guerra, uno de los momentos más emotivos y sobrecogedores de esta novela gráfica: aquel en que Sherintza, la madre de Chaskel, relata ante sus familiares la dramática experiencia vivida en el campo de Birkenau, al que fue deportada junto a su marido, y de la que no había sido capaz de hablar hasta ese momento.

No es la primera vez que Zapico utiliza la narrativa gráfica para retratar la angustiosa y terrible realidad de lo que significó el holocausto y lo que supuso para los supervivientes, para mostrarla a los que todavía no la conocen. De hecho, es el autor del cómic “Holocausto”, elaborado por el Grupo “Zivia Lubetkin” de Educación sobre la Shoá y patrocinado por la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, que el pasado mes de enero, dentro de los actos programados para conmemorar el día del holocausto, fue distribuido en los centros de enseñanza de Asturias para difundir entre los estudiantes de ESO y Bachiller el conocimiento de lo que fue y conllevó la Shoá.

Pero no todo son dramas en esta historia. Entre las viñetas en blanco y negro -con un dibujo lleno de tópicos, estereotipos caricaturizados y descripciones pormenorizadas de los espacios, que refleja las influencias asimiladas en sus lecturas de cómic franco-belga, de la nouvelle bd o de autores españoles como Luis Durán o Paco Roca, según nos cuenta Javier Cuervo en el prólogo- encontramos no pocos guiños del autor, ese tipo de detalles que nos hacen esbozar una sonrisa (los primeros versos de la Canción del pirata de José de Espronceda en el subtítulo de la noticia en el periódico húngaro, los gatos que asisten a las clases prácticas de besos que imparte Yaiza a un tímido Chaskel...) y los que el autor destina, exclusivamente, a unos pocos “iniciados” y que se resuelven visitando “Zapiburgo”, la ciudad que él mismo ha creado.

Esperemos que su próximo trabajo, una novela gráfica sobre James Joyce en la que está trabajando, según manifestó él mismo en la entrevista de Astiberri, siga por estos mismos derroteros. De seguir así, seguro que este joven autor, prácticamente desconocido hasta hace poco, dejará pronto de serlo.

lunes, junio 02, 2008

SUPERLÓPEZ CUMPLE 35 AÑOS

Aprovechando que Superlópez, mítico personaje superheroico creado por Jan (Juan López Fernández), celebra su 35 cumpleaños, Antoni Guiral escribe un artículo en el ABCD, Las Artes y las Letras conmemorando esta efeméride.

"Procede del planeta Chitón, su verdadero nombre es Jo-Con-Él, pero sus padres adoptivos en la Tierra lo bautizaron como Juan López y, entre sus poderes, destacan la supervelocidad, la superfuerza y la facultad de volar. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No, es Superlópez, uno de los más sólidos personajes de la historieta española creado por Jan (Juan López es, también, su verdadero nombre), que cumple este año su 35 aniversario de vida.

A diferencia de otros superhéroes, nuestro Superlópez entra de lleno en el terreno del cómic humorístico, de tintes surrealistas, pero también con una clara vocación por ejercer la crítica social y costumbrista. Empezó siendo una evidente parodia de Superman cuando en 1973 la editorial Euredit, que había puesto en marcha una colección protagonizada por versiones burlescas de personajes de la cultura popular, le propuso a Jan una inmersión en el filón humorístico de los superhéroes".

Para continuar leyendo este artículo, pinchad en el siguiente enlace:

Un saludo cordial.

jueves, mayo 15, 2008

HOY PRESENTACIÓN DE "EL GUEPARD - 1970" DE LLUÍS JUSTE DE NIN EN VALENCIA

Hoy se presenta en Octubre Centre de Cultura Contempània de Valencia (C/ Sant Ferran, 12), a las 19:30, el cómic El Guepard 1970, editado por Edicions De Ponent, con la asistencia de su autor, Lluís Juste de Nin.

"Presentació de l'obra El Guepard 1970, de Lluís Juste de Nin, editat per Edicions de Ponent. En l'acte hi seran presents Lluís Juste de Nin, Vicent Sanchis i Paco Camarasa. Una revisió absolutament personal de les obres tant de Lampedusa com de Visconti, a càrrec de l'ànima viva, la imatge personalitzada i el mestre del disseny de la firma Armand Basi".

Un saludo cordial.

lunes, abril 14, 2008

LA TEMPESTAD de Santiago García & Javier Peinado

A la hora de elegir un cómic, hay cientos de razones que te llevan a decidirte por uno u otro. Las mías son bastante caóticas. Se basan habitualmente en esa manía de asociarlas a pequeñas referencias o recuerdos que me causaron en su momento una honda impresión y que, a veces, nada tienen que ver con lo que nos traemos entre manos.

Sin embargo, en este caso sí que hubo relación, porque cuando me decidí por el de La Tempestad, de Santiago García y Javier Peinado, publicado por la Editorial Astiberri, lo hice pensando en la obra de teatro del mismo título, representada por la Compañía de Nuria Espert, que me impactó hace una pila de años, cuando aún estudiaba en el instituto.

Aquélla era la primera representación teatral seria que yo veía en mi vida, con actores profesionales, una compañía conocida internacionalmente y una puesta en escena que me dejó boquiabierta. Aún me veo, sentada en el “paraíso” (¿dónde si no?), expectante ante lo que ocurría dentro y fuera del escenario, sorprendida ante todas las novedades que el teatro me ofrecía y que yo había tardado tanto en descubrir.

Así que, lo confieso, ha sido la curiosidad por conocer la versión que Santiago García ha hecho de esta obra de Shakespeare la que me ha llevado al cómic.

Si se tiene una idea del argumento original, siempre será más fácil seguir la historia, aunque tampoco es imprescindible. Claro que no esperéis ver a Próspero, el legítimo duque de Milán, ni a su hija Miranda, ni a su hermano Antonio, el usurpador, ni a Alonso, el rey de Nápoles, ni a su hijo, Fernando, o a su hermano, Sebastián, ni a Gonzalo, el noble napolitano, ni a Trínculo, el bufón, o a Esteban, el despensero borracho. No esperéis que la acción transcurra en una isla deshabitada, ni que Ariel sea un espíritu del aire que anhele recuperar su libertad, ni que Calibán, el hijo de la bruja Sícorax, permanezca dominado por mucho tiempo por los poderes mágicos de Próspero.

Han transcurrido trece años desde que el científico Volkan Kesavan, traicionado por su hermano Gamil, perdiera el control de la empresa Omni, abandonara sus investigaciones y decidiera desterrarse en un planeta deshabitado e inexplorado junto con su hija, Amala, y su prototipo de supercomputadora, Hati, capaz de hacerlo todo incluso de temer a la muerte. La gran obsesión de Kesavan es conseguir que el hombre “cree vida de la nada”, realizando un experimento en el que la pieza fundamental es Ayu, un ser autóctono de este planeta, de origen y composición desconocidos, y cuya actitud hacia padre e hija, amigable en un principio, había cambiado radicalmente desde que tuvo lugar cierto incidente, viéndose obligando a partir de entonces a llevar una “mascara de dolor” que le cubre la cabeza.

Para conseguir su propósito, Volkan necesita la colaboración de Urbi, la gran empresa de Jon Herrera. Llegado el momento oportuno, cuando la nave en la que éste viaja con su hijo Jiro, algunos miembros de la junta de accionistas y científicos de su empresa, Hati provocará una tormenta cósmica que obliga a los ocupantes de la nave a “desembarcar” en el planeta.

Divididos en tres grupos, cada uno de ellos llegará a un lugar distinto con las chalupas de salvamento: los miembros de la tripulación y Jiro arriban a una zona selvática; Herrera y los miembros de la junta de accionistas lo hacen en una desértica, mientras los científicos llegan hasta un lugar entre cuyas rocas y ríos de extraños fluidos habitan seres terroríficos.

En la historia, desarrollada en un entorno futurista en el que todos los descubrimientos científicos imaginables son posibles y en donde seres humanos de apariencia actual conviven con tormentas cósmicas, naves espaciales, chalupas de salvamento, robots, ciberperros, laboratorios con grandes engendros de inteligencia artificial y seres primigenios con sentimientos de venganza, cabe, además, el contraste entre jóvenes idealistas y adultos de vidas marcadas por la ambición, la falta de escrúpulos, la obsesión por los sueños irrealizables, los remordimientos, la conspiración o la lucha por el poder.

Porque, en realidad, no sólo ha llegado el momento idóneo para Volkan: es la oportunidad de Gamil de poner en marcha, en connivencia con Pat Herrera, el plan que llevaba pergeñando desde hace tiempo para recuperar el control de su empresa, anexada ahora a la de Jon; la de Jiro para tropezarse con un ser inocente y sin malicia que no existe en el mundo en el que él vive; la de Amala de descubrir que hay otros hombres además de su padre, y la de ambos para encontrar juntos la amistad y el amor; la de Ayu para liberarse de la dominación que le esclaviza, utilizando para ello a Fleidl y a Volke, adicto a las “pompas”; la de Hati, la máquina inteligente para probar un sentimiento humano, el miedo.... Es el momento en que los paralelismos con la idea original del dramaturgo inglés se dejan de lado y es el guión de Santiago García el que predomina hasta llevarnos a un desenlace que en absoluto se asemeja al de la obra de Shakespeare.

Respecto al aspecto gráfico, Javier Peinado, con un dibujo de línea clara, trazos simples en apariencia y libre de detalles inútiles cuando la situación lo requiere, suele conceder al color el papel protagonista: la solución de dibujar en viñetas que se leen verticalmente y diferencian por el color, acciones que se desarrollan simultáneamente en espacios distintos: el amarillo-naranja de los camarotes, el rojo del puente de mando, el gris-morado del laboratorio, o las explosiones de color de las viñetas que ocupan páginas enteras -como en la explosión de la nave, la travesía por el desierto o la visión holográfica de los remordimientos de Herrera- o la de la “peste roja” que extermina con total conocimiento de causa.

Éste es uno de esos cómics interesantes que una recomienda sin pensárselo dos veces, porque ni el guión ni el dibujo defraudan en absoluto.

viernes, abril 11, 2008

EL EVANGELIO DE JUDAS de Alberto Vázquez

Novela gráfica publicada por la Editorial Astiberri dentro de la colección Sillón Orejero.

Siendo El Evangelio de Judas un texto apócrifo que valora positivamente la figura de Judas, presentándolo como el apóstol favorito y necesario en los importantes acontecimientos que estaban escritos que tenían que suceder, pues era importante y necesario ese papel de traidor en el desenlace de unos acontecimientos que reforzasen, como quien dice, la cara opuesta de la misma moneda. Por supuesto, salta a la vista el paralelismo de esta historia y su particular Iscariote, el único en cuyo texto pone en entredicho esa figura intocable que es Jesús, mostrando su parte más terrenal e interesadamente oculta en los textos canónicos con, por otra parte, la que es la primera obra realmente extensa de Alberto Vázquez y su particular reivindicación de esta cara opuesta y necesaria que puede ayudar a dar respuesta a ciertas preguntas, sobre el sentido de la vida ... ¿y quizás de los cómics?

Se trata de una obra marcada por dos partes formalmente bien diferenciadas, pero con cierto paralelismo de fondo. Por una parte, tratará sobre ese aspecto de la vida, donde cobra gran presencia esa lucha con respecto a sus creencias internas, en un especie de acto de fe, donde uno tiene que luchar con sus dudas, sus impulsos o sus debilidades, acabando finalmente por defraudarle y haciendo que se replantee todo en lo que ha creído. Pero, será en la segunda parte, donde todo esto mutará en una especie de reflexión sobre el mundo de la edición, donde el acto de fe se transformará, en un acto de fe hacia la creación de un cómic, y donde incluso el propio editor será encarnado por el mismísimo hijo de Dios. Y es que esta historia, protagonizada por una ardilla llamada Judas, dibujante como Alberto, y sospechosamente envuelta de un envoltorio un tanto autobiográfico, nos invitará a reflexionar sobre ese difícil camino por el que tiene que pasar todo autor que quiera ingresar en ese complejo mundo de la edición que, en muchos momentos, obligará a tener que desviarse, de ese complicado y sinuoso camino, con la realización de unos actos contrarios a lo que le dictan sus creencias, con sus impurezas e imperfecciones.

El Evangelio de Judas no es una obra fácil de asimilar por parte del lector, pues a su ya de por si difícil, aunque meritorio, aspecto formal, y a sus contenidos un tanto imantados, hay que añadir un cuestionable, aunque respetable, discurso que hace que aparezcan esa especie de polos opuestos de complicada comunión, donde, por momentos, da la sensación de necesitar de una suerte de alquimia con la que fundir lo esencial con lo cotidiano, lo existencial con lo intrascendente.

Si bien es cierto que este tipo de planeamientos por parte del autor, tienden a difuminarse ante una lectura impulsiva del lector, no es menos cierto que a veces, la desidia mental y el deseo de recibirlo todo bien masticado, para poder engullirlo y digerirlo fácilmente, hace que sea el propio lector el que llegue a perderse entre vericuetos varios, reflexiones quizás viciadas por parte del autor, pero validas al fin y al cabo, pues ¿quien va a discutir sobre la verdad de cada uno? ... que aunque no sea la verdad absoluta, es su verdad al fin y al cabo.

Atreviéndonos a no rozar siquiera esa verdad de Alberto Vázquez, la suya, podemos reflexionar igualmente sobre múltiples cosas: sentimientos, dudas, miedos, obsesiones, ilusiones, tentaciones, egoísmo y ofuscaciones. Al igual que es la naturaleza de uno, el tener que sobrevivir consiguiendo comida o necesitar experimentar distintos placeres, aunque ello sea contrario a los sentimientos, pero no a los instintos e impulsos. También puede ser completamente válido el tener que venderse como autor, para conseguir superar las múltiples barreras en la edición de cualquier obra, donde se esté obligado a seguir ciertas directrices contrarias a uno. Pero, ¿cuál es el baremo a seguir, con el que poder medir la felicidad de uno como persona y, por consiguiente, trasladado al autor? Autores minoritarios que hacen lo que les gusta, pero que nunca serán editados por el editor que conseguirá sin duda llevarles a la fama ¿Es preferible estar metidos en ese laberinto de la falsa felicidad o por lo contrario, preferimos escuchar esas promesas en conseguir ser un respetado profesional con el que poder vivir del cómic o la ilustración? ¿Quizás son falsas promesas? Quién sabe, pero validas al fin y al cabo para conseguir facilitar el poder afrontar ese miedo ante la posibilidad de fracaso.

¿Cuál es la verdad de todo esto? ¿Vale la pena que nuestras vidas giren alrededor de una cosa? ¿Qué es más importante para Judas, su fe en Dios o el intranscendente mundo del cómic que a casi nadie le interesa? Alberto juega con lo anecdótico y lo trascendental. Y lo hace de una forma brillante y a la vez compleja, tan compleja que uno quizás no acaba de captar el sentido al total de la obra, con esa uniformidad que siempre se pretende conseguirse en cualquier obra extensa, pero que aquí se nos emborrona delante nuestro por momentos. Esto no quita que seamos capaces de disfrutarlo, aun por separado, como el que disfruta del momento y del lugar, y no necesita tener que darle sentido a todo.

Y a todo esto, hay que sumarle una edición para chuparse los dedos, donde aparecerán personajes ya conocidos del universo Vazqueniano, con un dibujo con el que conectas o desconectas inmediatamente. Con una historia construida en parte con retazos sensibles, pero también reflexivos, junto a esos momentos anecdóticos salpicados de ese humor tan particular que tiene el autor. Y todo espolvoreado de una lucidez quizás un poco intermitente, pero su particular lucidez al fin y al cabo... incluso en forma de vómito.

lunes, abril 07, 2008

TORMENTA SOBRE ESPAÑA 1936-1939 de Víctor Mora & Co.


Tormenta sobre España 1936-1939
Guión: Víctor Mora
Dibujo: Annie Goetzinger, Florenci Clavé, Jesús Blasco, José Ortiz, Víctor de la Fuente, Alfonso Font, Antonio Parras, Tha y Atilio Micheluzzi
Editorial Glénat
Cartoné, blanco y negro
20 euros

El éxito de la publicación de la nueva serie de Carlos Giménez36-39 Malos tiempos” sobre la Guerra Civil Española, con la reedición del primer volumen y recién publicado el segundo (con pifia de imprenta poco habitual en Glénat), ha debido animar a la publicación en álbum de este trabajo colectivo que, bajo la batuta en los guiones de Don Víctor Mora, novelista y creador del Capitán Trueno o el Corsario de Hierro, entre otros muchos personajes, apareció allá por 1986 en la revista CIMOC editada por Norma.


Portada de Jordi Longarón (colaborador de la serie“Hazañas Bélicas”)

Todos los relatos, de entre cuatro y diez páginas en blanco y negro, se sitúan en distintos momentos de la contienda. Asistimos entre otros:

A la sublevación militar del 18 de julio de 1936 en Barcelona vista desde los ojos inocentes de unos niños.

Annie Goetzinger. “El cordel de los tebeos

Al bombardeo de Guernica por la aviación alemana enviada por Hitler en ayuda del General Franco.


Florenci Clavé. “Un tiempo del Führer

Los duros combates en las trincheras y entre las ruinas de Brunete. Esta ofensiva republicana trataba de romper el cerco de Madrid.


Jesús Blasco. “La loca de Brunete

La sangría en el Ebro, el último intento de la República de alterar el curso de la guerra.


José Ortiz. “La Batalla más fea

En este episodio, Mora muestra el castigo de un oficial a un soldado para contarnos que el tiempo de los milicianos ha pasado y ha llegado la hora de un ejército más profesional, el Ejército Popular.

La participación de los voluntarios de las Brigadas Internacionales, en este caso norteamericanos, si bien llegaron de más de cincuenta países, sobre todo Francia, para luchar contra el fascismo.


Víctor de la Fuente. “Los voluntarios

O la represión de los vencedores al ocupar un pueblo.


Alfonso Font. “Y tú, ¿qué has hecho por la victoria?”. También incluida en el álbum “El as negro”, Ed. Glénat

Historias que, desde una cierta imparcialidad o neutralidad política, reflejan las miserias y desmanes de ambos bandos con un país sufriendo las consecuencias. Con una fuerte intencionalidad dramática, se trata de recalcar que todas las guerras son una barbarie, pero especialmente aquéllas que enfrentan a hermanos separados por motivos ideológicos alcanzan las más altas cotas de locura.

Cada dibujante hace una gran labor de documentación:

... en ropas e indumentaria militar...

... vehículos, armamento utilizado: fusiles, bombarderos Heinkel He-111 de la Legión Condor...

... o los carros de combate T-26 de la ayuda militar rusa a la República...

Es de resaltar que Víctor Mora da a los personajes una concepción muy humana y realista, presentado a nazis que tienen “sentimientos impropios de un nacionalsocialista”, a combatientes tratando de “pasarse” al otro bando, o a amores imposibles por condición social y por ideología.

Argumentalmente, la Guerra Civil Española ha sido muy poco tratada en el mundo del cómic, el trabajo más importante continúa siendo los cuatro volúmenes de Antonio Hernández Palacios para la Editorial Ikusager:
Eloy, uno entre muchos.
Río Manzanares.
Euskadi en Llamas.
Gorka gudari.

En ellos Palacios realizó un trabajo gráfico excepcional como era habitual en él, con unos guiones en un estilo (permitidme la licencia) a lo Antony Beevor (La Guerra Civil española, ed. Crítica), que más que buscando contar una aventura, pretendía instruir, dar a conocer unos hechos: la toma del Alcázar, la defensa de Madrid o la lucha en el País Vasco, utilizando personajes históricos (Durruti, Miaja, Líster, Alberti, “La Pasionaria”, Mola, Kléber, etc.) a los que van encontrando Eloy y Gorka. Estos dos personajes de ficción representan a todos esos combatientes anónimos, héroes o no, que participaron en esta parte de nuestra historia.

Curiosamente este mes de abril también se presenta la tercera parte de “No pasarán” de Vittorio Giardino (Editorial Norma), serie ambientada en Cataluña durante la etapa final de la guerra. No se olvida Giardino de mostrar la participación italiana en apoyo de Franco con los bombardeos de los Savoia SM 79 Sparviero”.

Y si a alguien le interesa saber qué pasó después del 39, lo mejor es leer “Paracuellos” de Carlos Giménez.

Sepultado entre la ingente montaña de novedades del Saló de Barcelona, puede que “Tormenta sobre España” no llame demasiado la atención, pero es una gran oportunidad para conocer una pequeña muestra del saber hacer de algunos dibujantes españoles fundamentales y lamentablemente poco conocidos por muchos aficionados, por no estar accesible la gran parte de sus obras.

jueves, marzo 13, 2008

CRÍTICA: PESADILLAS de Alfonso Azpiri

Es tarea algo complicada extraer el jugo de todo lo que los relatos cortos de Pesadillas nos quieren aportar. Estamos ante un obra compleja que intenta explicar de una manera muy personal los miedos que siempre han tenido los seres humanos ante lo desconocido, a las cosas que no pueden controlar, los hechos que no son capaces de explicar, las realidades diferentes de según quién las vea, y de saber, o creer saber, que no están solos en el universo, que hay alguien hay fuera, otras razas, otras culturas… y otras formas, en definitiva, de ser y existir.

Y qué mejor para explicar esto que utilizar la más pura ciencia ficción, ese elemento capaz de hacernos soñar y de hacernos comprender de manera coherente y fácil lo inexplicable y lo incomprensible. Y nadie mejor para enfocar este conocimiento que ser participes como lectores pasivos de la prodigiosa mano de un Alfonso Azpiri (ayudado por otros autores en algunos guiones puntuales), con ese uso de la línea abarrocada y ecléctica, con regusto art decó, y ese dominio del color sucio y oscuro que hace gala con la aplicación magistral de la acuarela, la tempera y el guache.

El nombre de Alfonso Azpiri siempre ha sido relacionado con dos personajes sobradamente conocidos por el público: su magnífico Mot y su sensual Lorna. Este veterano autor lo ha hecho todo en el mundo del noveno arte, considerándose uno de los grandes dentro del panorama tebeístico de nuestro país. Un todoterreno del pincel que ha sabido concretar un sobresaliente trabajo en cualquier medio que le plantificaran delante, sabiendo aportar su calidad y su personalidad en pos de la espectacularidad, capaz de hacernos tanto un cómic serializado, como contarnos relatos cortos, trabajar para Penthouse Comix dibujando sensuales mujeres, como hacer portadas y portadas para los diferentes videojuegos, diseñándolos también, ilustrador como pocos que ha sabido patentar y defender como nadie esa línea sinuosa y ondulante, puro “latiguillo”, que siempre le ha acompañado y por el que ha tenido sus más fervientes defensores y sus más enardecidos detractores.

Un autor que a sus sesenta primaveras está hecho un chaval, de una generación de autores como lo pueden ser Juan Giménez, Horacio Altuna, Luis Royo, Fernando Fernández, etc... que han aportado todo en la historia del cómic de nuestro país y que poseen, aún hoy en día, para alegría de sus lectores, esa chispa en su cuerpo que les mantiene frescos tanto a la hora de crear nuevas obras como de estar horas y horas atendiendo a sus fans en cualquier salón que los quiera acoger.

Esta serie de relatos cortos fueron recogidos primero en dos tomos gracias a Toutain Editor, a los que hay que añadir un tercer tomo gracias la Editorial Norma, lo que conforma una interesante trilogía donde se mezclan los sueños de la humanidad con sus peores pesadillas, todo esto envuelto en el tamiz y el particular lenguaje de la ciencia ficción, donde todo lo increíble puede ser creíble, y al revés. Y sí, es esa ciencia ficción que siempre le ha atrído a Azpiri y que la ha visto en inumerables películas y leído en infinidad de novelas, la que le ha posibilitado moverse como pez en el agua a la hora de crear mundos fantásticos del futuro, criaturas increíbles de otro tiempo y lugar, y diseñando naves y tecnología futuras impensables de poder imaginar.

El primer tomo tiene el título, simplemente, de Pesadillas, publicado por Toutain Editor y en un total de siete relatos, Azpiri nos explica en clave de ciencia ficción los anhelos y los sueños que tiene cualquier tipo de vida, de ser racional, de ver el futuro con optimismo y de estar en la creencia que teniendo a favor a los dioses las preguntas sin respuesta plausible serán contestadas si se tiene fe en ello. Pero, a veces, para alcanzar ese objetivo que está en el imaginario religioso colectivo de todos, una serie de duras pruebas hay que superar para alcanzar la verdad y el conocimiento, muchas de ellas convirtiéndose en verdaderas pesadillas, donde la avaricia, la codicia o el fanatismo pueden llegar a destruir lo que de "humanidad" puede haber en las cosas de la vida. Y también aprendemos que no hay mayor pesadilla para cualquier especie, aún no conocida y sólo existiendo en nuestra imaginación, que el propio hombre, capaz de lo mejor y, sobre todo, de lo peor, y, con su instinto de supervivencia, de creer que sólo ellos tienen derecho a sobrevivir finalmente o el resto de la especies de sobrevivir si ellos quieren.

El segundo tomo, Otros sueños (Toutain Editor), consta de seis relatos, y continuamos con los anhelos de los humanos en un futuro que se nos presenta incierto, anhelos que pueden convertirse en pesadillas por la lucha de la supervivencia pura y dura, de unos contra otros, aunque seguramente sin saber cuál es el origen de toda esta determinación. Luchas que pueden extenderse a otras razas e, incluso, llegado el momento, ser las mismas máquinas y robots creados por la mano del hombre los que remplazarán a éste si la situación y los hechos lo aconsejan o lo posibilitan. Todo un abanico de probabilidades que nos intentan explicar hacia dónde se encamina la humanidad, hacia un futuro esperanzador, hacia un Mundo feliz o hacia su más absoluta autodestrucción.

En el tercer tomo, Despertares, publicado por Norma Editorial, vemos un cambio ya patente del autor respecto a los anteriores álbumes, donde ya pasa a un dibujo más esquematizado, pero nunca sin perder ese realismo personal que tanto le caracteriza, santo y seña de toda la obra de Azpiri. En una palabra, va pasando del realismo de la ciencia ficción de los años 80 a un estilo más acorde a los nuevos tiempo, que va perdiendo ese realismo ochentero para pasar a un dibujo menos, digamos, “hiperrealista” de finales de los noventa en adelante. Tenemos historias desde humanos jugando con el pasado y modificándolo, hasta cómo se creó el Infierno, como también conoceremos al virus más mortífero que existe en el universo, o las persecuciones fanáticas en nombre de la religión ¿contra quién? Todas ellas historias probables en un mundo o una realidad diferente (o demasiado semejante) a la nuestra.

Una de las características de todas estas historias cortas es su comienzo, introduciéndonos en una historia de la que desconocemos de dónde viene, que nos cuesta un poco saber hacia dónde va, manteniendo ese prurito de intriga pero sin llegar a entender bien, bien donde estamos. Son unos guiones, tanto los del propio Azpiri como los de otros autores (Buiza, Díaz) muy crípticos, siempre con un propósito muy claro pero que sólo llegamos a entender cuando llegamos al final de la narración, muchas veces sorprendente, y a veces con una clara moraleja intuida que nos invita a la reflexión.

Así que ya sabéis, si queréis imbuiros de buena ciencia ficción, que os haga pensar y reflexionar sobre nuestra forma de hacer y ser, de cómo somos y hacia dónde nos llevará por ser como somos, os aconsejo que leáis esta serie de relatos cortos de un autor como Azpiri, verdadero entendido en esos temas y que los sabe tratar como nadie, con su toque tan personal y característico que a mí, personalmente, me atrae y me encanta.

Un saludo cordial.

martes, marzo 11, 2008

CRÍTICA: LA REVOLUCIÓN DE LOS PINCELES de Josep Busquet & Pere Mejan

Esta obra me ha hecho recordar aquellas películas que cuando era pequeño veía por las únicas cadenas que teníamos en casa, la primera cadena de TVE y la UHF, donde, en un riguroso blanco y negro (hasta que no tuve once años la vida la veía siempre en B/N, la vida que se desarrollaba naturalmente en la “caja tonta”), veía las innumerables películas y series que entonces hacían de “capa y espada”, donde talentosos espadachines (los mosqueteros, los piratas, los bandoleros, el Zorro...) se batían en duelo, es igual que fuera detrás de una iglesia, en la cubierta de un barco pirata, o en esos oscuros y tenebrosos callejones de urbes y puertos, y que a mí me tenían "enganchadísimo" al sofá para luego, iluso de mí, intentar imitarles con mis “maestros” mandobles de espada, que más parecían garrotazos inhábiles propios de un patoso con la muñeca boba.

En esta “Revolución de los Pinceles” he tenido la sensación de revivir esas aventuras donde siempre destacaban los diestros y caballerosos espadachines franceses, donde el honor estaba por delante de toda consideración, donde los duelos a vida o muerte eran demasiado frecuentes, donde, a falta de otra, la justicia divina que determinaba quién debía o no morir era necesaria, suficiente y aceptada por todos. Eso sí, aquí se esgrimen tanto espadas como pinceles, y aunque nuestros protagonistas no sean diestros espadachines, sólo el mero hecho de hacer referencia a la manera de hacer justicia de la época hace que mis recuerdos de antaño vuelvan a mi cabeza. Acción a raudales entonces y ahora, donde el ritmo frenético de esta lectura te deja "pegado" al sillón orejero irremediablemente.

Es una historia entretenida, pero dura al mismo tiempo, que nos plantifica lo que somos capaces de hacer en ciertos momentos de nuestra vida cuando se entrometen y abusan de aquello que más nos gusta, nos importa o nos da de comer, donde la camaradería sale a relucir ante las injusticias de los poderosos, donde la dignificación de una profesión y su consecuente reconocimiento del trabajo bien hecho, hace que muchas voces se alcen para que la obra de un artista sea reconocida, y de ser un trabajo meramente artesanal de autores anónimos sea reconocido y encumbrado al nivel de arte. Y de esto trata La Revolución de los Pinceles, de reconocer a esos artistas anónimos que dedican toda su vida a realizar e intentar vivir de su pasión, de aquello que mejor saben hacer, que es dibujar, pintar y escribir, y sabiéndonoslo contar, al mismo tiempo, con una narrativa secuencial lo que de otra manera no se podría hacer, combinando palabras con imágenes, conformando unas viñetas que narrativamente hablando nos contarán la historia que su autor/es nos quieren transmitir, de esa manera y no de otra, encumbrando esta forma de expresión artística, que para nada es menor, y debe estar por derecho propio al mismo nivel que lo son las consideradas como artes mayores. Y qué mejor momento que el de la Francia de la Revolución Francesa en ciernes donde el pueblo se alzó contra sus opresores para conseguir la dignidad que hasta ese momento carecía por “deseo divino” y ser capaces de pensar y decidir por sí mismos, sin que decida el dónde o el cómo has nacido.

Nuestros protagonistas, junto a otros autores de cómic, realizan una verdadera revolución, cual Revolución Francesa, porque, lo creamos o no, estamos en ese pleno París de finales del siglo XVIII, donde unos hipotéticos autores de la “BD” reciben un duro golpe por la muerte de uno de sus compañeros a causa de unas tiras humorísticas donde se ponía a “caldo” a cierto personaje de la aristocracia (no sé yo, pero esto me suena que ha pasado varias veces por estos lares, donde muchas veces el humor crítico parece que algunas veces no es muy bien encajado y se le da más importancia de la que tiene o de lo que en realidad simplemente es, una representación de humor gráfico para reírnos un rato de nosotros mismos).

De una manera folletinesca, a un ritmo desenfrenado, Busquet nos pone en situación en el contexto donde se desarrolla la acción, ayudado como no por esas “pinceladas” que aporta Mejan con esa forma de representarnos los hechos, como si verdaderos folletines impresos de la época fueran (sino más el personaje principal, Philip, se dedica a estos menesteres), con un gran uso de la plumilla como si de carboncillo se tratara o lápiz de punta gruesa fuera, que da un toque de claroscuro perfectamente conseguido para las diferentes escenas, con unos personajes sacados del más puro estilo Association (o como sacados de una serie francesa, vista desde la distancia, naturalmente, que siempre se me quedó en la retina desde pequeño, Érase una vez el hombre), de un Larcenet, un Peeters o, incluso, de un Bravo, pero con un estilo propio que sabe captar muy bien el estilo Bande Dessinée de la nueva hornada de artistas franco-belgas, que es perfecto para una historia que ocurre en la Francia del Absolutismo.

Sentimos el olor a vino rancio que desprenden esas tabernas lúgubres donde nuestros protagonistas se reúnen para conspirar y beber, andamos por esos callejones oscuros donde malandrines embozados se esconden de la luz de la luna para cometer sus fechorías, visitamos esas casas, mansiones y palacios donde la alta nobleza cultiva su refinamiento y sus aficiones más extravagantes (vean si no el palacete de Chambordeaux donde el marqués colecciona ¡¡¡páginas originales de tebeos!!!), y hasta nos impregnamos de ese olor a imprenta cuando nos hacen una visita guiada de una ¡¡¡editorial de tebeos!!! de la época. Y toda una serie de, digamos, procronismos y ficciones perfectamente integrados en el contexto de una época que iba a cambiar la manera de ser y de pensar de los hombres, libres de toda atadura servil hacia sus respectivos señores, donde todos son iguales y nadie es superior o inferior por cuna. Una mezcla hábilmente elaborada por los autores que hay que agitar previamente antes de degustarla y saborearla.

La edición que nos ofrece Dolmen Editorial, dentro de su línea Siurell, está muy bien presentada, pero tampoco le hubiera quedado mal un formato álbum BD dentro de Siurell Gold, que hubiera quizá potenciado la riqueza del dibujo de Mejan, y que yo, no sé por qué, me lo había imaginado de esa guisa cuando se anunció su futura publicación.

Todo el proceso creativo de esta obra y más información lo podéis ver y leer en los siguientes enlaces:

http://tinteroespumoso.blogspot.com/
http://josepb.blogspot.com/
http://pamipipa.blogspot.com/
http://www.dolmeneditorial.com/noticias_ficha.php?IdNot=177
http://www.dolmeneditorial.com/noticias_ficha.php?IdNot=182

En definitiva, otra obra más de autores nuestros, que desde el magnifico trabajo que hace Jorge Iván Argiz dentro de su línea Siurell para Dolmen, de promoción de nuevos talentos de aquí, posibilita que nosotros disfrutemos de nuevos valores del cómic de nuestros país, que a lo mejor de otra manera no podrían salir a la luz y que demuestra que tenemos una riquísima cantera que tiene un brillante porvenir, y que, con el trabajo que hacen pequeñas editoriales como Dolmen, posibilita que estos jóvenes artistas no emigren al país vecino y que puedan ganarse la vida (como los protagonistas de nuestra historia) dignamente y con reconocimiento aquí en nuestra tierra.

Un saludo cordial.

jueves, febrero 21, 2008

CRÍTICA: ACTOR ASPIRANTE de Max Vento

Monólogos, de eso está hecha la vida de cada uno de nosotros, de interesantes o insustanciales monólogos, según bajo la óptica de quién se vean. Grandes monólogos y pequeños monólogos, pero monólogos al fin y al cabo, que realizamos consciente o inconscientemente a lo largo de nuestra existencia, preguntándonos y volviéndonos a preguntar sobre cómo nos trata la vida o cómo la tratamos a ella.

Con la amena, interesante y clarificadora lectura de Actor Aspirante, del joven artista valenciano Max Vento, publicado por Dolmen Editorial, vemos reunido en un sólo volumen otro fresco de lo que podría ser el día a día de cualquiera de nosotros, una vida llena de sueños y pesadillas, de ilusiones y fracasos, de relaciones y rupturas, de monotonías y divertimentos, en resumen, una historia más de nuestra cotidianidad, una historia más que el viento suele llevarse entre muchas otras, pero que son las verdaderas historias, las que conforman nuestra historia privada que, posiblemente, no sean importantes para la mayoría pero que nos hacen sentir importantes o míseros en un momento concreto, y que para nosotros pueden ser lo más importante que nos haya pasado en nuestra vida, sí la nuestra, porque en el fondo somos personas individualistas en medio de una vida en sociedad, nos relacionamos sí, pero siempre primamos, muchas veces egoístamente, nuestros intereses particulares frente a los colectivos.

Esta historia que nos cuenta Max Vento tiene a cuatro personajes, podemos decirlo así, que son los principales y catalizadores de este relato.

Pablo es el protagonista de esta historia particular y privada, entorno al cual giran el resto de los personajes, es uno más de los que aspiran a ser algo en esta vida, en este caso a ser un actor de éxito, pero que para llegar a ser algo en ese draconiano y leonino mundillo que es el de todo lo relacionado con el celuloide y la interpretacion, tiene que intentar superar multitud de barreras y obstáculos que no se lo van a poner fácil y, aunque él persevera, una y otra vez, no termina de ver la luz al final del túnel porque la ceguera que le produce su egocentrismo y narcisismo no le permite ver con claridad con dos dedos de frente, lo cual le va minando interiormente como actor y exteriormente en sus relaciones con los que le rodean, pero que es tal su ego que nunca llega a perder la esperanza de ser alguien dentro del séptimo arte.

Por tanto, durante este primer volumen (recordemos que están previstos más que narrarán la evolución de este personaje), Vento nos describe las dificultades que tiene Pablo para abrirse camino y conseguir aunque sean humildes papeles para cualquier tipo de representación o medio. Se pasa la vida de casting en casting recibiendo la gran mayoría de las veces, literales “patadas” o el consabido “ya le avisaremos”. Al mismo tiempo, Max nos cuenta las relaciones personales y vivencias que Pablo mantiene con el resto de los protagonistas de la obra. Su caótica relación sentimental con Marta, que provoca al final su ruptura con ella, y la consiguiente búsqueda de nuevos compañeros de piso para poder pagar el alquiler, ya que él malvive con lo que gana trabajando de dependiente en una hamburguesería.

Por lo tanto, Marta es, de la pareja, la que parece que tiene más asentados los pies sobre la tierra, exitosa en su trabajo donde no hace más que promocionar para enfado y envidia de Pablo. Y pronto se va dando cuenta de que su relación con Pablo, que más parece asiduo a tener en su cabeza constantemente un nido de pájaros, no funciona, por lo que será ella quien lo dejará plantado llegado el momento, dejando a éste compuesto y sin novia, sin compañera, que provocará en Pablo que se vaya dando cuenta de la dependencia que tenía respecto a ella. Pero, como siempre en estos casos, ya es demasiado tarde para ellos, ¿o no?

Rafael, otro aspirante, esta vez a filósofo, será como la sombra que sigue a Pablo constantemente, el que no se siente aludido nunca del rechazo que le dispensa su amigo a la fuerza, el que intentará hacer ver a “Pablito” la bondad de la vida y demostrarle que son almas gemelas que pasan por las mismas situaciones y penurias. Y, después de la ruptura (también) con su novia, se instalará en el piso de Pablo de manera digamos ¿“indefinida”? Es otro de los que se sienten satisfechos constantemente de sí mismos, que no reconocen los fracasos cuando los tienen delante de sus narices, llevando el concepto de egocentrismo elevado hasta su máxima potencia, pero que, al mismo tiempo, es capaz de demostrar una evidente debilidad interior y de inseguridad en sí mismo. El eterno tema de la doble personalidad, o aparentar lo que realmente no es para mantener una coraza que lo proteja externamente aunque se derrumbe por su propia debilidad interna.

Y, el Marmota, es el cuarto en discordia. Recomendado por un compañero de curro de Pablo, será el que sustituya a Marta una vez ésta se vaya de su piso, para poder llegar a fin de mes dentro de una economía precaria y casi de “subsistencia”. Es lo que se denomina “vivir al día”, como buenamente se pueda. El Marmota es pasivo, desastroso, “rey” de los eructos, indiferente ante la vida, aunque será él el causante de que, finalmente, Rafael se instale también como inquilino en el piso de Pablo. De los cuatro protagonistas, es el que tiene un papel menos importante en este drama, llegando a ser un simple “hombre objeto” necesario para redondear la historia que se nos quiere contar.

Luego, ya aparecen una serie de personajes, desde sus compañeros de trabajo en Krazy Rat Burger, pasando por su representante “en off”, la exnovia de Rafael que siempre sataniza al “pobre” de Pablo, hasta llegar a Sebastián, el propietario del café-bar que frecuenta Pablo, que es el típico barman que conoce a Pablo mejor que él mismo, y sin olvidarnos de los diferentes profesores, colegas y directores, conformando todos ellos el mosaico donde se mueve nuestro protagonista, que posibilitan el desarrollo de nuestra historia y son los que se moverán al son (o no) del que se mueva Pablo.

Max Vento consigue una obra redonda, donde con una prosa clara y directa, y un dibujo sencillo y expresivo, acompañado por el uso de un simple bitono necesario para dar profundidad a las diferentes escenas que conforman este pseudodiario/monólogo, hace creíble las diferentes vicisitudes que le ocurren a nuestro Pablo, y que se puede extrapolar en cualquiera de nosotros. Al fin y a la postre todos somos actores aspirantes en la comedia o el drama que es la vida.

Pues nada, después de otra de mis innumerables verborreas de “filosofía barata”, os dejo con Actor Aspirante. Que se levante el telón y comience la función. Que ustedes lo disfruten.

Y también podéis leer la entrevista que los chicos de Dolmen le hacen al autor a raiz de la publicación de esta obra por la editorial: http://www.dolmeneditorial.com/noticias_ficha.php?IdNot=173

Un saludo cordial.

jueves, febrero 07, 2008

CRÍTICA: ORN de Quim Bou

Aprovechando que la Editorial Dolmen acaba de anunciar la inminente publicación del segundo tomo de Orn: Historia Universal, el post que hoy publico va dedicado al conjunto de esta obra, cientos y cientos de páginas enmarcadas dentro del género fantástico, que narran las aventuras de nuestro protagonista, Orn, mercenario que se vende al mejor postor, en una etapa tan convulsa como pueda ser la Edad Media, pero una Edad Media atemporal, sin ubicación física y real en algún tiempo concreto, donde los diferentes personajes que pululan por las páginas de este cómic son seres todos ellos antropomórficos. Es una Edad Media que transcurre en otra realidad muy diferente a la nuestra, un período fantástico ideal para desarrollar una historia de género fantástico atípica pero a la vez tópica.

Orn es un “gos d’atura”, un perro típico del Pirineo catalán que seguramente fue elegido por el autor por ser un can fuerte y vigilante, perfecto perro guardián de rebaños, que se le identifica por ser autóctono de tierras catalanas, de donde es nuestro Quim (nacido en Vidreres, La Selva, aunque ahora reside en Cornellà del Terri en el Pla de l’Estany, provincia de Girona), y porque es también una de las mascotas que viven en su hogar de Can Pons, el cual tiene el mismo nombre que el protagonista de nuestra historia.

Quim nos transmite, en sus relatos del medievo, una frescura de un autor joven pero de ya una extensa y dilatada carrera. Yo he tenido la suerte de descubrirlo a raíz de su venida al último Salón del Cómic de Barcelona, invitado por la Editorial Dolmen, por lo que me agencié un cómic que ya hacia tiempo había sido serializado en la extinta Editorial Dude, y que ahora, para suerte mía, han sido recopiladas todas las andanzas de nuestro fornido héroe en un sencillo, pero magnifico tomo, por Maqui Edicions, una pequeña editorial gerundense que ha puesto su empeño en reunir esta obra en un solo volumen, más el material extra de una nueva historia, y editándolo en dos idiomas: en castellano, y en el idioma materno del autor, en catalán (al igual que Dolmen ha hecho con su último volumen).

Como muy bien nos indica Quim en su página web, “siempre me ha gustado mucho dibujar fantasía, y también dibujar animales... o sea que, ¿por qué no mezclarlo todo?” Y de esta premisa simple es creado Orn, historia fantástica con protagonistas antropomorfos.

De manera sencilla, pausada, y degustando toda la esencia que nos transmite Bou con sus ilustraciones y su capacidad de saber captar el contexto donde se desarrolla la historia, nos encontramos con una lectura sencilla y amena, no exenta de sus flashbacks de recuerdos (siempre representados como con un fina película acuosa superficial como difuminando la imagen), y su intriga continua, para mantenernos en vilo hasta llegar a la resolución de lo que el autor nos quiere narrar.

Son personajes que, aunque siendo antropomórficos, son perfectamente creíbles, sabiendo solventar los diferentes caracteres de los diferentes protagonistas con los animales acordes a los "personajes" y "personalidades" a reflejar. Nuestro protagonista, Orn, es un corpulento Gos d’Atura, y como la misma naturaleza de este can, es fiel, guardián y protector, es temerario y valiente cuando la situación lo demanda, pero dentro de este fiero guerrero, frío y calculador, se esconde un buen corazón, un guerrero de honor, capaz de sacrificarse por sus amigos si la causa es justa y lo requiere, y donde su actitud extrema en ocasiones se debe a la promesa de encontrar pronta venganza de acontecimientos acaecidos en el pasado

Es curioso destacar que los que hacen el papel que correspondería a los humanos son, como ya hemos dicho antes, animales antropomórficos, teniendo todas las virtudes y los defectos de los primeros, y, en cambio, los que hacen el papel que les correspondería a los animales son, en cambio, insectos, insectos gigantes, que se comportan como las verdaderas mascotas, domesticadas o no, de los antropomorfos. Y, llegado a este punto, nos preguntamos, ¿dónde están los humanos? ¿Son insectos o ratas? ¿Son los seres más rastreros que puedas encontrar? Curiosa la manera de colocar a cada ser vivo en el ¿verdadero papel que le corresponde por méritos propios?

Las arquitecturas son perfectas, consiguiendo ese regusto a medieval, mimetizándonos en las callejuelas de las diferentes aldeas, mostrándonos un mundo inventado pero real, oliendo y sintiendo los sillares y mampuestos de las paredes, los adoquines de las calles, el frescor del campo en los diferentes mercados, la suciedad de los tugurios donde descansan y se desahogan sus habitantes… todo esto al servicio de dar verosimilitud a las andanzas de nuestro mercenario favorito. Y también esos paisajes, esas fantásticas panorámicas de la naturaleza con las que los antropomorfos y las construcciones se fusionan, una simbiosis perfecta que Quim Bou sabe escenificar como nadie infundando gran belleza a sus ilustraciones.

A destacar el cambio que realiza Quim con respecto a la serie de historias publicadas anteriormente, ahora recopiladas en el mencionado tomo, y la nueva etapa del personaje que continua sus andanzas con la publicación del nuevo tomo por parte de la Editorial Dolmen, Orn: Historia Universal, en lo referente al uso del color, del que carecían las anteriores historias. El uso del color como nos confesó el propio autor era una cosa que ya hacía tiempo que iba barruntado pero que por diversos motivos, supongo que por el encarecimiento del producto final, no llegaba a ejecutar. Pero gracias a la nueva etapa con la Editorial Dolmen, apunto de sacar el segundo tomo de este último arco argumental, como ya hemos indicado anteriormente, dentro de su colección Siurell Gold, este sueño se ha hecho realidad, y tenemos que decir que la espera ha valido la pena, mejorando con creces un producto ya de por sí de calidad, y encima a tamaño de álbum BD, lo que beneficia muy mucho el detallismo y la textura con los que Quim nos tiene “malacostumbrados” en cada una de sus viñetas.

Por lo tanto, como siempre hago, y para el que todavía no ha leído las historias de nuestro particular gos d’atura, compraros los dos tomos de lo hasta ahora publicado, y ya veréis como, sin pensároslo dos veces, os compraréis el segundo tomo de Orn, Historia Universal. La inversión valdrá la pena.

Un saludo cordial.

lunes, enero 14, 2008

EL MARTÍN PESCADOR de Luis Durán

Cada vez estoy más convencida de que leer a Luis Durán es un ejercicio indispensable para encontrar y recorrer caminos olvidados más allá de lo prudente, y aunque Jorge Iván Argiz ya avisó que leer El Martín Pescador, publicado por Dolmen Editorial, era toda una experiencia, no puedo dejar darle la razón porque la espera, francamente, ha valido la pena.

En esta ocasión el protagonista es un joven profesor de literatura, Martín, escritor de dos libros que apenas han tenido lectores, que es requerido un día para escribir la autobiografía de un político, Martín Altás, enzarzado en plena campaña electoral. La particularidad de dicha autobiografía radica en que debe estar integrada únicamente por los recuerdos infantiles del escritor. Al avenirse a ceder los recuerdos de su infancia al político para que éste los haga suyos y los venda al electorado con el objetivo de ganar las elecciones, Martín tiene la oportunidad de recuperar para sí aquellos años vividos con su abuelo en un pueblo cuya réplica exacta duerme bajo las aguas de un pantano al que acuden los reflejos para reencontrarse con su imagen, como en el mito del hijo pródigo.