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miércoles, abril 23, 2008

FUN HOME: UNA FAMILIA TRAGICÓMICA de Alison Bechdel

Novela gráfica en color bitono, publicada por la Editorial Mondadori bajo el sello Reservoir Books.

Mientras yo intentaba compensar su falta de masculinidad, él intentaba expresar algo de feminidad a través de mí

Con una frase como ésta, podemos intuir fácilmente parte de la esencia contenida en esta obra y de la utilización de un marcado estilo autobiográfico para ello. Un estilo que en cómic suele llevar al lector a un cierto vouyerismo sobre los personajes que van desfilando sobre ese hermoso tapiz de la vida, en este caso, en forma de viñetas, donde, además de desnudarse de cara al lector con unos hechos contados en primera persona, consigue despojarse de esas prendas que le son ciertamente pesadas en su interior y que, sin duda, acabaran por vestir de una forma certera y honesta, con palabras y dibujos, una historia tan íntima como ésta. Arropándola de una forma tan cuidadosa, precisa y necesaria para que su propia autora llegue a ese confortable estado tan importante en cualquier persona.

Para los que no estéis familiarizados con Alison Bechdel y Unas bollos de cuidado, ésta es una tira que lleva desarrollando desde hace ya unos veinticinco años, allá por el año 1983. Hay que destacar que, aun siendo ésta protagonizada obviamente por lesbianas, no es el feminismo, ni la tendencia sobre la sexualidad homosexual de algunas de las protagonistas, lo que más marca la historia, ni mucho menos. Por supuesto, hay que destacar que se trata de una lectura siempre divertida y amena, como si de una comedia de situación de tratase, pero sobretodo trata sobre la humanidad que envuelve a las personas, esa necesidad por sentirse bien consigo mismo y con el entorno que les rodea. Y aunque lo aborda desde un aspecto muy crítico hacia la sociedad, con unos personajes un tanto peculiares en comparación a los que nos rodean normalmente en nuestra vida diaria, no es menos cierto que son historias que abordan temas que muchos de nosotros abordamos en muchos momentos de nuestras vidas, donde nos indignamos ante todo ello y, en el mejor de los casos, hacemos algo al respecto y, en el peor, las mayores veces, no hacemos nada y sólo conseguimos sentirnos mal con nosotros mismos.

Volviendo a Fun Home, donde habría que ver cuanto de trágico y de cómico hay en esta historia. Vemos que al igual que el personaje de Ícaro, el cual da nombre a unos números acrobáticos en los que lo difícil es conseguir mantener ese perfecto equilibrio sobre un solo punto de apoyo, nos encontraremos con unos personajes que, en todo momento, intentan equilibrar sus vidas con algo que les sirva también de punto de apoyo: el padre se convierte en un alquimista de la apariencia, con su fascinación por lo ornamental, con lo que consigue sentirse a salvo de ese sentimiento de decepción hacia el mismo; la madre en ningún momento consigue que los lazos matrimoniales sean sinceros, con unos hijos que sólo sirven para suavizar esa infelicidad tan presente, representando todo ello una atadura en constante desequilibrio que no conseguirá compensar, hasta mucho más tarde, con su pasión hacia el teatro; Alison, con la búsqueda de ese sentimiento de ausencia hacia su padre, y que no encontrará en ningún momento, hasta pasado un largo tiempo. Un tiempo que por cierto servirá para que la autora vaya descubriendo su propia tendencia sexual.

Pero, con todo esto, será la figura del padre la que sirva como eje central en la historia. Un padre que demostrará unas actitudes casi prestidigitadoras a la hora de afrontar su homosexualidad y hábilmente ocultarla. Incluso será capaz de compensarlo con sus virtuosismos hacia lo ornamental o, lo que es lo mismo, hacia las mentiras. Y, todo esto, se verá indirectamente trasladado y potenciado en un juego vehicular que partirá de una base literaria en forma de libros que servirán para reforzar a Alison, en su búsqueda de comprensión hacia los actos de su padre. Unos libros que irán apareciendo ya desde un principio en la historia y que tomarán importante presencia, como si de un actor de reparto más se tratara. Influyendo en la historia y aportando un cierto peso en el desarrollo de los acontecimientos que, según el caso, tendrán mayor o menor importancia. Libros que sin duda fascinan a un padre realmente obsesionado por ellos durante toda su vida: "La muerte feliz" de Albert Camus, "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust o "El gran Gatsby" de Scott Fitzgerald son buenos ejemplos. Libros perfectamente fusionados a muchos momentos de esta historia y que, sin duda, produciran una especie de curiosidad hacia un lector con ganas de saber mucho más.

En definitiva, esta Fun Home o Casa de la alegría, nombre con el que se denominaba a la casa funeraria que fundó el bisabuelo de Alison Bechdel, sirve curiosamente a la autora como detonante para desenterrar esa pretensión en saber quién era realmente su padre.

Y desde luego no era ningún héroe.

martes, abril 01, 2008

LAS TRES PARADOJAS de Paul Hornschemeier

Novela gráfica publicada por la Editorial Astiberri dentro de la colección Sillón Orejero.

Mientras se ojea este cómic, a uno le da la sensación de no poder distraerse ni un solo segundo observando sus páginas, como si observases una especie de rostro camaleónico del que es muy difícil apartar la mirada, pudiendo ver claramente sus perfectos rasgos bien marcados, pero a su vez cambiantes, donde, sin duda, el propio Paul Hornschemeier vuelca sus inquietudes como creador y como persona, algo que por lo que parece es para él imposible separar.

La idea de indefensión y desnudez a la hora de afrontar los inicios en la vida puede trasladarse perfectamente a ese momento de afrontar la creación de cualquier obra, bien sea un cuadro junto a un caballete, o sea un papel junto a una máquina de escribir o un tablero de dibujo. Ahora bien, el que el propio autor defienda esa idea, partiendo de una obra donde lo paradójico de todo ello sea la utilización de toda una serie de recursos de estilo que deja su propia constancia sobre la riqueza del medio en sí mismo, contrastando todo ese buen hacer que se supone que busca enriquecer su creación con todo ello con, por otra parte, ese bloqueo y estancamiento que se nos expone a la hora de enfrentarse a su realización.

El autor plantea sus dudas extrapoladas a sus experiencias y decisiones diarias, pero sobretodo reflejados en sus propios recuerdos. Si en un principio son las conversaciones con su padre las que apuntan que van a servir como catalizadoras, poco a poco se da uno cuenta que son sus marcados recuerdos, propios o ajenos, los que sirven a su vez para facilitar ese juego de estilos tan importante en esta obra. Recuerdos de infancia con los que experimentar ese estilo sencillo pero eficaz a la vez, recordando gratamente a algún que otro clásico autor americano, en claro contraste con ese estilo tan Daniel Clowes que se intuye a lo largo de toda la historia.

Y es curioso como la historia incluida en cierto momento sobre las tres paradojas, trata de la imposibilidad de la existencia del cambio o, dicho de otra forma, del movimiento como algo imposible, y sea precisamente esto lo que más marca a la propia historia. Distintos estilos, con incluso distintas aplicaciones de color o incluso ausencia de él. Limitaciones creativas planteadas como algo paradójico, como algo ilusorio, pero que, como toda paradoja, es indiscutible en su planteamiento, pero siempre discutible en la resolución a ese planteamiento. Una creatividad extremadamente relacionada con el momento, el lugar o la situación, al igual que la dependencia con respecto al tiempo y espacio que tiene la resolución de las paradojas de Zenon.

Parece mentira lo difícil que es hacer una profunda reflexión sobre el contenido de esta historia, dando la sensación a veces de no llegar a ninguna parte, de sólo llegar cada vez a la mitad de la mitad, al igual que las paradojas de Zenon cuando se plantearon en su momento y no se era capaz de alcanzar ese punto final. Al igual que las paradojas, desde un principio se hace casi imposible reconocer ese rostro final que se nos muestra difícil de apreciar, y éste, una vez pasado un tiempo, no acaba por alcanzar ese punto final esperado, esa resolución esperada, como si recorriendo todos los infinitos rostros, todas las infinitas mitades, acabara uno por sumar el recorrido total con el que poder alcanzar el final, el sentido de las cosas, y se quedara atrapado en un círculo que no sabes muy bien hacia dónde va.

Quizás no tan redonda como su Madre, vuelve a casa, de la que ya hablamos hace poco (pinchad aquí), pero no por eso deja de ser una interesante obra. Como bien dice el propio autor, si existe una respuesta a todo esto, debes encontrarla por ti mismo.

viernes, marzo 14, 2008

MADRE, VUELVE A CASA de Paul Hornschemeier

Novela gráfica publicada por la Editorial Astiberri dentro de la Colección Sillón Orejero.

Estamos ante una de esas obras de las denominadas de autor, de esas que normalmente tratan de la realidad de la vida, de la realidad de la situación de cada uno, queramos o no. A veces son ligeras o cotidianas, y otras veces tocan historias que parecen sacadas de las entrañas de alguien. Historias que se te clavan bien adentro, te rasgan por dentro, se retuercen y no te dejan respirar mientras las estas leyendo. Y es en este último caso donde entra este comic de Paul Hornschemeier, el cual fue ya publicado hace más de dos añitos en nuestro país. Ahora, tras la reciente publicación de Las tres paradojas, de la cual ya hablaremos en un próximo post, siempre es un buen momento para recordarlo aprovechando, como quien dice, la confusión del momento.

Con un estilo marcadamente intimista, de ritmo pausado y relajado. A modo de seis viñetas iguales por página, ya, desde un principio, comprobaremos lo bien construida que está la historia. Partiendo desde un perfecto asentamiento en forma de prólogo, con el que marcará la pauta que dominará la historia, y situando al lector en un contexto directamente emparentado a un planteamiento donde primaran las emociones, pero también su deseada ausencia. Un planteamiento inicial para nada truculento, y que no pretende otra cosa que invitarnos a asomarnos a una historia que ya nos avisa de su posible dificultad en digerirla, intuyendo rápidamente hacia donde pueden ir los tiros.

Madre, vuelve a casa nos muestra la búsqueda del dolor, nos muestra el reflejo de una mente que ha sufrido la pérdida de un ser querido, de un ser que ha dejado un vacío en su vida que, curiosamente, se vuelve como una pesada losa de la que no es capaz de sobreponerse. Pero ésta, pese a ser la historia de una pérdida, también es la historia de la obsesión de un padre por perderse y olvidar, y de un hijo por encontrarse a sí mismo, por encontrar su lugar en ese pequeño rincón creado por su padre, ese pequeño universo con el que tiene que convivir forzosamente, y en el que hay una pretendida ausencia de sentimientos. Un hijo que se siente culpable por haber fallado a su padre y no haber sido capaz de comprenderlo, de protegerlo y ayudarlo en esos momentos difíciles, pese a que todo ello había pasado cuando tenía tan solo siete años.

Dicen que no hay peor infierno que el que está en el interior de uno mismo, que no hay peor ausencia que el sentirse ausente de uno mismo, y que no hay peor locura que ser consciente de ella y no importarle a uno el que se corte o no ese fino hilo que todavía lo une a la realidad. Locura en forma de fantasía que sirve como evasión a una vida que ha perdido todo sentido y que, incapaz de sobreponerse a la realidad existente, sirve como ancla con la que poder aferrarse a la idea que todo sigue igual, y que, quizás, simplemente hay que seguir buscando ese deseo al que poder aferrarse para que nada cambie.

Y es quizás esa búsqueda la que marque principalmente el camino de nuestros protagonistas en esta historia. Una búsqueda que comienza en el mismo momento en que el hijo se pone una máscara de león que le había regalado su madre. Y aunque es cierto que sirve como una especie de escudo, como una especie de refuerzo, ante la temida aceptación de la realidad, también sirve como recordatorio de su madre y, a la vez, nexo de unión con ese pequeño escondite que se ha creado el padre, en su búsqueda hacia una huida, hacia una urgencia de irrealidad.

Una obra cimentada a partir de los más profundos sentimientos, y construida a partir de un dibujo simple y sin distracciones que refuerza, más si cabe, el marcado tono de esta obra. También la aplicación de unos colores de tonos apagados vienen como anillo al dedo a la ambientación pretendida para la historia.

En definitiva, un buen cómic que vale la pena de recuperar si te se pasó por alto en su momento y, además, te atraen este tipo de historias. Si no eres demasiado amigo del dolor y el sufrimiento, mejor abstenerse. Por cierto, la edición de Astiberri es exquisita.

lunes, enero 21, 2008

REYES DISFRAZADOS de James Vance & Dan Burr

Novela gráfica recientemente publicada en EE.UU. que recupera aquella serie publicada por la desaparecida editorial Kitchen Sink Press a finales de los años 80, llamada “Kings in Disguise” y cuyo título, seguramente, muchos de los aficionados más veteranos recordarán. Ahora ha sido editada para regocijo de muchos, en un tomo Cartoné, por la Editorial Norma dentro del sello Nómadas.

Tal como cuenta en el prefacio el autor teatral James Vance, su decisión de crear una precuela en cómic de su exitosa obra teatral “Contra las cuerdas”, ambientada en los años de la Gran Depresión Americana, no fue otra que su sorpresa y rápida atracción por una serie de obras de corte mucho más profundo de las que él recordaba, al entrar en una tienda de cómics en busca de cierto material de referencia, para algo que estaba preparando por aquellos tiempos. Fue tan fuerte este redescubrimiento que decidió preparar una propuesta en forma de cómic que, finalmente, fue aprobada por una de las editoriales de mayor peso de aquella época en este tipo de obras.

Fiel a ese espíritu con que habitualmente se suelen realizar las obras de teatro, donde principalmente predominan dos vertientes, como son el drama y la comedia, Vance demuestra dejar constancia que lo que le interesa es, sin duda, ese dramatismo que suele dejar una profunda marca en los personajes, principales protagonistas en cualquier historia, aunque, en su caso, hay que decir que lo hace desde una forma bastante medida y sin dejar pie al sentimentalismo o a la manipulación hacia el lector.

Nos encontraremos ante una recreación de la América profunda de principios de los años 30, durante el periodo en que la Gran Depresión Americana estaba marcando, e incluso borrando, la vida de muchas personas en aquella época. Ésta es una historia sobre sueños y gente soñadora, sobre gente obligada a vagar por el mundo, sin más fortuna que la que llevan consigo puesta, sus sensaciones, sus poesías, sus esperanzas, incluso sus miedos. Gente que lucha por sobrevivir en un mundo que los repudia como seres humanos, demostrando tal indiferencia hacia ellos que parece que sean como una especie de seres errantes que no merecen ningún derecho, respeto, ni sentimiento humano.

Nuestro protagonista será un niño llamado Fred que, después de verse obligado a huir de casa debido a ciertos acontecimientos, parte en la búsqueda de su padre alcohólico, y se ve envuelto en un deambular por ese cruel y despiadado mundo que le obligará a crecer a pasos agigantados. Un mundo en el que robar o mentir es la forma habitual para conseguir sobrevivir, comer un día sí y otro no, y, si hace falta, conseguir un trabajo, aunque sea de la forma más vergonzosa que os podáis imaginar. Un mundo en el que principalmente tienes que intentar que, por muy asustado que estés, no se note, si quieres sobrevivir a todo ello, y en el que te das cuenta que no es el mundo el que cambia, que principalmente el que cambia es uno mismo, obligado a tomar en todo momento decisiones que sobretodo serán difíciles de comprender por la gente que te rodea y a la que quieres. Reyes disfrazados merecedores que la historia se escriba de distinta forma, de una forma en la que también salgan en el reparto de la vida. Reyes disfrazados que necesitan escapar de un mundo que parece que camine de espaldas, a contracorriente de su propio mundo y de sus necesidades como personas que son.

Éste es un cómic hecho con honestidad, con personajes que desprenden vida en todo momento, con un trazo lúcido y funcional que da gran solidez a la historia, y que se adapta como un guante a esos ambientes grises por los que van discurriendo cada una de esas pequeñas historias que son parte de un gran puzzle, en el que siempre faltaran piezas por completar.

En definitiva, un cómic que quizás no destacará entre los más punteros del año, pero que, al igual que sus propios protagonistas, sí que vale realmente la pena darle también su oportunidad.

domingo, enero 20, 2008

HOY EN "EL PAÍS": Viaje al planeta de Robert Crumb

Interesantísimo artículo a doble página que podemos hoy leer, tanto en la edición en papel como en la digital, en el periódico El País, a cargo de Iker Seisdedos, sobre la entrevista que éste le hizo a Robert Crumb en su residencia de Sauve, en el Languedoc Roussillon francés, junto a su mujer Aline Kominsky-Crumb y su amigo Peter Poplaski. Un breve repaso a la vida, plagada de cantidad de anéctodas, de este mítico autor del "comic underground".


"El anuncio de que se está haciendo tarde para la cena coge a la leyenda del cómic underground Robert Crumb sentado bien atento, murmurando una melodía y balanceándose con las manos sobre las rodillas.

Hace unos treinta segundos que el altavoz mono escupe la mugre acumulada durante ochenta años en los surcos de la bellísima tonada hilbilly Lost child, registrada por los hermanos Stripling en Alabama en los rurales años veinte. Cualquiera que sepa algo sobre Crumb ya supondrá que la canción, que él mismo ha escogido con las manos recién lavadas entre su colección de 5.000 discos raros de 78 revoluciones, debe terminar antes de que el mundo moderno continúe marchando.

Por lo que a él respecta, el resto de la vida podría pasar así. Bien cerca del viejo amplificador de válvulas. Absorto en la música y soltando frases como: "La muerte me preocupa menos de lo que solía, ahora que la veo de cerca no encuentro las razones para pasarme el día lamentándome, sintiéndome miserable y acongojado".

Algo así sólo puede estar sucediendo en el Crumbland, una casa de piedra sobre el río, con siete plantas atiborradas de cosas bonitas y una arcaica fotocopiadora Xerox por toda concesión a la tecnología. Desde sus ventanas se domina Sauve y las tierras de viñedo que rodean a este pueblo medieval encaramado a las colinas de la región francesa de Languedoc Roussillon igual que uno de sus esmirriados personajes treparía por la anatomía de una mujerona".

Si queréis leer el resto del artículo, pinchad en el siguiente enlace:
Un saludo cordial.

viernes, diciembre 14, 2007

EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS de Kim Deitch

Novela gráfica publicada en EE.UU. por la Editorial Pantheon Books (Random House), y editada en un tomo Cartoné por la Editorial La Cúpula, con un error de dos páginas cambiadas de orden (159 y 160) que empaña, aún más si cabe, la edición elegida para su publicación en nuestro país, a mí entender demasiado reducida de tamaño. Una verdadera lástima y van ya ...

Uno no sabe si es que quiere acaparar demasiadas cosas y no puede llegar a todo, o bien sigue siendo un poco limitado en esto de los cómics y todavía le falta muchísimo para ser consciente de la grandeza del noveno arte. Lo único que tengo claro, teniendo en cuenta que ya son muchos los años que llevo metido en este mundillo, es que por mucho que me esfuerce, siempre acabo por descubrir que en realidad sé muy poco, y que el no tener ni la más mínima noción de la existencia de un autor como Kim Deitch hasta hace bien poco, refuerza una vez más mi idea de que tengo aún mucho por aprender y descubrir. Por supuesto, hay que decir que parte de mi desconocimiento de este autor es debido a que nunca se había publicado ninguna obra suya en nuestro país, algo bastante incomprensible después de su lectura. Desde luego, clama al cielo el ver mil y una ediciones de algunas obras (incluso pertenecientes al mismo underground al que pertenece Deitch) y que otros autores sean aparentemente dejados de lado hasta el día de hoy, Jules Pfeiffer, Jim Woodring o Spain Rodriguez son claro ejemplo de ello.

Un cómic como éste es un perfecto ejemplo de lo que tiene que ser arte. Tal y como vas avanzando en su lectura, te das cuenta de la fuerza que desprende cada una de sus páginas, dando esa sensación tan cautivadora que es el sentir que estás ante algo que se está haciendo por amor al arte y fuera de ese circulo vicioso que representa el mercado actual. Deitch nos destripa el fabuloso mundo de la animación, y lo hace como algo que tiene que estar lejos de las cadenas de montaje. El arte tiene que ser algo intenso, emocionante, incluso fascinante, algo que respire ilusión por los cuatro costados, y demuestre que sigue en una relativa infancia que apenas ha rascado la superficie de su maravilloso potencial.

Ésta es la historia de Ted Mishkin, hombre de aspecto bondadoso, constantemente entusiasmo por su profesión de animador, y creador de ese irreverente gato llamado Waldo, cuyo parecido con el gato Felix es más que evidente. Pero no nos engañemos, su parecido es sólo externo, pues, aunque en cierta manera tiene ese aureola amable, simpática y encantadora, por dentro es pura maldad. Y es esa maldad la que se agarra al bueno de Ted, su creador, encontrándose a medio camino entre la cordura y esa especie de locura contagiosa a la que se ve sometido con cada aparición de este gato de maléfica influencia. Locura que, por otra parte, sirve como fuente inagotable de ideas y grandes conceptos que nos explotarán, como si de bombas creativas se tratasen.

Deitch como autor directo y visceral que demuestra ser, nos dará a entender su desacuerdo sobre la manipulación de cualquier obra en base a intereses comerciales y artificiosos. Él se siente como si ya no participara de ese mundillo que se dedica principalmente a manipular y falsear la intencionalidad del autor. Y lo hace, sobretodo, apoyándose sobre una especie de autoparodia de un estudio de animación, con el que realmente se siente perfectamente identificado, debido a la cercanía que tenía con su padre Gene Deitch, el cual era un animador que pertenecía a un estudio de gente huida de dos grandes compañías, como eran la Warner y la Disney. Su amor por el arte, junto a la dependencia hacia él en cada momento de su vida, está siempre presente. El personaje de Ted nos lo dice claramente “Tomasteis el arte que yo creé, y lo convertisteis en mierda. Al infierno con todos vosotros”.

El bulevar de los sueños rotos es un grito al cielo en busca de una cierta esperanza, esperanza que no se puede comprar, pero si se suele vender. Esperanza por unos viejos sueños rotos que se intentarán sustituir por otros nuevos. Esperanza por sentir el que nunca acabe la diversión que debería estar, en parte, siempre ligada al propio arte, en contraposición a esa vergonzosa esclavitud de la gente obligada a trabajar produciendo basura que se burla de la misma idea de lo que es el arte.

¿Qué ocurre cuando se siente que la diversión se ha terminado? ¿No era el arte en sí un paraíso de la creación? ¿No era un reflejo de la evolución del artista como persona? ¿Es posible que sea incluso terapéutico hacia el propio autor? ¿Existe realmente esa magia entre el autor y su obra? Todo esto y mucho más es lo que podréis descubrir si os acercáis a este cómic que sirve como gran metáfora sobre los ideales de un autor al que le encanta envolverse de un estilo vodevil tan propio de principios del siglo XX. Todo ello, impregnado de grandes dosis de locura, un dibujo de enfermizo detalle y sensaciones perturbadoras, saltos narrativos en el tiempo y una perfecta orquestación de página que es para quitarse el sombrero. Indispensable en cualquier comicteca, y, sin duda, uno de los cómics de año.

viernes, octubre 05, 2007

NUNCA ME HAS GUSTADO de Chester Brown

Publicado por la Editorial Astiberri.

Le embarga a uno una especie de tristeza, después de acabar de leer un cómic como éste, pues esto significa irremediablemente un obligado vacío en cuanto a cosas inéditas -con la excepción de alguna historia corta- de uno de los autores más sinceros que ha dado este medio a lo largo de toda su historia.

Como si de un desmontado a Chester se tratara, el autor despieza con gran habilidad, esa etapa tan importante por la que tenemos que pasar todos, para la formación de cada uno como persona. Y lo hace de una forma sincera y directa a los ojos del lector, consiguiendo que uno acabe fácilmente por meterse en la piel de ese tímido niño que está en plena etapa adolescente, y que siente como su entorno parece que no quiera estar en sintonía con él.

Dentro del contexto en el que se mueve una historia de este tipo, y con la que es fácil caer en una exaltación del drama y, por consiguiente, en una manipulación hacia el propio lector, hay que remarcar que en ningún momento intenta recrearse en la emotividad, sino, más bien, ejecuta una especie de distanciamiento hacia sus propios sentimientos. Y lo hace como si pasase el testigo al lector, para forzarnos a poner de nuestra parte una reflexión, sobre esos pequeños momentos que nos va desgranando a base de piezas a las que tenemos que encontrarle un sentido, para poder completar ese puzzle que el autor ha dejado caer en nuestras manos.

¿Quién no ha querido explotar con sus emociones, y se ha visto incapaz de hacerlo en muchos momentos? Este es un problema que apunta directamente a un joven Chester Brown, incapaz de exteriorizar sus emociones, supongo que en parte debido a la educación que le han dado. Además es destacable cómo en una obra como ésta, y haciendo una especie de exorcismo encubierto sobre su persona, consigue poner en boca de una enamorada Carrie, los sentimientos que tiene sobre sí mismo, aunque sea en la lejanía del tiempo y en forma de cómic, y lo hace como si gritase a todos ... nunca me has gustado Chester.

Por otra parte, el autor hace gala como siempre de ese trazo sencillo, directo y espontáneo que ya conocemos de sus otras obras, demostrando un perfecto equilibrio en los planos y en el dominio de la secuencia narrativa, utilizando una planificación de página realmente curiosa y original, con viñetas puestas como si de recortes se trataran, jugando con el tempo narrativo y la puesta en escena, manejando los silencios de una forma magistral, y consiguiendo esa sensación de alargamiento temporal, principalmente con páginas de una sola viñeta central que hace que nos detengamos, sobre ese plano, largo tiempo. Es soberbio como juega con el ritmo, con el compás, acelerándolo o ralentizándolo dependiendo de las necesidades narrativas, intercalando, en alguna ocasion, páginas de una sola viñeta con páginas de cuatro o cinco viñetas, para así conseguir una especie de control sobre la lectura que suele hacerse por lo general intuitivamente, donde esa única viñeta suele funcionar como contenedor, bien sea de forma independiente o continuadora a la acción.

Deteniéndonos en este tipo de recurso utilizado, vemos que, dependiendo del número de viñetas y su distribución –que es con lo que principalmente juega, y no con tamaños, ni modernas y espectaculares composiciones-, consigue dar una perfecta sensación de cambios de plano y perspectiva –algo que suele utilizarse indirectamente para manejar el tempo narrativo sin alterar el ritmo de la narración-, además de conseguir ir más allá de la típica secuencialidad conseguida en una composición tradicional, donde se tiende a recorrer con monotonía la página. Simplemente con tres o cuatro pequeñas viñetas de lectura vertical, consigue una secuencialidad pausada sin perder continuidad entre ellas, uniendo a la vez el cambio de ángulo de lectura al ir de arriba hacia abajo, con los cambios de plano en cada una de las viñetas –recordemos que las viñetas sirven para indicar el paso del tiempo y del espacio-. Si además tenemos en cuenta que hay una cierta independencia en nuestro campo de visión, al ser viñetas parcialmente aisladas, se consigue curiosamente una extraña sensación contradictoria, donde ese vacío consigue sin embargo reforzar el contenido, demostrando, con todo ello, un sentido de la composición y del diseño aparentemente sencillo, pero muy eficaz.

Todo esto demuestra que a veces no hacen falta grandes piruetas rebuscadas para conseguir transmitir algo en un cómic, pues el bueno de Chester, con su imaginación y su aparente sencillez, se sobra y se basta para ello.

En definitiva, un gran cómic que no hay que perderse, sobretodo si lo que buscamos es una historia sencilla, pero que apunta de forma directa y sincera al corazón de este particular autor canadiense.

Uno de los comics del año, imprescindible.


Links interesantes sobre el autor:

* Nunca me has gustado de Entrecomics y de Little Nemo's Kat: http://www.entrecomics.com/?p=6232

* Louis Riel de Trazos:

* Ed, el payaso feliz de Trazos:

miércoles, julio 11, 2007

RECOMENDACIONES DE LECTURAS VERANIEGAS: Cómic Independiente

Bueno, no sería serio esto de las recomendaciones, sino se hicieran también sobre cómics independientes, esos cómics que nunca hay que perder de vista, aunque no tengas predilección por este tipo de historietas, y que siempre nos pueden llegar a descubrir ese tesoro que nunca pensábamos que estaba allí.

Ante todo, avisaros que las tres recomendaciones giran entorno a personajes adolescentes, aunque, eso sí, con tres puntos de vista muy, pero que muy diferentes.




Agujero Negro (Black Hole)
Charles Burns
28 €

Una historia penetrante, inquietante, descarnada, y casi que podríamos decir que febril, es lo que nos encontraremos al adentrarnos en la mente de un autor como es Charles Burns, que nos hablará, sobretodo, de sensaciones y de experiencias en torno a la adolescencia, y el descubrimiento de un mundo que parece que vaya a explotar a sus ojos. Sin duda una lectura imprescindible, si te gusta sentir sensaciones un tanto arriesgadas.





Nunca me has gustado (I never like you)
Chester Brown
18 €

¿Cómo expresar los sentimientos que tenemos tan adentro de uno, y poder llegar a madurar, conforme nos damos cuenta de nuestra incapacidad para hacerlo? Chester Brown nos transmite con una historia autobiográfica, con un derroche de sinceridad envuelto de una sencillez tan pasmosa, que consigue principalmente que nos adentremos en los años en los que empieza a formarse como persona, siempre contagiando al lector de forma natural e inteligente. Un lectura emotiva, sincera, y de calidad asegurada.





Pereza (Sloth)
Beto Hernandez
11,95 €

Como si de un perfecto Chef se tratase, Beto Hernandez consigue mezclar los ingredientes siempre de una forma portentosa, siempre mostrando un coralidad imponente en la que uno siempre apetece perderse, y en Pereza vaya si lo consigue, quizás no por cantidad de personajes, pero sí por sincronismo entre ellos. Además nos sorprenderá con vueltas de tuerca, leyendas urbanas de pesadilla, y destinos y simbolismos presentes en cada rincón por el que vayamos. Una obra que gana con cada relectura.

viernes, junio 08, 2007

EL NACIMIENTO DEL SELLO PIRANHA PRESS Y LA APARICIÓN DEL GREGORY de Marc Hempel

EL ÉXITO O FRACASO DE UN SELLO SEGÚN SE MIRE

Piranha Press, cuyo nombre es bastante significativo por sí solo, fue creado por la Editorial DC Comics después del desembarco de cómics como fueron el Watchmen de Moore o el Darknight de Miller, y lo que supuso su aportación a un mercado, bastante acomodado por esa época. Fue un sello muy arriesgado, en el que podían tener cabida títulos bastante experimentales, donde cualquier atisbo comercial en el enfoque de la obra, brillaba completamente por su ausencia.

Pero hagamos un repaso a lo que supuso su nacimiento en aquel momento. Creado en un principio para expandir un mercado como el americano a final de los años 80, necesitado de nuevos lectores más selectivos y exigentes. Para ello se necesitaba un planteamiento distinto al de sus productos más tradicionales y asentados en la editorial. Por una parte se necesitaba un enfoque que se acercase lo máximo posible a la literatura del momento, moderna y, supuestamente, sin ningún tipo de censura. Por otra parte tenía que ser un formato diferente, que se acercase al formato libro, más accesible al lector adulto acostumbrado a la literatura convencional.

Todo este cúmulo de buenas intenciones, tenía sobretodo primero que estar respaldado por una selección de proyectos concienzuda, para conseguir un arranque consistente, y su posterior asentamiento en el mercado. Además tenía que estar apoyado por una gran campaña de promoción, que fuera tan potente como el resto de sus productos estrella, sobretodo si se quería poner los cimientos para conseguir atraer un mercado tan difícil como al que se quería llegar, el mercado del lector acostumbrado a la compra de productos literarios en las librerías generalistas. En pocas palabras, era imprescindible un buen marketing, abordar ciertos sectores de distribución, distintos a los que se solían mover tradicionalmente, darse a conocer en medios de comunicación especializados o de gran tirada popular, y una gran planificación y control de calidad del producto a ofrecer.

Quizás muchos pensarán que acabó siendo un completo fracaso, sobretodo teniendo en cuenta las expectativas que se produjeron sobre él. No hubieron demasiadas obras realmente destacables, quizás los más destacados fueron Epicurus el sabio, algo de Kyle Baker, Gregory, y poco más, pero lo que es indiscutible es que sirvió para crear los cimientos de lo que sería un nuevo enfoque completamente distinto en el mercado, aportando esa luz necesaria para que el lector descubriese que todo no acababa en los clásicos y tradicionales cómics del mainstream americano. Indiscutiblemente no tuvo el éxito esperado, algo que estaba bastante cantado, posiblemente porque el mercado no estaba preparado para ello. Por otra parte, lo autores con que se contó para llevarla a cabo, quizás eran demasiado desconocidos y de muy poco peso en aquel momento. De todas formas consiguió abrir los ojos a lectores y críticos, aunque acabase muriendo irremediablemente.


LA PEQUEÑA OBRA MAESTRA QUE SUPUSO LA APARICIÓN DEL GREGORY DE MARC HAMPEL

Miniserie de dos tomos en b/n, de tapa blanda, editados por la Editorial Planeta DeAgostini.

Es increíble el tiempo que ha pasado hasta que se ha publicado esta obra en España, concretamente más de una década y media, desde su publicación bajo el sello Piranha Press en Norteamérica. Esto es algo indicativo de la cantidad de obras que aún faltan por publicar en el mercado patrio y que, inexplicablemente, aún no se han publicado. Aunque en los últimos tiempos se están dando algunos esperanzadores coletazos, significativos de un cierto cambio en un mercado, que está empezando a dar muestras de su potencial como medio cultural y artístico, pero no nos engañemos, todavía en pañales en cierta forma. Todo ello hace que la publicación de cualquier obra, que si dejamos aparte su calidad, siempre se mueve en el territorio de la experimentación, y por tanto en la nula comercialidad, sea siempre recibida con gran entusiasmo por parte del lector más exigente o hambriento de probar cosas diferentes a lo que está acostumbrado.

Gregory es la historia de un niño de enorme cabeza que lleva un camisa de fuerza, cuya vida transcurre habitualmente en una celda de pequeñas dimensiones, en un centro psiquiátrico. Pero esto no será lo más peculiar en este curioso niño, al que le encanta corretear entusiasmado por la reducida celda, pues éste apenas comprende nada, y sólo es capaz de balbucearnos unas pocas e incomprensibles palabras, sin ningún significado lingüístico, pero sí altamente comunicativo hacia el lector, en cuanto a sus sentimientos y sensaciones.

Poco a poco se convertirá en nuestro lunático favorito, casi siempre acompañado por dos ratones que darán mucho juego. Por una parte estará Wendell, el cual está totalmente obsesionado con el queso, con el que lo asociará todo, y por otra parte estará Herman Vermin, un ratón sin ojos, de fuerte personalidad y posiblemente con el ego más grande del mundo, de tendencia suicida, de fácil verborrea, obsesivo e inseguro, y sobretodo capaz de reencarnarse continuamente en si mismo, para así poder volver a la carga y no nos olvidemos, poder cubrir esa falta de discurso dialéctico, por parte de nuestro protagonista a cuyo titulo le debe este cómic.

Todo esto puede parecer bastante extraño, rozando por momentos la locura, pero aunque no vayamos desencaminados, y algo de esto tiene, Gregory sobretodo nos aportará grandes dosis de un humor exquisitamente explotado, donde la carcajada será continua y contagiosa. Está claro que su autor, Marc Hempel utiliza todo esto para desparramar todos sus miedos e inseguridades, contagiándonos sus emociones, y demostrándonos que su mente enfermiza es capaz de trasmitirnos de una forma perfecta, y siempre tirando de la ironía y la exageración, todas sus experiencias y obsesiones de una forma extraordinariamente lúcida, por extraño que suene esto.

Si a todo esto unimos que la composición que utiliza Hempel es verdaderamente soberbia, manejando perfectamente las cambiantes perspectivas con una facilidad insultante, a veces incluso mareante, y con una riqueza de distribución de viñetas y cantidad de recursos, que parece que tenga que reinventarse a cada página que dibuja. También destacar el uso del carboncillo para complementar las magníficas tintas de las que hace gala, junto con los diferentes recursos estilísticos utilizados, dando esa sensación impredecible y surrealista que tan bien acompaña a la temática de la historia.

Sólo comentar que si esperáis morir de pena con su lectura, os aseguro que sobretodo acabaréis encariñados con un niño, cuya inocencia y dulzura acabará por ganarse un pedazo de vuestro corazoncito. Sin duda una pequeña obra maestra que no os tenéis que perder.

viernes, junio 01, 2007

TERRITORIO 'INDIE': HOY EN EL SUPLEMENTO "EP3" de El País

Hoy en el suplemento del periódico El País, el EP3, encontramos una serie de artículos bajo el título “Territorio ‘INDIE’ ”, que versan sobre la nueva generación de autores estadounidenses de cómic independiente, o “underground”, que poco a poco van pasando de ser autores de culto para un público muy reducido y fiel de historias que nos cuentan la vida real y su cotidianidad, a ser autores ya respetados y leídos por lectores de toda clase, sin perder su calificativo de “independiente”, llegando hoy en día a tener un lugar destacado y respetado en la cultura general y popular del país norteamericano.

Los textos corren a cargo de Andrés S. Braun, divididos en varios artículos:

- “Alex Robinson, de Marvel a ‘Matadero cinco’ ”.
- “Rareza del medio oeste”.- Sobre el autor Kevin Huizenga.
- “El duro camino del becario”.- Sobre autores como Adrian Tomine, Gene Luen Yang, Lance Christian Hansen y las Becas Xeric.
- “El vuelo asiático”.- Sobre la antología, inédita en nuestro país, “Flight”.
- “Cuatro tipos de Chicago”.- Sobre los autores Paul Hornschemeier, Jeffrey Brown, Anders Nilsen y John Hankiewicz.
- “Atentos a estos nombres”.- Sobre nuevos autores que surgen ahora: Bryan Lee O’Malley, Hope Larson, Farel dalrymple, Brian Maruca & Jim Rugg, y Becky Cloonan.

Un saludo cordial.

lunes, abril 02, 2007

LECTURAS RECOMENDADAS: "¿Por qué he matado a Pierre?" y "Cuaderno de Viaje"

Voy a iniciar una sección periódica con recomendaciones de variada procedencia y temática, pero con un nexo común: me han gustado a mí personalmente.

De forma breve, haré una pequeña reseña de las lecturas elegidas tratando de no desvelar ninguna parte de la trama que pueda estropear el final de la misma y por otra parte, expondré cuáles son las razones por las que me ha gustado cada obra. A partir de estos comentarios, espero que incite a todos los lectores de este Blog a leer dichas obras, aunque advierto que no pretendo que, una vez concluida su lectura, todo el mundo esté de acuerdo conmigo en su valoración final de dichas recomendaciones. Eso ya depende del gusto de cada uno.

Las lecturas que he escogido para empezar son dos historias de corte muy personal que nada tienen que ver la una con la otra, aunque las dos relatan vivencias personales de sus autores.


La primera de ellas es "¿Por qué he matado a Pierre?" de Olivier Ka (guión) y Alfred (dibujo). La historia cuenta las vivencias personales de Olivier Ka, y cuando digo personales, quiero decir que narra hechos reales vividos por el propio autor. Son tan profundas las secuelas sufridas por él y tan oscuras las pesadillas provocadas a partir de ese momento, que la única solución para librarse de ellas es la de enfrentarse a sus miedos narrándolos en forma de tebeo. Para la parte gráfica, nada mejor que contar con la aportación de un amigo capaz de comprender la dimensión de la empresa, el propio Alfred. No voy a dar más detalles para preservar el contenido de la lectura.
¿Por qué me ha gustado? En primer lugar, la parte gráfica y la maquetación del volumen son una sola cosa creada por los autores; el aspecto de la edición le confiere un carácter y un atractivo especiales.

Y por otra parte, la historia está desarrollada de tal forma que es capaz de mostrar cómo cambian los sentimientos del protagonista a medida que evoluciona la parte gráfica.

La edición en castellano es de PONENT MON.


Mi segunda elección es la de “Cuaderno de Viaje” de Craig Thompson. No es un relato propiamente dicho, sino tal y como su nombre indica, un cuaderno de viaje que narra las experiencias del autor en el periodo de tiempo que dura un viaje por Europa y el Norte de África con motivo de la promoción de sus obras (compromisos editoriales) y el tiempo libre en que viaja por placer.

¿Por qué me ha gustado? Inicialmente, por el atractivo que despertó este volumen al hojearlo en la librería. Está claro que muchas de mis elecciones de autores que no leo habitualmente lo son por la primera impresión. Si la parte gráfica del volumen es capaz de despertar mi interés, tiene muchos puntos a favor; el dibujo de Craig Thompson así lo ha hecho.

Por otro lado, el carácter dado a la obra más de autor más europeo que americano, la descripción de paisajes conocidos y ese despertar de la curiosidad por las vivencias del autor, que consigue que deseé que fueran las mías propias, hicieron que me decidiera a adquirirlo, decisión de la que no me arrepiento. No sería la primera vez que me equivocase en mi elección y más aún habiendo leído “Blanquets” que sintiéndolo mucho por sus incondicionales, me pareció un petardo (creo que voy a estandarizar esta expresión).

Craig Thompson es editado en España por ASTIBERRI.

El único punto en contra de ambas ediciones es su precio, un poco elevado para el gran público y para mí, por supuesto. Por ejemplo, "¿Por qué he matado a Pierre?" cuesta 20,00 € frente a los 14,21 € de la edición francesa y “Cuaderno de Viaje” cuesta 18,00 € frente a los 11,95 € también en el país vecino. Mucho me temo que las editoriales nacionales están cuidando sus ediciones a base de castigar el bolsillo de los lectores.

viernes, marzo 09, 2007

BILLY AVELLANAS de Tony Millionaire

Novela gráfica publicada en EE.UU. por la Editorial Fantagraphics Books, y editada en un tomo en tapa dura por la Editorial La Cúpula.



Parece mentira que un autor de tanta calidad como es Tony Millionaire, calidad avalada entre otras cosas, por su trayectoria como ilustrador en el The New York Times, The New Yorker o el The Wall Street Journal, además de los premios Harvey y Eisner que ya posee, premios conseguidos por dos series tan peculiares como son Sock Monkey y Maakies, ambas en formato de tira de prensa, y publicadas en unos pocos semanarios estadounidenses por tocar abiertamente temas bastante particulares y controvertidos, y que increíblemente no han sido publicadas aun en nuestro país, para desgracia de los que gustan sobretodo de historias distintas, experimentales, desquiciadas y fuera de lo común.



Por fin La Cúpula ha decidido darnos una alegría, y publicar algo de este sorprendente autor -espero que mientras prepara la publicación de sus dos obras fundamentales, que además están siendo editadas en su país de origen en bonitos recopilatorios- y nos ha sorprendido con su última obra, en este caso, saltando de las tiras de prensa a la novela gráfica, su primera novela gráfica.



Billy Avellanas es un ser con forma humana, como si de una especie de Golem se tratara, fabricado por ratones a partir de sebo y restos de comida sacada de la basura, y rellenado por moscas introducidas en su cabeza para dotarle de vida. El objeto de su creación no es otro, que el de poder vengarse de la dueña vieja de la casa, por dificultarles su aprovisionamiento de queso, casa en la que por cierto también vive nuestro otro personaje protagonista de la historia, Becky, una chica de poca paciencia, y gran aficionada a la astronomía, y a esos maravillosos mundos aún por descubrir. Todo se precipitará cuando nuestro impulsivo Billy Avellanas, mostrando una cierta curiosidad infantil por todo lo que ve en el cielo, quedará deslumbrado por la aparición de la luna, a la que buscará junto con su amiga Becky, una vez ésta desaparezca de su vista al terminar la noche, y así poder descubrir a dónde diablos ha ido a parar inexplicablemente esta maravilla descubierta ante sus ojos.



La historia está construida como si de un cuento clásico se tratara, eso sí, contado con cierta mala leche, y con una base donde prima principalmente la aventura, en el fondo claramente influenciado por un clásico como es Moby Dick, pero no en la forma, pues aquí utilizará recursos más típicos de la fantasía y el terror, dando en algunos momentos una sensación de repulsión tan bien conseguida, que parece que tengamos que tomarnos un respiro antes de seguir leyendo, y haciendo además gala de una imaginación portentosa, aunque todo hay que decirlo, rozando lo absurdo y surrealista, lo poético y lo grotesco.

Nos encontraremos entre otras cosas con un cementerio de planetas, o unas estrellas fugaces con las que es imposible conversar, sin quedarte a medias debido a su cortísima existencia. También tendremos el villano de turno, bastante particular por cierto, pues es un villano ciego, guiado por una mofeta lazarillo capaz de envolver con su apestoso olor, todo los objetos que le rodean, y así poder proporcionar a su dueño una especie de radar olfativo. Incluso habrá un caballo balancín de madera que cobra vida.

Millionaire -autor del que dice Matt Groening que es tan bueno, que debería llamarse Billionaire en vez de Millionaire- demuestra una gran solidez en su dibujo, donde resaltaremos principalmente el vertiginoso ritmo impuesto, con que nos encontramos a su lectura, sobretodo una vez ha arrancado la presentación de los personajes, donde como si de un experimental Tezuka se tratara, el autor echa mano de unos grandes recursos narrativos, donde la perspectiva de los planos siempre va cambiando de una viñeta a otra, dando esa sensación de fluidez y de dinamismo tan difícil de conseguir, y que exige un sobreesfuerzo en composición y narrativa.

Destacar la magnífica edición en tapa dura y con sobrecubiertas, con la que esta vez, sí ha estado acertada la Editorial La Cúpula, con un bonito diseño, de esos que da gusto mirar una y otra vez en la estantería.

miércoles, marzo 07, 2007

LO QUE ME GUSTA DE DANIEL CLOWES

Voy a aprovechar este comentario para hacer una declaración de principios, pero de los míos particulares, tal y como yo veo las cosas y las pienso; cuando hablo de un autor o de su obra, lo hago desde mi perspectiva respecto a lo que me gusta y lo que no. No creo que esté capacitado para entrar en discusiones más profundas de lo que quiso o no decir el artista con su obra, porque esos aspectos sólo los conoce él mismo. Lo demás son suposiciones con más o menos fundamento, o sin fundamento alguno y el afán de protagonismo del crítico de turno que realmente no suele tener ni idea de lo que está hablando. Con esto quiero dejar claro antes de empezar que con mis opiniones personales al respecto no pretendo ni sentar cátedra ni convencer a nadie. Me baso siempre en el respeto a los gustos de los demás, pero no por eso voy a dejar de decir lo que pienso por tratar de ser siempre “políticamente correcto” para no herir a nadie, es decir, estilo Dr. House.

Sobre esta base es en la que se mueve un autor americano de los llamados “independientes” (se suele denominar así a todos los que no dibujan en las “Majors”) que no se corta un pelo a la hora de utilizar sus viñetas para darle un repaso al elevado mundillo de los “Arrrrtistas”. Me estoy refiriendo al Daniel Clowes que a mí particularmente me gusta, el Daniel Clowes de PUSSEY! y de ART SCHOOL CONFIDENTIAL en sus dos vertientes, la de la historieta corta y la del guión de la película del mismo nombre.


Clowes decidió un día dedicarse a dibujar comics, para lo cual se enroló en una escuela de arte en New York y donde, tal y como cuenta su biografía, esperaba conseguir el aliento suficiente para llegar a ser un buen dibujante. En cambio, todo lo que consiguió de sus profesores fue el desaliento más absoluto, no aprender absolutamente nada y haber perdido el tiempo inútilmente con una pandilla de fracasados.

Esa es en resumen la historia que cuenta ART SCHOOL CONFIDENTIAL, tanto en forma de historieta de cuatro páginas donde se retrata la fauna de los estudiantes de arte como la de la historia de la película, aunque esta última desarrolla de forma más extensa con aire tragicómico los aspectos citados en el comic.

Podemos afirmar que el mundo artístico es un fraude en que es más importante la forma en que sabes relacionarte y a quién le besas el culo, personajes estos que desgraciadamente son los que deciden cuales son las tendencias de moda y predisponen al público acerca de sus gustos. De este modo son aceptados siempre por la gran mayoría los estándares de unos pocos y a lo que se denominan como arte, acabando con los gustos particulares de cada uno; estos estándares dependen casi siempre del valor especulativo que como inversión determina el mercado. Una de las primeras escenas de la película muestra una conferencia de un cotizado artista salido de la escuela de arte objeto de la historia, viniendo a decir a los alumnos actuales que el arte no existe, que son las amistades y el negocio lo que le han hecho grande y sobre todo, rico. Y además, sólo unos pocos llegarán a conseguirlo.


Otra escena que quiero resaltar es aquella en que nuestro joven protagonista, aspirante a artista (seguro que es el mismo Clowes lleno de ideales), está en una clase impartida por un profesor (magnífico John Malkovich), artista frustrado con un alto concepto de su arte y que se gana la vida dando clases. Los alumnos realizan una obra a partir de las propuestas del profesor y al terminar la clase, exponen sus trabajos a la vista de toda la clase. Ya de entrada, nos damos cuenta de que el único trabajo es el del protagonista. Ninguneado por su profesor (signo evidente de envidia), éste dirige su atención a un insulso trabajo de una alumna mediocre y comienza a resaltar sus supuestas virtudes hasta que nuestro protagonista, sin cortarse en modo alguno, califica la obra de una mala copia del estilo de “nosequién”; acto seguido, la estudiante rompe a llorar desconsolada y el protagonista se gana en un minuto la recriminación y el rechazo del resto de la clase.

Podéis encontrar esta película en DVD editada por Sony Pictures con el título de “El Arte de Estrangular” siguiendo el buen criterio de las distribuidoras de traducir el título original por otro más comercial en España y que aún estoy pensando en cómo se les habrá ocurrido algo tan brillante. Respecto al comic, forma parte del BOLA OCHO nº 10 editado en la colección Brut Comix de Ediciones La Cúpula.


Siguiendo con su ácida disección del mundo “artístico” (entre comillas) podemos leer PUSSEY!, profundo repaso al mundillo de la creación de Comics, visión muy lejana del idealizado mundo que pueden tener algunos fans.

Clowes empieza la historia desde el principio, siguiendo la estela de Dan Pussey, un joven lector aficionado con dotes para el dibujo y que sueña con leer su nombre en la portada de los comics que a él le gustan, pasando por la figura del editor sin escrúpulos, las famosas convenciones de comics, los críticos sin criterio que funcionan a golpe de talonario y que se excitan fácilmente ante la visión de hombretones musculosos en mallas de vivos colores, y por supuesto, no nos olvidemos de los aficionados más freakies.

Desde el punto de vista de quién conoce lo que realmente hay por dentro de este mundillo, se nos muestra que no todo es tan bonito como lo pintan y que lo que para muchos es un simple comic-book, tiene detrás toda una historia que no siempre resulta como se había imaginado. Al final, nos encontramos con el cruento mundo editorial al que lo que menos le importa es la creación artística.

Deciros que PUSSEY está publicado por Ediciones La Cúpula.

Del resto de la bibliografía de Daniel Clowes, a mí personalmente, me parecen un petardo. Así de claro. Como buen autor independiente, sus historias siguen una línea narrativa que fácilmente podríamos comparar con las películas que asiduamente participan en los festivales minoritarios, exclusivistas y experimentales, donde críticos con problemas de autoestima las calificarían de obras maestras. En mi estantería tengo un ejemplar de la cuidada edición de GHOST WORLD (también de La Cúpula) que me atrajo la calidad del excelente dibujo de Clowes y que no he sido capaz de leer entero; no he podido encontrar sentido a las desventuras de dos adolescentes inadaptadas y autoterminales (ellas mismas se comen tanto la cabeza que sus fracasos son producto de su pesimismo galopante) y que me dejaron una sensación de pérdida absoluta de tiempo. No he sido el único al que conozco que piense lo mismo que yo.

Para el resto de los lectores que consideren al resto las historias de Daniel Clowes como obras maestras, pues me alegro mucho. No seré yo quién les haga cambiar de opinión. Ni ellos a mí.

viernes, enero 26, 2007

CRÍTICA: ESTAFADOS de Alex Robinson

Alex Robinson, si por algo se caracteriza, es por retratar de una manera muy natural y sencilla las vivencias cotidianas de personas corrientes. Sus problemas, sus ilusiones, sus esperanzas, sus alegrías, sus tristezas… Cualquier cosa que le puede suceder a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier sitio. Hace de lo cotidiano algo interesante. Hace de una historia sencilla algo sustancial en sí mismo.

Todo esto lo trabajó muy bien en su obra Malas ventas, donde la vida de un grupo de personas se interrelacionaban, contándonos sus problemas más cotidianos y hasta los más íntimos. Simplemente historias corrientes de cada día.

Ahora lo vemos y leemos también en la misma línea en este tomo, Estafados, publicado espléndidamente por la Editorial Astiberri, obteniendo el Premio Harvey 2006 al mejor álbum.


De manera intercalada nos cuenta las vidas de 6 personas, diferentes y desconocidas algunas entre sí, pero que son al fin y al cabo simples seres humanos con sus problemas a veces simples y a veces no tanto.

A modo de prólogo nos son presentados Ray, Nick, Phoebe, Steve, Caprice y Lily, para que nos vayamos familiarizando con los personajes protagonistas en un primer y breve vistazo.

A continuación voy a hablar brevemente de cada uno de ellos por separado. Serán sólo unas pinceladas para que sepáis porque derroteros transcurre la narración y sus vidas.

Ray es una estrella del rock, una persona que en su momento estuvo en la cima del mundo, lo tenía todo y todos a sus pies, millonario, excéntrico, capaz de hacer lo que quisiera en el momento que quisiera, pero que, poco a poco, su vida se fue desmoronando, en una caída libre irreversible desde entonces, y donde ya hace años que no cosecha ningún éxito musical y sus relaciones personales son tan frías y huecas como su propio ser interior. Pero todo cambió cuando conoció a Lily, la cuál despertó en él las ansias de vivir y de crear. ¿Verdaderamente la unión de dos personas de forma casual puede producir un efecto tan intenso en ambos que sus vidas pueden dar un giro total de 360º?


Lily se encuentra, de la noche a la mañana, de ser una simple oficinista a ser la secretaria personal de Ray. Esta situación la descoloca porque ve, oye, siente cosas que antes no hubiera podido ni soñar. La vida que lleva Ray es como un sueño que ella nunca hubiera podido imaginar vivirlo. Y no sabe si quiere o no despertar de él. Ella será el catalizador que transforme a Ray en alguien totalmente diferente de lo visto hasta ahora. ¿Podrá ella cambiar y olvidar su vida de antes, así sin más, sólo por un amor que podría ser simplemente un amor idolatrado por ser él quien es?





Nick es el típico padre de familia típicamente americana, que engaña a su mujer con el trabajo que realmente realiza: el de falsificador de firmas de famosos deportistas. Esta forma de ver y ganarse la vida le llevará hacia un círculo vicioso que demostrará, al fin y al cabo quién es realmente. ¿Puede esta actitud fría, calculadora y falsa ante la vida reportarle el “beneficio” que quiere obtener, sin mirar a quien pisotea y a quien arrastra en pos de conseguir ese fin?






Phoebe es la típica chica de pueblo que hace un largo viaje para descubrir sus raíces familiares y conocer al padre que nunca llegó a conocer. Son los típicos problemas familiares, a veces insignificantes y corrientes para unos, y en cambio vitales para otros, donde el amor filial y paternal puede, en un momento dado romper barreras que a veces se elevan sin motivo aparente. ¿Conseguirá ser feliz una vez haya descubierto lo que se esconde detrás de la azarosa vida de su progenitor o a veces sería mejor mirar hacia otro lado y no complicar su vida y la de los demás?





Caprice es una simple camarera de un burguer que intenta ver su vida como un cuento de hadas, y autoconvercerse de que ella no es un patito feo. Además conoce a Phoebe, ya que el padre de esta última es su jefe. Ella es la típica buena chica que a veces puede pecar de ingenuidad, y las cosas son como son y no como uno las querría ver, y en según que momentos, siempre hay que pensar en frío y no en caliente. ¿Podrá llegar a entender ella que a veces la vida es más simple de lo que parece y no hay que llegar a complicársela hasta extremos muchas veces incomprensibles?




Steve es un egocéntrico, egoísta, desquiciado, paranoico, loco perdido, o sea, el típico macho que vive en su propio mundo, con problemas psicológicos por los que toma medicación, y está autoconvencido de que él siempre tiene razón y los demás están totalmente equivocados y son los culpables de todos sus males. Es una persona odiosa, pero que en el fondo transmite lástima porque al fin y al cabo todo radica en la enfermedad que padece, viendo y viviendo la realidad de diferente forma como la ven y la viven los demás. ¿Será capaz de comprender ciertas cosas y evitar que las soluciones a sus problemas no vayan por derroteros que pueden desembocar en tragedia?



Poco a poco las interrelaciones de estos personajes, tan dispares los unos con los otros, confluirán en un punto de unión, en una catarsis dramática, que les llevará a una resolución que será importante en sus vidas, donde a partir de ahí siempre habrá un antes y un después.

A veces uno se pregunta que, aunque esto sea ficción y no está basado en hechos reales, la cotidianidad con que son capaces los autores de representarnos el carácter de los diferentes personajes y las diferentes historias, hace que uno se sienta involucrado en la historia de una forma tan real que piensa que perfectamente todo esto le puede pasar a él mismo. ¿Por qué no? ¿Qué diferencia verdaderamente hay entre una vida de ficción y la cruda realidad, a veces, de la vida misma?

Un saludo cordial.

jueves, enero 18, 2007

LA MISMA DIFERENCIA de Derek Kirk Kim

¿No os ha sucedido nunca que a veces cae en vuestras manos de forma accidental un tebeo que, pese a alejarse por completo de la línea de vuestras lecturas habituales pasa a convertirse, primero en una agradable sorpresa, y luego en una obligada adquisición? Esto es precisamente lo que me ha pasado con La misma diferencia y otras historias de Derek Kirk Kim, impecablemente editado por Astiberri hace ya algunos meses.

La misma diferencia…

Yendo directamente al grano, el cómic llama de entrada la atención por su fluidez narrativa y la delicadeza de su estilo, de marcada influencia oriental. Esto último no es extraño siendo Kirk Kim coreano de nacimiento pese a residir en los E.E.U.U. desde los ocho años.
A nivel temático La misma diferencia vuelve sobre la incertidumbre ante el paso de la adolescencia a la madurez y la tenue frontera que separa ambos mundos, en esta ocasión con la bay area de San Francisco como escenario.
Supongo que estas palabras traerán a la cabeza de más de uno la imprescindible Ghost World de Daniel Clowes y, ciertamente, ambas obras comparten algunos rasgos en común, no solo en el aspecto literario sino también en lo estético. En este sentido, la escena de la conversación en el restaurante que abre el álbum ya nos retrotrae de algún modo a las charradas que se pegaban Enid y Rebbeca en la cafetería que solían frecuentar. Eso sí, en la obra que nos ocupa tiene más presencia el humor de la mano los jóvenes protagonistas, Simon (quien lo utiliza continuamente como defensa) y Nancy (que es toda una artista del sarcasmo).
Otra elemento que podría devolvernos el fantasmal mundo de Clowes son las tendencias voyeuristas de los dos personajes principales hacia quienes se les presentan como freaks, especialmente en el caso de Nancy. Es precisamente esa curiosidad lo que desencadena el viaje de Simon y Nancy a Pacifica (al fin, y al cabo cuarenta minutos de desplazamiento en coche ya suponen un viaje), la ciudad en que vivió el primero antes de trasladarse a la cercana Oakland.
Esa pequeña y casual excursión unida a su reencuentro con Irene, una amiga invidente de la época del instituto, obligan a Simon a enfrentarse con algunas cosas de su pasado de las que no se siente demasiado orgulloso, a la vez que a plantearse el modo de encarar un futuro que se le presenta incierto y amenazador.
Algo tiene que ver también la conversación del joven con su antiguos compañeros de clase, a sus ojos totalmente convencionalizados, casados y con hijos, pero que en realidad no son sino otros supervivientes que, como él mismo, intentan encontrar su papel en este mundo hostil. Y es que en realidad, Simon es consciente de que el propio hecho de haber edificado su vida post-instituto a escasa distancia de su lugar de partida no es sino otra metáfora de su falta de perspectivas frente a quienes, al menos, y por más que al joven le disguste su opción de futuro, ya tienen la suya encauzada.
Pero hemos descuidado a la otra protagonista Nancy, quien también va a descubrir algo sobre sí misma a lo largo del libro. Ambos comparten una preciosa amistad, que tal vez se nos presenta de forma muy idealizada, especialmente en la escena final del relato cuando Simon abre su corazón a su amiga y comparte con ella sus vergüenzas y temores, pero bueno, ¿acaso los lazos de la amistad son alguna vez tan estrechos como los que se forjan en esos maravillosos años?
Con todo, La misma diferencia carece del siempre inquietante toque de Clowes, revelándose como una obra más amable que la del citado pero no por ello menos (existencialmente) angustiosa. Si no
que se lo pregunten al pobre Simon.
Hey, tal vez he abusado de los paralelismos con GW y espero que ello no haga pensar a quien no la ha leído que la obra de Kirk Kim es un remake o un trabajo menor en comparación con la primera, pues sería injusto además de incierto. La misma diferencia es un gran cómic por derecho propio, máxime si consideramos la juventud de su autor y lo escaso de su producción hasta la fecha. Un Eisner, un Harvey y un Ignatz lo corroboran.

… y otras historias

Además de la obra principal, ya comentada, este bonito libro que nos brinda Astiberri presenta toda una serie de relatos cortos a modo de complemento, algunos de los cuales merecen realmente la pena.
Así, encontramos historias de marcado carácter intimista como Arrancar o la cruda y conmovedora Súper sin plomo.
También algunas viñetas autobiográficas protagonizadas por un Derek que regresa a su