
El Palacio 1 estuvo en esta ocasión colapsado por la destacada presencia de los protagonistas de Viñetas sobre ruedas, un espacio que recogía los diferentes medios de transporte que nuestros personajes favoritos de los tebeos -superhéroes, detectives privados, arqueólogos aventureros, osados periodistas o intrépidos antihéroes cotidianos- han conducido en alguna ocasión y que ya se han convertido en una parte inherente a ellos mismos. Paneles con páginas y dibujos originales y reproducciones de representativos cómics europeos (españoles, francobelgas, italianos...), estadounidenses o japoneses convivieron estos cuatro días junto a los vehículos reales de los que confiábamos ver bajar en cualquier momento a sus esperados conductores, perfectamente pertrechados, eso sí, como si los coches y motos allí expuestos hubieran decidido abandonar su espacio en las viñetas para acercárnoslos por un momento a los allí presentes, sus seguidores más incondicionales.
Rodeando el espacio central dedicado a
Transformers y, especialmente, a los antiguos modelos de
Seat, los
600,
124,
127,
1600,
Panda..., que resultaban imprescindibles en las historietas de
Mortadelo y Filemón,
La Familia Ulises o
Superlópez en nuestros tebeos patrios, las motos de
Joe Bar Team, el
cadillac amarillo del
Blacksad de
Canales y Guarnido, el
Honda S800 del
Spirou y Fantasio de
Franquin, el sidecar del
Indiana Jones: la última cruzada de
Blevins, el
Volkswagen Escarabajo descapotable del
Dylan Dog de
Marzano y
Roi, la
Harley Davidson de
Lobezno, el
Morgan Roadster del
Blake y Mortimer de
Jacobs; el Citroën de
Sobre la estrella de
Moebius, el
Mustang del
Sin City de
Frank Miller, las motos del
Paris-Dakar y el
Seat del
Michel Vaillant de
Graton, el
Jepp del
Ernie Pike de
Pratt y
Oesterheld, el
Ford del
Torpedo de
Abuli y
Bernet, el
DMC DeLorean de
Retorno al Futuro o los múltiples usos alternativos de una bicicleta en movimiento custodiaban viñetas de sus respectivos álbumes allí depositadas y las de otros muchos tesoros originales de los que pocas veces tenemos ocasión de disfrutar y que a más de uno nos gustaría poseer, como las páginas dominicales de
Li'l Abner de
Al Capp y
Johny Hazard de
Frank Robbins, las tiras diarias de
Gasoline Alley de
Frank King y
Rip Kirby de
Alex Raymond, las historietas de
TBO que tan buenos recuerdos nos trae siempre, con sus increíbles
Grandes Inventos e
Inventos Prácticos y las colaboraciones de nuestros siempre admirados
Coll y
Benejam, de la
Casita zancuda del profesor Ferson de
Salvador Mestres, de
Cuto en los dominios de los sioux de
Jesús Blasco, de
Axa de
Chuck Dixon y
Enric Badia Romero, de
Jan Europa y
Doctor Imposible de
Edmond, de
Taxi: el laberinto del Dragón de
Alfonso Font, de
Dieter Lumpen de
Zetner y
Pellejero, de
Roco Vargas de
Daniel Torres, de
El cartero siempre llama dos veces de
Florenci Clavé, de
El inspector Dan de
Eugenio Giner, de “
The Men who called him Monster” de
Don McGregor y
Luis García, de
Miller de
Antonio Guiral y
Jesús Redondo, de
Roberto Alcázar y Pedrín de
Eduardo Vañó, de
El malvado Dr. Cianuro y su ayudante Panduro de
Nené Estivill, de
Mercenario de
Ivà y
Giménez, de la
Biblioteca de La muerte sobre ruedas de
Alberto Breccia, de
Cabezón Jones de
Enrique Vegas, de las versiones de
Spirou de
Pau, de
Las Aventuras de Max Fridman de
Vittorio Giardino o de
El Capitán América de
Stan Lee y
John Romita.
No podían faltar las ilustraciones de
Antonio Bernal,
Rafael López Espí,
Emili Boix,
David Morancho o las acuarelas de
Cyril Pedrosa, ni las reproducciones de portadas de las
Aventuras de Tintin de
Hergé, del
Corto Maltés de
Pratt, de
Gaston Elgafe de
Franquin, de
Jazz Mainard de
Raule y
Roger Ibáñez, de
Nestor Burma de
Tardi o las de páginas de
Batman,
Superman,
Thor,
El Motorista Fantasma,
Los Vengadores,
Spiderman o
Nick Fury, los personajes de
Marvel y
DC que ocupaban los paneles dedicados a “
Superherois al volant”, en las que también hacían su incursión
Superlópez de
Jan o El
Punicher de
Enrique Vegas.
Los paneles de “
Carreres entre vinyetes” y “
Passejades dibuixades amb bici” estaban destinados a las bicicletas, las motos y los coches, ofreciéndonos una peculiar visión del ciclismo, el motociclismo y el automovilismo a través del cómic, con originales y reproducciones de páginas de historietas ya clásicas como las de
TBO,
Mortadelo y Filemón,
Michel Vaillant,
Jérôme K. Jérôme Bloche de
Dodier y
Le Tendre,
Johnny Roqueta de
Joan Tharrats y
Rafa Vaquer,
Tato de
Albert Monteys,
Akira de
Otomo o
¡Ah, mi diosa! de
Fujishima, junto a novedades tan actuales como
Cuarenta y seis de
Valentino Rossi y
Milo Manara,
Lorenzo's Land,
La Guía del Motero: El cómic más divertido sobre el mundo de la moto,
Hijos de la Anarquía de
Christopher Golden y
Damian Couceiro o
Marc Márquez: la historia de un sueño de
Isidro Sánchez y
Belén Ortega.





En el
Palacio 1 tenía también un pequeño espacio reservado a la exposición de los finalistas del
V Concurso Escolar que organizan
Ficomic y el
Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya, que, con el tema “
Historietas sobre ruedas”, estaba dirigido a estudiantes de
primaria,
ESO y
enseñanza postobligatoria, y otras dos magníficas muestras del buen hacer de dos grandes clásicos.
La primera era un reconocimiento a la labor de
Luis Bermejo, fallecido el pasado diciembre. Como ya viene siendo habitual, sobre todo cuando se trata de autores clásicos cuya trayectoria profesional empezó mucho antes de que nos engancháramos a la lectura de tebeos, la exposición sirvió para mostrarnos el buen hacer de este prolífico historietista del que, sin embargo, apenas conocíamos unos pocos trabajos. Descubrimos así la evolución de sus espléndidos dibujos realistas, desde sus inicios a finales de los cuarenta, cuando publicaba sus historias en revistas y cuadernos apaisados (
Aventuras del FBI,
Apache,
Aventuras de Roque Brío,
El Rey del Mar); sus historietas de agencia para Bélgica, Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, con sus colaboraciones para las revistas de la editorial norteamericana
Warren -
Do you Believe in Sinsigs? para
Creepy-, las series
Heros The Spartan con guión de
Tom Tully, o
Jeff Blake, el hombre de Pinkerton, ya a finales de los cincuenta; su regreso al mercado español en los ochenta, con
Orka,
Diario de Arena y
Los 8 anillos de Eibarín, ambas con
Antonio Segura,
El sueño eterno con
Andreu Martín,
Yo robot con
Juanjo Sarto o
Relatos del Nuevo Mundo (
Magallanes y Elcano. El océano sin fin) con guión de
Enrique S. Abulí, así como su colaboración en las nuevas aventuras de
El Capitán Trueno, el legendario personaje de
Víctor Mora y
Ambrós.
La segunda estuvo dedicada a
Enrique S. Abulí. Los secretos de un guionista. Ganador del
Gran Premio del Saló Internacional del Cómic de Barcelona en su pasada edición, es uno de los tres guionistas que ha conseguido el preciado galardón, la exposición es un repaso a su trayectoria profesional desde sus inicios como ayudante de su padre, el escritor y guionista
Enrique Sánchez Pascual, hasta su inmersión como guionista en el mundo editorial de los 60-70. De estos primeros años se expusieron reproducciones de sus trabajos en
Asesino con cadenas, con dibujo de
Pinto, para
Hazañas Bélicas Serie Roja, aquellos tebeos de formato apaisado,
Buck y Familia, con dibujo de
Buxadé, y
Medicina Mágica, con
Leandro Blasco, para
Producciones Editoriales, y
Curro, con dibujo de
Chiqui de la Fuente, y
Juanito “er kiko” con
Bernet Toledano, para las revistas
Gaceta Junior y
Trinca, respectivamente. De sus proyectos en los productivos años 80-90, ya metido de lleno en el cómic para adultos, se mostraron páginas originales de
Inanna y el episodio
Aries de la serie
Zoodiaco, con
Esteban Maroto, para la revista
1984;
El Misionero, con
Amador García para la revista
Cómix y
Brumas, con
Joan Boix, para
Crepy;
Alex Magnum, con
Alfredo Sommer, para la revista
Zona 84;
Demasiado humano, con
Garcés, para
Cimoc;
Relatos del nuevo mundo, con
Alfonso Font, para conmemorar el quinto centenario y de su colaboraciones con
Jordi Bernet, tanto con
Torpedo 1936 desde 1982 a 2002, como en
Historias negras y
De vuelta a casa. Ya en los 90 sus trabajos se decantan por el humor y el sexo, de ahí sus colaboraciones para la revista
El Jueves, con
Kafre dibujado por
Daspastoras, y
Bobot dibujado por
Garcés; para la revista
El Churro Ilustrado, con
Los frescos de Altamira dibujado por
Bié, y para
Playboy -
La musa con
Félix Vega- o reproducciones de
El buitre es un ave de paso,
13 relatos negros,
Historias Tremendas y
La nieve y el barro con el historietista argentino
Oswal. La exposición se cierra con una selección de sus trabajos destinados al mercado francés, italiano y norteamericano -
Joe Breakdown con
Eric Puech,
Snake, por un puñado de dólares con
Jordi Bernet, el
Capitán Patapalo con
Christian Rossi y
Puntos Cardinales, serie de historias cortas dibujadas por
Martín Saurí-, y con sus proyectos aún inéditos -
Fan,
Taxi Driver,
Tony Canaro y
Paralímpicos-.







