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jueves, junio 12, 2008

RECOMENDACIONES DE LECTURA DE NOVELA NEGRA PARA EL VERANO DE 2008

Mi frase favorita de todos los veranos era: “¡Dios mío! ¿Y ahora qué haremos con toda esta libertad por delante?”, pronunciada por un Felipe con el semblante desencajado ante la atónita mirada de Mafalda.

Hace años que “mis circunstancias” se han propuesto privarme de esa libertad -creo que debería esperar a la jubilación para repetir la frase con todas sus consecuencias-, pero aun sigo trazando utópicos planes con la esperanza de que se haga realidad al menos uno de ellos: conseguir leer TODOS los libros de la lista que confecciono cada verano.

Si sois de los que hacen listas con estos pequeños propósitos, os recomiendo que incluyáis en ella estas tres novelas negras.

No lo hice adrede, pero da la casualidad que cada una de ellas fue escrita en un siglo diferente -el XIX, el XX y el XXI– y ambientada en lugares tan distintos como la Inglaterra Victoriana, la Suecia de finales de los 60 o la Grecia postolímpica, lo que os permitirá, de paso, viajar en el espacio y en el tiempo sin levantaros del sillón.


La Piedra Lunar
Wilkie Collins
Editorial Verticales de bolsillo
. Biblioteca Wilkie Collins
1ª edición, noviembre de 2007
10 €

Escrita durante 1868 y publicada periódicamente en una revista dirigida por Charles Dickens, sus seiscientas cincuenta páginas se hacen cortas mientras se disfruta con la irónica visión de los convencionalismos sociales victorianos y la variedad de registros que Collins es capaz de plasmar en las múltiples narraciones que configuran esta novela. Ensambladas como piezas de un rompecabezas, la dignidad y el servilismo del jefe del servicio, el fanatismo religioso de la típica solterona siempre dispuesta a hacer proselitismo, el frío escepticismo del abogado de la familia, la objetividad científica de un adicto al opio y los métodos deductivos de un famoso detective de Scotland Yard, servirán para resolver el enigma de la desaparición de la Piedra Lunar, el extraordinario diamante que Rachel Verinder había recibido como regalo de su tío, John Herncastle, el día de su cumpleaños.


El hombre del balcón
Maj Sjöwall y Per Wahlöö
Editorial RBA. Serie Negra

1ª edición, mayo de 2008
16 €

Elegirla ha sido un acto premeditado de reincidencia. Me gustó tanto Roseanna, que me decidí otra vez por una novela protagonizada por el comisario Martin Beck y sus compañeros, la tercera entrega de la serie después de El hombre que se esfumó, publicada también por RBA. En este caso la historia está basada en un hecho real ocurrido, según nos cuenta Jo Nesbo en el prólogo, “en el verano de 1963, cuando dos niñas sufrieron abusos sexuales y fueron asesinadas en Estocolmo por un sujeto que las apartó con engaños del parque en que jugaban (...)”. Ello no sólo le confiere mayor dramatismo a la trama, sino que nos la hace creíble, como si todo hubiera ocurrido tal y como Sjöwall y Vahlöö nos lo cuentan, de esa manera tan objetiva y, al mismo tiempo, tan próxima a la realidad, como si fuéramos testigo directo del proceso. Es precisamente eso lo que te engancha a la lectura de manera irremediable.


El accionista mayoritario
Petros Márkaris
Tusquets Editores. Colección andanzas
1ª edición, enero de 2008
20 €

El barco en el viajan Katerina y Fanis rumbo a Creta ha sido secuestrado por terroristas internacionales. Angustiado por la suerte que pueda correr su hija, le va a resultar difícil al comisario Kostas Jaritos centrarse en la resolución de la serie de asesinatos cometidos partiendo de un único nexo en común: la relación de los asesinados con la publicidad y los medios de comunicación. La esposa del comisario, Adrianí, continúa adquiriendo protagonismo, sobre todo tras su trasnochado alegato en defensa de la familia. Quizás lo más interesante de la novela haya sido el paulatino descubrimiento por parte de los lectores de aspectos desconocidos de este apasionado lector del diccionario Dimitrakos, relacionados con el papel que jugó durante el régimen militar de los coroneles.

Buena lectura y buen verano.

Otras recomendaciones de lectura veraniegas:

miércoles, diciembre 26, 2007

RECOMENDACIONES DE NOVELA NEGRA PARA REGALAR EN REYES

Aunque parece que cada año la Navidad comienza más pronto (a finales de octubre los escaparates ya empiezan a vestirse para estas fiestas), siempre acabamos despistándonos y posponiendo la ingrata/gratificante/eufórica/terrible tarea de ir a la caza y captura de los regalos que necesariamente se deben hacer en esta época.

Si como yo tenéis tendencia a procrastinar desde pequeños y aún estáis pensando en qué regalar al “amigo secreto/invisible” que os ha tocado en suerte este año, decidíos a comprarle un libro: una novela negra sería de lo más acertado. Por si acaso, aquí tenéis unos títulos de las que hemos leído y nos han gustado:



Muerte de un forense
P.D. James
Ediciones B
Colección Byblos

5,00 €

Cuando el doctor Lorrimer, forense del Laboratorio Hoggart, un individuo obsesivo, irritable y difícil de tratar, es asesinado, el detective Adam Dalgliesh será el encargado de descubrir a su asesino de entre los integrantes de su círculo profesional, todos ellos potenciales “candidatos” puesto que todos ellos tenían una razón u otra para hacerlo.



Las calles de nuestros padres
Francisco González Ledesma
Editorial Puzzle

8,95 €

Una forma distinta de ver Barcelona, la de los travestis y las prostitutas, de los meublés y los camellos de medio pelo, ... a través de los ojos del inspector Méndez, “... ya viejo, con los bolsillos llenos de papeles, las solapas manchadas de grasa y el cuello cargado de caspa”, de su capacidad de observación, su vocabulario políticamente incorrecto o su manera de actuar a la antigua usanza (“a causa de la edad los jefes le consentían cosas que no consentían a nadie”), con la que siempre obtiene los resultados idóneos.



No hay orquídeas para miss Blandish
James Hadley Chase
Punto de lectura

6,70 €

Bailey, Old Sam y Riley no podían sospechar, cuando planearon robarle las joyas a Miss Blandish, que la rica heredera acabaría en manos de la banda de Slim Grisson, víctima de un secuestro de consecuencias terriblemente dramáticas. René Brabazon Raymond es el auténtico nombre de este escritor inglés de esta novela ambientada en los Estados Unidos y llevada al cine por Robert Aldrich.



El grito de la lechuza
Patricia Highsmith
Quinteto
7,95 €

También esta novela fue llevada al cine, esta vez por Claude Chabrol en 1987. El protagonista, Robert, separado de su esposa, vive obsesionado por ver cada día a Jenny a través de ventana de la casa en la que vive. Esta obsesión, sin embargo, adquirirá tintes de tragedia cuando Greg, el novio de Jenny, y Nickie, la ex-esposa de Robert, hagan su aparición en escena.



La granja de cuerpos
Patricia Cornwell
Ediciones B
Colección Byblos

5,00 €

La curiosidad, nacida de un artículo de prensa, sobre el centro forense de Tennessee en el que se estudiaba la descomposición de los cadáveres (“La granja de cadáveres”, de Bill Bass) me llevó a la doctora Kay Scarpetta, a su sobrina Lucy, y al cuerpo destrozado de la pequeña Emily Steiner.

Porque quedaría muy feo, si no, casi os recomendaría que os los leyerais antes de regalarlos.

Y para más sugerencias para regalar, pinchad en el link de "Recomendaciones Navideñas" de la columna de la derecha de este blog.

miércoles, junio 20, 2007

RECOMENDACIONES DE LECTURAS VERANIEGAS: Novela Negra

Una de mis manías más arraigada es la de guardar los recortes de prensa con los comentarios literarios que aparecen en el suplemento Babelia de El País y que, por diversas razones, me han llamado poderosamente la atención. Lo hago desde hace años, igual que conservo recortes de lugares a los que me gustaría viajar o artículos interesantes de El País Semanal. De vez en cuando los releo y con la información obtenida paso a confeccionar, para que mis amigos y allegados acierten siempre, la interesante “Lista de Regalos que Quiero que me Hagan”, compuesta básicamente por cómics y novelas de todo tipo.


Los nueve sastres
Dorothy L. Sayers
Editorial Diagonal
Encuadernación en cartoné.
18,00 euros

Uno de esos libros, de los seleccionados de entre las recomendaciones de Babelia, me lo regaló mi hermano para mi cumpleaños, de manera que lo leí, evidentemente, en verano, en esas horas de la tarde en las que ya has alejado de ti el sopor de la siesta y, sentada en la terraza, ves como el calor del sol va perdiendo su intensidad. Tengo que reconocer que, a pesar de sus 445 páginas (que son de pequeño formato, eh, que sólo miden 18 x 12 cm.), se me hizo liviana la lectura de las aventuras del personaje creado por Dorothy L. Sayers en 1934: Lord Peter Wimsey, hermano menor del duque de Denver y aficionado a investigar y resolver crímenes incomprensible. En este caso, en el que las inclemencias del tiempo y unas campanas con nombre propio juegan un papel primordial, Lord Peter y su sirviente Bunter deberán averiguar la identidad de un cadáver encontrado en Fenchurch St. Paul, en la cenagosa East Anglia, y “colaborar” con la policía para descubrir a su presunto asesino.



La dama del lago
Raymond Chandler
Encuadernación en rústica
7,50 euros

No podía faltar un clásico de la novela negra protagonizada por el detective cínico e irónico por excelencia: Philip Marlowe. La dama del lago es de esas novelas que no puedes dejar de leer, corriendo el riesgo, si lo haces en la playa, de sufrir una insolación o conseguir hermosas quemaduras de primer y segundo grado en la espalda: Un hombre de negocios contrata a Marlowe para que encuentre a su mujer desaparecida, pero lo que el detective irá encontrando por el camino no es precisamente lo que esperaba: el cadáver de la mujer encontrado en el lago no es sino la primera pieza de un macabro rompecabezas que sólo él será capaz de recomponer.



Roseanna
Maj Sjöwall y Per Wahlöö
RBA Libros, S.A. Serie Negra
16,00 euros

Y para finalizar nada mejor que escoger una de entre el montón de excepcionales recomendaciones sobre novela negra que me hizo mi amigo José Andrés, de Cruce de cables, quien no sólo me habló de una increíble novela del año 1965 (Roseanna), reeditada ahora, sino que me puso en contacto con una peculiar librería de Barcelona, Negra y Criminal, especializada en el género “negrocriminal” y con una manera muy personal de divulgarlo.

Será la casualidad que acecha de nuevo o la querencia propia del verano por el agua y los cadáveres sin nombre (no atribuible a ninguna enfermedad mental que yo sepa, de momento), pero en esta novela también aparecen un lago (el Vattern, en Suecia) y el cadáver de una desconocida; un crimen que el inspector Martin Beck, el policía sueco creado por Sjövall y Wahlöö, se encargará de resolver en un proceso que pasará por poner en evidencia personajes y situaciones muy reales y verosímiles para averiguar la identidad de la muerta y localizar a su asesino. Puede que su lectura os resulte familiar: hay muchos lugares comunes en esta novela, pero en esa sensación de “déjà vu” debe predominar la idea de que ésta fue escrita mucho antes y leída mucho después que las que fueron escritas después y leídas mucho antes.

Buen verano y feliz lectura.

martes, enero 30, 2007

EL AUTÓGRAFO DE VÁZQUEZ MONTALBÁN

Hace unos días, viendo House, mi memoria, en uno de sus continuos guiños, me llevó a acordarme de un profesor de lengua y literatura castellana que tuve cuando iba al instituto. El parecido entre ellos era, en realidad, inexistente; mi profesor nunca fue tan borde como el personaje televisivo, pero a ambos les relacionaba esa extraña manera de estar fuera del sistema.

Mi profesor de lengua y literatura castellana, que a la postre era el catedrático del departamento, nos sorprendió el primer día de clase, en primero de B.U.P., hablándonos en catalán, y no dejó de hacerlo nunca, ni cuando impartía sus clases. Para nosotros, pobres estudiantes llegados de colegios nacionales (ahora los llaman públicos) nos asombraban este tipo de novedades, al igual que nos llamaba la atención ser la primera promoción completamente mixta que acudía a un instituto al que todos habían conocido, y siguieron haciéndolo años después, como “el masculino”, por las mismas razones obvias por las que existía “el femenino”.

La irrupción de mujeres (aunque sólo tuvieran catorce años) provocó un gran cambio en el instituto, no sólo porque las obras (necesarias en el gimnasio, los vestuarios y los servicios) provocaran que durante aquel curso la gimnasia fuera una asignatura teórica (aquel fue el primer y último año que fui a clase, porque yo, en realidad, estaba exenta por padecer escoliosis), sino porque obligaban al bedel, Manolo, (que en realidad se llamaba Desiderio) a custodiar la puerta de los aseos cuando entraban las chicas para impedir el paso a los chicos, y viceversa, claro.
Las clases de lengua castellana en catalán no serían las únicas aportaciones del profesor a mi azarosa vida de estudiante. El famoso primer día de clase, al pasar lista, le llamó atención mi apellido, no excesivamente común, al menos en mi ciudad. Y tras la eterna pregunta “¿De dónde eres?” y la eterna respuesta “pues de aquí”, continuó preguntándome si sabía que significaba mi apellido, a lo que yo contesté que no, y fue entonces cuando planteó una cuestión que cambiaría mi vida: “¿Y no has tenido nunca curiosidad por saber qué significa?” Ante mi respuesta negativa, cabeceó y dijo: “Si no sentimos curiosidad ni por nosotros mismos, mal va la cosa”. Cuando vio mi cara de consternación, me explicó por qué mi apellido se escribía así y no de otra manera y qué significado tenía, y yo volví a casa aquel día con una historia que contar a mi familia y un resquemor en la conciencia, el que provocaba la curiosidad y el ansia de conocer.

(Foto Consuelo Bautista)

El curso transcurría sin más sobresaltos hasta que un día el profesor llegó con un listado de libros entre los que había que escoger dos de lectura obligatoria, uno de ellos necesariamente en catalán. Era más o menos conocido por todos que los métodos del profesor chocaban un tanto con los del resto de miembros del departamento e incluso diría con los del claustro de profesores, no sólo porque nos animaba a leer libros en catalán en la asignatura de lengua castellana, sino porque uno de los libros en castellano que recomendaba era una novela policíaca: Asesinato en el Comité Central, de Vázquez Montalbán, cuya primera edición, publicada por Planeta, salió a la calle en marzo de 1981. Con su recomendación no sólo reconocía que la novela negra era literatura con mayúsculas y no un género menor, sino que nos instaba a conocer una época histórica que habíamos vivido sin darnos apenas cuenta y en un momento de cambios del que, lo quisiéramos o no, éramos partícipes. No sé si el departamento consideraba “políticamente incorrecto” el libro o porque era una novela de detectives, o porque describía escenas de sexo explícito (a los 14 años todo era explícito y no era plan corrompernos tan pronto) o porque la historia estaba escrita por un miembro del PSUC (estábamos viviendo la transición, pero aún quedaban muchos cambios por hacer. Tened en cuenta que estoy hablando del curso escolar 1980-1981 y lo que estoy contando ocurrió, concretamente, después del 23 de febrero de este último año).


Por cierto, ni se os ocurra calcular mi edad.

La cuestión es que se planteó la posibilidad de cambiar la novela de la discordia por otra, pero el profesor no transigió y los alumnos tampoco; de hecho la mayoría eligió “Asesinato en el Comité Central” como lectura obligatoria. Yo, entre otros.

Así pues, desde estas páginas que él no leerá nunca, agradezco a mi profesor que me motivara a tener curiosidad por lo que nos rodea, a valorar mi lengua materna y a aprender a hablarla y escribirla correctamente, pero, sobre todo, a reconocer en la literatura un mundo apasionante.

Porque, evidentemente, en los ratos libres que mis obligaciones escolares me lo permitían me lanzaba a las bibliotecas, no sólo a leer las aventuras de Pepe Carvalho, sino también todo tipo de novelas policíacas (la paga semanal a los 14 años no daba para mucho).



Uno de los momentos más felices de mi vida tuvo lugar el 9 de mayo de 1985. Se celebraba en mi ciudad una de las primeras ferias del libro y ese día Manuel Vázquez Montalbán acudía a firmar ejemplares de su obra. Allí me tenéis a mí, indecisa, con “Los mares del Sur” en la mano, en una edición de bolsillo publicada por Planeta (la paga semanal a los 18 años aún daba para menos), esperando que naciera en mí la valentía necesaria para decidirme a plantarme en su caseta y solicitarle una dedicatoria. Siempre fui una niña tímida, una adolescente tímida, una joven tímida y una adulta tímida (bueno, ahora ya no tanto), pero aún recuerdo cómo me temblaban las manos y las piernas cuando cogió mi libro, estampó su dedicatoria y me lo devolvió mientras me decía algo parecido a “Que disfrutes de la lectura”. Digo yo que diría algo parecido porque ni lo oí, flotando como estaba en una nube, mirándolo con los ojos abiertos como platos y una cara de alucinada increíble, pasmada ante lo que se estaba produciendo. Ni siquiera podía creerme, a pesar de estar viéndolo con mis propios ojos, que Vázquez Montalbán estuviera allí.


Y pasó el tiempo. Y La Soledad del manager, La rosa de Alejandría, El premio, El quinteto de Buenos Aires, y tantas otras aventuras de Carvalho se alternaron con O César o nada, El pianista o Galíndez.



Sin embargo, no puedo dejar de pensar en los buenos momentos que pasé leyendo "El balneario” (cómo me gustó esta novela, que obtuvo el Premio de la Crítica de la RFA en 1989), o en la tristeza que me invadió al leer El hombre de mi vida, la segunda parte de Los mares del Sur, con la que Vázquez Montalbán puso fin a las aventuras de su personaje más conocido. Como homenaje al investigador privado de origen gallego lo leí escuchando a “Luar na lubre”, para convertir la tristeza en melancolía.


Con el fin de Carvalho no tuve más remedio que reconocer que había terminado en mí una época y que ya había llegado el momento de empezar a sacar a la luz los recuerdos, como si se hubiera cerrado un círculo que empezó y acabó con un autógrafo, el de mi dedicatoria de “Los mares del Sur” y el que aparece en “El hombre de mi vida”: “… y yo, sin embargo, guardo con cariño su autógrafo…”


Como leí en una noticia extraída de la web de la librería Negra y Criminal en el blog de José Andrés referida al programa de BCNegra 2007 ( Encuentro de novela negra de Barcelona):El fenómeno Carvalho contribuyó enormemente al resurgimiento, durante los años setenta, del género literario negrocriminal europeo, y se convirtió en una parte significativa de la educación sentimental de varias generaciones de lectores”. Una verdad como una casa.

A estas alturas de mi vida aún no he llegado, evidentemente, a los Mares del Sur, pero estoy en ello.

martes, enero 16, 2007

LA BESTIA DEBE MORIR de Nicholas Blake

Muchas veces me pregunto ¿verdaderamente existe la casualidad? Yo suelo jugar con las palabras e inventar significados para determinadas frases hasta hacerlas mías. Siempre digo, por ejemplo, que la curiosidad es la madre de la ciencia o, en una variación de la misma frase, que la casualidad es la madre del conocimiento. Si bien no podría decir que existe la casualidad, ni el destino, ni el azar, me gusta creer que lo que nos ocurre, lo que hacemos, pensamos, o incluso las decisiones que tomamos, tienen una razón de ser y pueden llegar a tener consecuencias no sólo inesperadas, sino especialmente felices.

Pero, ¿qué tiene que ver la casualidad con Nicholas Blake?

Cuando se me sugirió la idea de hacer cinco recomendaciones de novela para regalar en navidad, si bien en un momento decidí hacer cinco recomendaciones de novela histórica, en lo que de verdad estaba pensando era en hacer cinco recomendaciones de novela negra, mi género favorito, de ahí mi insistencia en hacer un segundo post un poco “sui generis”.

Sin embargo, en este post, José Andrés, alguien a quien no conocía, me hizo un comentario un tanto especial: me recomendaba su blog y me sugería la posibilidad de regalarme algo de novela negra para leer. Me quedé un tanto desconcertada por el ofrecimiento y así se lo hice saber, si bien José Andrés me respondió que pertenecía a la Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la literatura policial), cuyos miembros se dedican a difundir la novela negra. Me indicó cuatro títulos para elegir uno: El peor remedio, de Donna Leon, Réquiem por Brown, de James Ellroy, Pasaje al Paraíso, de Michael Connelly y La Bestia debe morir, de Nicholas Blake, un clásico del que yo no había oído hablar, así que me decidí por él. El libro llegó a mis manos a los pocos días, y ahora puedo decir que acerté plenamente con la elección.

Nicholas Blake era el seudónimo del poeta, dramaturgo, novelista y crítico llamado Cecil Day Lewis (1904-1972) y La Bestia debe morir fue el libro que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares eligieron para iniciar El Séptimo Círculo, en 1945. El Séptimo Círculo (nombre que hace referencia al anillo del infierno que Dante reservó a los violentos) era una colección de novelas, publicadas entre 1945 y 1983, reeditada ahora por la Editorial Planeta en el sello Booket, dedicada inicialmente al género policial clásico inglés, pero que acabaría incluyendo títulos del género negro y de la literatura fantástica.

La novela nos narra el plan de venganza proyectado por un escritor de novelas policiales cuyo hijo ha muerto atropellado por un coche que se dio a la fuga. Ante la incompetencia policial, decide investigar por su cuenta hasta descubrir la identidad de los ocupantes del vehículo. Este descubrimiento es debido a una casualidad, a un hecho fortuito que tiene lugar apenas iniciada la novela. Que localizara tan pronto al asesino de su hijo me extrañó en un primer momento. Pensé que no era posible que, siendo calificado como un “maestro del género policial”, recurriera a soluciones fáciles y evidentes, de manera que me puse en guardia porque sabía que en cualquier momento surgiría algo que me sorprendería. Y así ocurrió. Conforme vas leyendo te das cuenta de que hay algo que se te escapa, crees que hay algo que falla, cuando en realidad lo que ocurre es que estás esperando a que la trama se desvele de una vez. Es una explicación un tanto extraña, pero era la impresión que me daba: Las dos primeras partes son como un preludio. Si bien la lectura de las primeras líneas seduce al lector, que difícilmente puede evitar su curiosidad por conocer cómo se desarrollará la historia que comienza de una manera tan contundente (“Voy a matar a un hombre. No sé cómo se llama, ni sé dónde vive, no tengo idea de su aspecto. Pero voy a encontrarlo, y lo mataré”), lo que verdaderamente lo conquista se inicia en la tercera parte, cuando aparece en escena el detective Nigel Strangeways.

Realmente ha sido una de las lecturas con las que más he disfrutado últimamente, no sólo porque me ha entretenido, sino porque me ha divertido y me ha animado a conocer más cosas de este escritor cuya lectura te atrapa por la aparente simplicidad con que el protagonista desgrana cada uno de los perfectos misterios que recrea, pero con un profundo estudio psicológico de los personajes.

Evidentemente, yo no tenía ni idea de lo que acabo de escribir hasta que busqué información en Internet, lo que no habría ocurrido si no hubiera decidido hacer un post sobre recomendaciones de novela negra que llamó la atención de José Andrés, si él no me hubiera hablado de Novelpol y ofrecido la posibilidad de leer la novela de Blake, si no hubiera conocido su blog y los sitios amigos (sobre todo la librería Negra y Criminal).

Por esto me gusta creer que la casualidad es la madre del conocimiento. No nos interesamos por algo si previamente no nos ha llamado la atención y cuando nos interesa lo hacemos nuestro, lo aprendemos (o lo aprehendemos).

Por cierto, hablando de casualidad. No os he contado que los hechos que desencadenan la resolución del caso se producen la tarde del día 12 de agosto. Y qué, diréis. Es que me hizo gracia porque yo nací un 12 de agosto.

martes, diciembre 26, 2006

5 RECOMENDACIONES DE NOVELA NEGRA PARA REGALAR ESTAS NAVIDADES

Ahora que ese señor gordito vestido de rojo se ha marchado a Laponia y no volverá hasta el año que viene, no creáis que se han terminado los regalos. Dentro de nada, tres señores montados en camellos harán su aparición para regocijo de los más pequeños y de los no tan pequeños porque llegarán a nuestras casas cargados de presentes. Para los que aún no han terminado de escribir la carta y para aquéllos que se han quedado sin ideas (porque vuestros cómics favoritos ya os los ha traído Papá Noel), no estaría de más que os acordarais de la novela negra y de autores de siempre como Agatha Christie, Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Graham Creene, Georges Simenon o Patricia Highsmith, y de autores de ahora como Lindsey Davis, Andreu Martín o Lorenzo Silva.

Puestos a recomendaros cinco novelas de “serie negra”, prefiero recomendaros personajes más que novelas. Mis preferidos, por orden de aparición, son: el investigador privado Pepe Carvalho, el comisario Salvo Montalbano, el detective Kemal Kayankaya, el comisario Guido Brunetti y el inspector Kurt Wallander, y éstas son las primeras novelas que leí de ellos y que fueron las que me engancharon para siempre a sus historias:



Asesinato en el Comité Central. Manuel Vázquez Montalbán. Editorial Planeta. 13,50 €.
Para los incondicionales de Manuel Vázquez Montalbán. Reúne todos los elementos característicos de Carvalho, “investigador privado de origen gallego, ex comunista, ex agente de la CIA, cínico, “gourmet” y amante pasivo”. Casi una novela “histórica”, por el trasfondo político del momento en que fue escrita (el año 1981).


Un mes con Montalbano. Andrea Camilleri. Ediciones Salamandra. 16,40 €.
Treinta historias cortas que tienen como protagonista a este comisario siciliano y a su peculiar estilo para resolver los casos.



¡Happy birthday, turco! Jakob Arjouni. Virus Editorial. 7,20 €.
Para los que les gusta entrever la realidad a través de la ficción, Arjouni hace un retrato de la otra cara de Alemania, la de los inmigrantes, la pobreza y el racismo.



Muerte en La Fenice. Donna Leon. Editorial Seix Barral. 17 €.
Para los que les gusta Italia y sobre todo Venecia, Brunetti nos hace más próxima y real esta ciudad mágica.



La quinta mujer. Henning Mankell. Editorial Tusquets. 20 €.
No puedo dejar de pensar que fue la casualidad la que me llevó a Mankell, o más bien debería decir un error de correos. Yo esperaba recibir un paquete de Connecticut y me llegó uno de Malmö. Tratando de averiguar dónde estaba Malmö encontré a Wallander y me convertí en una de sus adeptas.


Otras recomendaciones de Trazos en el bloc:

- 5 recomendaciones de NOVELA FANTÁSTICA para regalar estas Navidades.

- 5 sugerencias de BANDE DESSINÉE para regalar en Navidad.

- 5 recomendaciones de MANGA para regalar estas Navidades.

- 5 sugerencias de CÓMIC INDEPENDIENTE para regalar en Navidad.

- 5 recomendaciones de CÓMIC ESPAÑOL para regalar estas Navidades.

- 5 recomendaciones de NOVELA HISTÓRICA para regalar estas Navidades.