Aparecida en 1895 es junto a la posterior “Sin novedad en el frente” (ambientada ésta en la Primera Guerra Mundial) una de las primeras novelas con un claro objetivo antibelicista, denunciando la inutilidad de las guerras y el sufrimiento de los soldados. El joven soldado Henry del ejército de la Unión, descubre en su primer combate que su idea épica y gloriosa de la guerra no se corresponde con la cruel realidad. Con compañeros cayendo como fardos, oficiales arrastrando a soldados a retornar a la posición, la tensión y el miedo aumentando conforme se acercan las filas grises del enemigo, ¿cómo reaccionará el bisoño recluta?
Una de estas historias, “Parker Adderson, filósofo”, fue adaptada por Berardi y Milazzo al cómic en un magistral blanco y negro, como veremos en la segunda parte del post dedicado a los cómics.
Bierce, fue una figura romántica hasta el fin. Desapareció durante la Revolución mexicana de los Villa y Zapata, y Gregory Peck le dio vida en esta última etapa en el film de Luis Puenzo, “Gringo Viejo”.
Tras resultar herido, el soldado Inman, alistado voluntariamente al estallar la guerra, se da cuenta que ha agotado todo su idealismo y, hastiado de tanta muerte, deserta del ejército confederado para volver a su tierra en Monte Frío, con su amada Ada.
Cual Ulises volviendo a Itaca para retornar a los brazos de Penélope, Inman en su camino debe sortear toda clase de peligros, desde los enemigos azules, saqueadores, o los “valientes caballeros sureños” que permanecen en la retaguardia colgando a cualquier hombre que no pueda justificar estar lejos del frente.
Historia de sentimientos, de afán de superación de la adversidad, y con un final memorable.
Si alguien ha visto la película de Anthony Minghella, decirle que no se contente con la visión de un director de cine, y no deje de leer esta gran novela.
En esta estupenda recreación de la batalla de Gettysburg, se aborda la narración desde un punto de vista menos frecuente, el de los Generales y altos oficiales de ambos bandos, pero no por ello se pierde intensidad o emoción. Todos los personajes son figuras históricas, Lee, Longstreet o Armistead por los rebeldes y Buford o Chamberlain por los unionistas, pero el gran acierto del autor es conseguir dotarles de realismo, darles vida ante nuestros ojos al recrearlos llenos de dudas, miedos, ilusiones o defectos y deja de importar cuanto de rigor histórico o de ficción pueda haber en sus palabras, acciones o pensamientos.
Historia Universal Asimov
En este volumen dedicado a los Estados Unidos después de la Independencia hasta el fin de la Guerra Civil, nos cuenta con su estilo ameno las causas que llevaron al conflicto, así como las campañas, batallas y los generales y figuras más relevantes.
Conseguiremos tener una visión global de la contienda, que nos puede servir para centrar las novelas o cómics que podamos leer en el correcto momento histórico.




















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La sala reservada para la ocasión, de planta rectangular, permite utilizar cada uno de sus flancos más largos para sendos grupos de láminas. A la izquierda, la muestra comienza con un retrato de Corto Maltés realizado en tinta china y acuarela por Pratt, uno de los muchos que pintara sobre su personaje predilecto. El resto de la pared presenta un conjunto de láminas (de un tamaño cercano al folio, y todas ellas en horizontal), en las que en cada una de ellas se muestran detalles de los viajes imaginarios que Corto realizara en 1924 por Europa.
El otro flanco de la sala está dedicado a mostrar páginas originales procedentes de las aventuras del maltés. La Balada del Mar salado (primera historia publicada de Corto, en 1967), El ángel de la ventana de oriente (procedente del álbum Las Célticas) o El último disparo y En el nombre de Alá compasivo y misericordioso (procedentes estas del álbum Las Etiópicas), son algunos de los relatos que están presentes con una o dos páginas en la exposición.
Para terminar, uno no puede evitar preguntarse al final de la exposición por qué no se realizaran exposiciones de mayor envergadura sobre Pratt u otros autores del noveno arte en nuestro país, en salas o museos de mayor aforo, calado y repercusión. En fin, es bonito soñar despierto durante unos instantes. Sin duda, otra gran virtud de la obra de Pratt, hace soñar despierto.






