miércoles, octubre 07, 2009

MANUELA BALLESTER: UNA ARTISTA OLVIDADA (I)

A veces las casualidades que te envía la vida, las relaciones entre hechos dispares, algún hecho cotidiano al que no das mayor importancia, te llevan a descubrimientos insospechados, a conocer artistas que desconocías por completo y que, al investigar sobre ellos, estudiarlos, conocerlos, te llenan de satisfacción y de sorpresas agradables, y lamentas no haberlos conocido antes. Éste es mi caso con la artista valenciana Manuela Ballester.

Os explico como me ocurrió. Ordenando revistas antiguas, antiguas de verdad, de principios del siglo XX, surgió un librito, de unas 20 páginas y pequeño formato: La perla que naixqué en lo fang de Lleó Agulló Puchau (premiado en los LIV Jocs Florals de "Lo Rat-Penat"). Me llamó la atención la ilustración de la portada: un magnífico dragón tipo oriental con una niña en sus lomos. Como ya sabéis que me gustan los dragones no es de extrañar que lo leyera. Es un cuento infantil muy sencillo e ingenuo. Pero sus ilustraciones son muy buenas. Son obras maduras, bien realizadas, con encanto y sensibilidad, de una calidad incuestionable. ¿Quién sería su autor? ¿Sería posible saber algo de él, conocer su obra? Por suerte en el cuento sí estaban sus autores, el escritor y ¡la ilustradora! Mi sorpresa al ver que era mujer fue enorme. Puedo datar bien este cuento por el premio, el autor, la edición y la lengua. Así que es del año 1934. En esta época una mujer artista y que publicara, y que su nombre apareciera entero en la obra, es muy poco frecuente. Así que me interesé por ella y esto es lo que descubrí.

Manuela Ballester nació el 17 de noviembre de 1908 en Valencia. Segunda hija del matrimonio formado por el escultor Antonio Ballester Aparicio y la modista Rosa Vilaseca Oliver. Se crió en un ambiente artístico (su hermano Tonico también era escultor) y entró en contacto con los artistas que iban al taller de su padre. Tenía gran afición a la pintura y buena mano para el dibujo, así que su padre la matriculó en 1922 en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia en la especialidad de pintura. Despertó el interés de sus profesores por el dominio del dibujo académico y por sus conocimientos técnicos. Fue instruida en los cánones propios de una academia de Bellas Artes de la época, con normas vigentes aún desde su fundación desde 1783. Durante la carrera ganó un premio de retrato y con este dinero, y el consejo de su padre, Manuela viajó a Madrid donde descubrió a Goya, Velázquez y el Greco.


Ilustración de La perla que naisqué en lo fang

Su formación artística, intelectual y política se da en un contexto de principios del siglo XX en los que se debatían ideas entre el conservadurismo (monárquicos) y el progresismo (republicanos). En cuanto a cultura, Valencia era la ciudad de las novelas costumbristas de Blasco Ibáñez y, en arte, la burguesía local admiraba a Sorolla, al tiempo que el maestro Serrano escribía el “Himno de Valencia”. Sus estudios en San Carlos la pusieron en contacto con el grupo de jóvenes escultores y pintores que lideraba José Renau. Participó con los miembros de este grupo en las reuniones y debates de las tertulias que tenían lugar en cafés o en la famosa Sala Blava donde se unieron los impulsos valencianistas, intentos de renovación del arte y debates políticos.


Ilustraciones de La perla que naisqué en lo fang

Hasta los años 30 se vivía aún el regionalismo sorollista tanto desde la técnica como en los temas. La pintura regionalista y tradicional era la que imponía las reglas, el gusto y el criterio. Es ahora cuando empieza a desarrollarse y organizarse la Vanguardia por influencias de las nuevas corrientes pictóricas vanguardistas europeas. Las nuevas generaciones de artistas valencianos empiezan a desvincularse de los tópicos sorollistas y pensaban que sin transformación social y política no podrían cambiar los hábitos culturales. La proclamación de la II República Española en 1931 fue el punto de inflexión y un momento de gran desarrollo y avance cultural.
A pesar de todo, Manuela Ballester reconoció que a pesar de vivir una época de reacción contra el sorollismo, a ella le gustaba Sorolla, aunque tal vez por influencia de su padre. Desde el punto de vista técnico y práctico, Manuela tiene una formación académica y, desde el punto de vista teórico, conecta con las ideas cambiantes del siglo. Escogió como expresión plástica el llamado realismo español y lo plasma en todas sus obras, así como consideraba a Velázquez como su maestro. En San Carlos su profesor Ricardo Verde tenía la conciencia que la pintura tenía que sufrir un proceso de transformación, siempre dentro de las reglas académicas. Reencontrados estos, se asoció a José Renau, que aportó un nuevo concepto del arte como vehículo de expresión y denuncia social. Manuela ya había dado prueba de su talento artístico, su sensibilidad y compromiso político que hacía causa con los principios del movimiento proletario. En sus carteles, portadas y dibujos publicados en las revistas, se observaba su compromiso e ímpetu, junto con el candor y sensibilidad. En estos años de formación se dirige hacia la ilustración, el diseño de moda (figurines) y a los carteles.


Figurín de moda

En 1929 coincidiendo con la apertura de la Sala Blava, tuvo lugar la “Exposición de arte de Levante” a la que contestó José Renau con un manifiesto combativo que es fundamental para conocer el tono y la ideología de estos nuevos artistas que quieren renovar la cultura artística valenciana. En 1931, cuando ya era inminente la proclamación de la República, exponen en la “Agrupación Valencianista Republicana” (de donde surgirá "Acció d’Art") Manuela Ballester, José Renau, Tonico Ballester y Francisco Carreño entre otros. En estos años el grupo utiliza el trabajo como instrumento de lucha y acción política: realizarán un arte realista. Aparece una nueva iconografía al servicio de la propaganda ideológica que se verá incrementada durante la Guerra Civil Española.

La vanguardia valenciana estuvo muy relacionada con la ilustración gráfica sobre todo por la gran difusión de revistas literarias. Surgen con mayor claridad los rasgos vanguardistas pero siempre inscritos en el Art Decó. Manuela Ballester colaboró mucho en estas revistas: dibujo decorativo con el que visualiza el poema de Emilio LluchA través del bosque”, figurines de moda para la revista de Madrid “Crónica” y “Hogar y Moda” de Valencia (1931-1936), dibujos e ilustraciones para la revista “Estudios”, “Orto” y “Nueva Cultura”, ganó el primer premio de portadas convocado por la Editorial Zenit para la edición española de la novela “Babit” del Premio Nobel de Literatura Sinclair Lewis. Ilustró portadas para la colección de libros “Nostra Novela” (Nuestra Novela), especialmente el libro de “La novela d’una Novela” (La novela de una novela) de Francisco Almela Vives (1930). En algunas de estas revistas también colabora literariamente. Es el caso de “Nueva Cultura” en la que colaboró tanto artística como literariamente con su fundación en enero de 1935 hasta el último número, ya en plena Guerra Civil Española. Estaba dirigida por José Renau, entonces su novio. Es una revista marxista que aglutinó importantes intelectuales y artistas. En el nº 5 (1935) Manuela escribe “Mujeres intelectuales” en el que rechaza la abstracción y propone un nuevo realismo comprometido socialmente.

Otro de los campos importantes de Manuela fue el cartelismo. Durante tres años Valencia se convirtió en el centro de producción artística de carteles. Su producción está unida al desarrollo industrial donde la creación es sólo una fase y su destinatario es masivo. Durante la Guerra Civil Española la popularidad de los carteles se multiplicó: se trataba de propaganda política en defensa de un pueblo y una patria ante un agresor. Eran la expresión del combate colectivo, de las razones y objetivos, manifestación de ideales y un eficaz instrumento. En los carteles de Manuela se observa su compromiso con el movimiento proletario pero sin suprimir su sensibilidad de mujer y para la mujer. En 1936 realiza uno de los primeros carteles dirigidos a las mujeres para que votaran al Frente Popular, titulado “¡ Votad al Frente Popular ¡”.

Como militante activa del Partido Comunista, llevó a cabo una incesante labor en defensa de los derechos y las reivindicaciones sociales de las mujeres. Su adscripción a este partido y su colaboración en ciertas revistas y en empresas como el Comité de Mujeres Antifascistas, ayudaron a crear un núcleo de intelectuales que compartían preocupaciones generales y cuya coherencia dependía más que nada de su amistad personal. Para situarla en el grupo, hay que tener en cuenta que era mujer. Para sus compañeros, por lo menos al principio, era una joven que pintaba, con un tipo de inteligencia lúcida y belleza física, pero que podría quedarse indigente a inquietudes más profundas. Pero la cuestión es que tenía una idea muy clara de la vida, una comprensión de su oficio y una visión realista de los problemas sociales y políticos. Contrajo matrimonio con José Renau, amigo íntimo de su hermano Tonico que había conocido en la Escuela de San Carlos. El matrimonio se estableció en un barrio popular de Valencia, de clase media y trabajadores artesanos. Hizo compatible su trabajo artístico ayudando a su esposo, con el hogar y la crianza de los hijos. El estallido de la Guerra Civil frustró algunos proyectos en los que estaba trabajando. Formó parte de los artistas aglutinados entorno a “Nueva Cultura”, que movilizó al resto de los artistas plásticos valencianos en ayuda de la causa republicana. Participó en asambleas y pronunció mítines en defensa de la República, dirigió el periódico “Pasionaria”, órgano de expresión del Comité de Mujeres Antifascistas. Llevó una gran labor como dibujante en “Nueva Cultura” y en la Sección de Prensa y Propaganda del Comisariado General del Ejército de Tierra.


Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937 de José Luis Sert y Luis Lacasa

En 1937 colabora con José Renau en la organización del Pabellón Español de la Exposición Internacional de Paris y en seleccionar a los artistas participantes. Esta muestra artística del Gobierno Republicano fue un arma de lucha contra la guerra. El Pabellón Español se convirtió en un acontecimiento cultural propagandístico que dejaba constancia ante la opinión pública internacional de la solidaridad de los artistas con la República Española y denunciaba la situación crítica en la que se encontraba. Se inauguró el 12 de julio de 1937 y la presencia valenciana fue numerosa ya que en esas fechas Valencia era la sede del Gobierno Republicano y José Renau, además de reconocido artista, era el Director General de Bellas Artes con el gobierno de Largo Caballero.
En 1938 Manuela Ballester obtuvo el primer premio del concurso convocado por el Ministerio de Defensa Nacional para el proyecto de la “Medalla de Valor”. También participó en la organización del II Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura que se celebró en junio de 1937 en el ayuntamiento de Valencia.


Proyecto de la Medalla de Valor

Al desplazarse el Gobierno Republicano a Barcelona, Manuela se trasladó con su esposo a Barcelona, donde vivió los últimos años de la Guerra Civil (1938 y 1939). Su cuñado Alejandro Renau le puso en contacto para pasar a Francia: con su hija Julieta en brazos y su hijo Ruy caminando, con su madre, su cuñada y sus hermanas Rosa y Josefina, cruza la frontera a pie. Con el poco francés que conocía llegan a Le Mans donde el alcalde socialista les trató muy bien. Contacta con el “Comité d’Aide aux Intellectuels Espagnoles” y les facilitan la salida. Su marido ya estaba en Argelers (Rosellón) y salen como una familia francesa, sin sospechas de la Gendarmerie. En Tolosa se reúne toda la familia, continúan hasta el puerto de Saint-Nazaire y el 6 de mayo de 1939 parten hacia Estados Unidos. En Nueva York les recibe el comité de ayuda y se trasladan en barco hasta México.

(Continuará…)

4 comentarios:

Rolama dijo...

Excelente trabajo!
Como tú también me topé un buen día con el nombre de esta mujer .
Saludos.
Amalia

Anónimo dijo...

Me ha encantado el blog, tengo el libro de Sinclair Lewis,de la editorial Cenit con la portada de Manolita Ballester.La traducción es de Pepe Robles

Anónimo dijo...

Ya que has plagiado palabra por palabra e incluso usado fotos que saqué yo misma!! en una investigación que hice en la Universidad y se publicó en 2008, podrías haber tenido al menos la DECENCIA de citarme. ¿Sabes que el plagio es ilegal verdad?

Pepa Casino dijo...

En la segunda parte del artículo sobre Manuela Ballester se hace referencia a las fuentes consultadas para realizar este post... supongo que serás una de las citadas, salvo error de algún tipo, lo cual intentaríamos subsanar lo antes posible si se nos fuera informado de ello.

También comentar que estos posts simplemente han sido escritos como pequeño homenaje a esta artista valenciana y sin alarde de otro tipo, por lo que su configuración puede que no siga una tipología académica al uso en cuanto método investigador y de redacción empleados.