lunes, mayo 06, 2013

CRÍTICA: THE PRIVATE EYE de Brian K. Vaughan, Marcos Martín & Muntsa Vicente

Estando tomando unas “cervezas” con mis camaradas los Ximo2, estos me hablaron de un proyecto on-line de dos grandes autores como son Brian K. Vaughan (a los guiones) y nuestro Marcos Martín (a los lápices), con colores de Muntsa Vicente (pareja del segundo), y no pude resistirme a entrar por tanto en la página de Panel Syndicate y descargarme el primer número (de diez) de The Private Eye.

 

Primero he de puntualizar que no soy aún muy partidario de las lecturas en modo digital, prefiero todavía sin dudarlo el formato en papel... he leído ya cómics a través de la pantalla del ordenador, del netbook y de la tablet (me falta aún probarlo en un smartphone) y, aunque la calidad de la imagen es muy buena, con muy buena definición y fácil lectura, no acabo de acostumbrarme a la misma... y no me preguntéis el por qué, no sabría que contestaros realmente, pero, no sé, quizás el paso de las páginas con los dedos, el tacto (y, porque no, el olor) del papel, la comodidad de tener un comic-book al instante, sea el lugar que sea, y utilizando la postura que uno quiera, provoca que no me decante por el uso de las tecnologías para estos menesteres y continúe disfrutando de un buen cómic de la manera tradicional que he mamado desde que tengo uso de razón (si es que la tengo, claro).

 

Puntualizado esto, y estando desde siempre interesado tanto en el trabajo tanto de Brian K. Vaughan (Y, el último hombre, Ex-Machina, Saga...) como con el de Marcos Martín (Spiderman, Batman Año Uno, Doctor Extraño: El Juramento, Daredevil: La sonrisa del Diablo...), no he tenido más remedio que acercarme a la obra de estos dos “monstruos” de la única manera que en estos momentos ellos han decidido que podía ser, o sea, a través de la descarga del primer número de la serie en formato digital.

Ni corto y perezoso entré en la web antes mencionada, la del Panel Syndicate, me descargué el primer número, el cual se podía conseguir en cuatro idiomas (castellano, català, inglés y portugués), en formatos PDF, CBR o CBZ, sin DRM, mediante pago de PayPal, pudiendo descargártelo gratis o decidiendo que cantidad darle a los autores que uno considerara apropiada y razonable, al libre albedrío del aficionado, y todo lo recaudado, por tanto, iría directamente a los autores, evitando con ello a los intermediarios al no existir estos, consiguiendo un proceso muy, digamos, “artesanal”, ya que son los propios autores los encargados de realizar todo el proceso creativo, desde el guión al dibujo, pasando por el color e, incluso, la traducción y rotulación, eso sí, con la inestimable ayuda de colegas suyos, entre ellos el propio Javi Rodríguez.

 

Y ya entrando en lo que realmente importa de una obra, de qué trata, nos encontramos con una historia ambientada en EE. UU. en un futuro cercano, de como sería la vida en nuestras ciudades de aquí a 60 años, en una sociedad futurista donde lo más codiciado e importante para sus habitantes es proteger como sea su “identidad secreta”. P. I. (Patrick Immelmann) es un paparazzi que se dedica a descubrir la identidad secreta de las personas como si de un detective privado se tratara. Esta profesión está perseguida por el 4º Poder, una especie reporteros/corresponsales policíacos que se dedican a perseguirlos porque, como ya hemos dicho, no hay nada tan privado como la intimidad de los ciudadanos. Para conseguir huir de la “pasma”, a parte de su habilidad innata para escabuyirse, cuenta con la ayuda de una “sueñadera”, una especie de sudadera con capucha de camuflaje que lo convierte en alguien invisible. También conocemos al abuelo de nuestro protagonista, el cual vive aún anclado en el pasado, ese pasado donde existía aún Internet, la WiFi, los MP4, la Nube... Muy interesante, por cierto, toda esa fauna urbana que utiliza todo tipo de prendas y recursos, muchos de ellos de lo más estrafalarios, para mantener en el secreto más absoluto su identidad, pero que conforman una estética muy bien lograda para dar ese enfoque futurista a la trama.

 

Una obra donde se demuestra muy a las claras el enorme talento para contar historias de un Brian K. Vaughan siempre en estado de gracia, con historias donde la ciencia ficción tiene una importancia primordial (como también vimos en su colaboración como guionista en una serie ya mítica como fue Lost), un Marcos Martín con ese dibujo tan minimalista, como lo definen ya por la red, sencillo a la vez pero que utiliza unas ambientaciones y unas puestas en escena realmente increíbles, acordes e ideales para la historia ambientada en el futuro que nos quieren contar, todo ello con una magnífica paleta cromática de colores cálidos a cargo de Muntsa Vicente (en esta ocasión) muy apropiada a este estilo de dibujo e historia. Y apropiadísimo, ya que había sido pensado desde un primer momento solo para ser publicado en digital, el formato horizontal de la historia, donde la lectura es fluida, acoplándose perfectamente a la pantalla a través, por ejemplo, de Comical, sin tener que aumentar el tamaño para la correcta lectura del mismo. Tengo que decir que este primer número me recuerda mucho a otras historias que ya he leído por ahí por la forma de enfocar el tema, por los términos que se utilizan y por la forma de representar una ciudad futurista muy, digamos, art decó en algunos aspectos y salvando, claro, las distancias... nos estamos refiriendo a obras como V for Vendetta de Moore y Lloyd, la Terminal City de Motter y Lark, Mister X de Motter, los Hnos. Hernández y otros autores e, incluso, porque no, las magníficas ambientaciones de un Bruce Timm en estado de gracia en su serie de animación de Batman para la pequeña pantalla.

 

Bueno, espero que este post os haya servido para, los que aún no habíais oído de este obra, acercaros a ella y darle una oportunidad... ya sabéis que podéis descargarla gratis pero, si el primer número os convence, aportad vuestro granito de arena para que este proyecto llegue a buen puerto, y más sabiendo que todo lo que se recaude, aparte de contribuir a esto, va íntegramente a los bolsillos de sus autores al carecer su publicación en la red de intermediarios de todo tipo.

Un saludo cordial.