miércoles, noviembre 12, 2014

“PARÍS PARA LOS AFICIONADOS AL TEBEO (5): ALGUNAS GALERÍAS, GALERIE NAPOLEON”

También muy cerca de la Plaza de la Bastilla, nos encontramos con otra galería de originales de tebeos llamada Galería Napoleón. Situada en el número 7 de una pequeña y tranquila calle, la Rue de Lesdiguières, que transita entre dos bulliciosas avenidas, esta sala de exposición y venta ocupa un local de grandes ventanales que aprovecha una buena orientación para tener gran cantidad de luz natural. El espacio está distribuido en tres partes más o menos diferenciadas donde se cuelga el material de las exposiciones en curso. No es muy grande, como viene siendo habitual, pero suficiente para que el visitante disfrute de las obras expuestas. En esta ocasión, se podían contemplar páginas de Juan Giménez, de Antonio Parras o de Jean-Baptiste Andreae, entre otros. Tal y como se puede apreciar, no he tenido ningún problema en fotografiar las galerías; es más, los galeristas estaban encantados de que alguien les vaya a hacer una cierta publicidad, aunque sea en un blog modesto como el nuestro. Para nosotros es un privilegio poder mostrar a todos nuestros lectores habituales y aquellos amantes de los originales de tebeos los sitios que merecen la pena ser visitados si se tiene la ocasión.

 Galería Napoleon; muy cerca de la Bastilla

Distribuidas por todos los rincones, se encuentran grandes portafolios que contienen planchas e ilustraciones de algunos de los autores en venta. No todo el material está a la vista; en un local que tienen en el sótano se guardan muchos más “tesoros” que se muestran a los clientes según se presente la ocasión. Aprovechando la visita, pedí que me enseñasen piezas de algunos de los autores disponibles que a mí más me gustan. Estuve recreándome con los originales de François Boucq y una vez más me dije “¡Cómo dibuja este autor!”. Por otro lado, la demanda creciente después del éxito de Bouncer ha lanzado el interés por su obra, unido a unos precios que cada día suben más.

Galería Napoleon; vista general de la galería, espacio central y fondo

En la pared había dos planchas de “El Meridiano de las Brumas” de Antonio Parras, desaparecido autor español afincado en Francia que no recibió quizás el reconocimiento que se merecía. El responsable de la galería, Ludovic, me estuvo explicando que Parras no quiso vender sus originales en vida y que cuando falleció se pusieron todos de repente a la venta con lo que el mercado se inundó de golpe con su obra y el valor e interés por las mismas bajó rápidamente. Sin embargo, contemplando los originales, viendo su tamaño, la calidad del dibujo y sabiendo el precio que tienen, podemos decir que sería una buena adquisición para cualquier coleccionista de BD. Y esas mismas dos planchas serían adquiridas al día siguiente por un desconocido comprador que las tenía reservadas y que tenía dudas entre llevarse una u otra; al final se ha quedado con las dos.

Como buen anfitrión, Ludovic siguió explicándome algunas cosas sobre cómo se veía el estado actual del coleccionismo de originales y de cómo habían cambiado las cosas de unos cuantos años a esta parte. Autores que en su día podían resultar caros y que adquirir alguna de sus obras a esos precios era una locura, han resultado ser una gran inversión si lo miramos en términos monetarios. En términos artísticos supone poder disfrutar de piezas que hoy en día serían casi imposibles de obtener.

Galería Napoleon; sala situada a la izquierda de la entrada

Al igual que me habían dicho en otras galerías, son muy distintos los perfiles del coleccionista actual; al coleccionista de siempre, se le han unido los que están descubriendo el original de BD como obra de arte y los que lo hacen puramente como inversión. Lo cierto es que éste es un mundillo en el que cada día entra más gente y que con el aumento de la demanda, se hace cada día más difícil llegar a determinados niveles. Hay obras que cada día se cotizan más y que, como simple espectador, nos queda el poder visitar los lugares donde éstas se encuentran expuestas para poder disfrutar viéndolas.

Lo que es cierto es que, en muchas ocasiones, no es tan fácil que entre por la puerta de una galería un comprador con un maletín lleno de billetes y diga quiero tres originales de “fulanito”, cuatro de “menganito” y también me llevo dos de “zutanito” (cada uno que piense en los autores que quiera) y salga con ellos debajo del brazo. Los galeristas también dan facilidades a la hora de adquirir determinadas obras pudiendo pagarlas a plazos. Las obras mientras tanto quedan en depósito en las galerías y una vez abonado el precio total de la obra el comprador se la puede llevar a su casa; pude antes de irme, y como cortesía, ver una plancha del Diario Azul de André Juillard que estaba allí en depósito. ¡Magnífica!.

Galería Napoleon; Ludovic mostrando un original de Andreae

Otro de los autores que me había atraído hasta allí es el ya mencionado Andreae, autor que conozco desde que Norma publicase los dos primeros volúmenes de “Tierra Mecánica” y de la que estamos esperando el tercero y último que, mucho me temo, se va a quedar sin ser publicado. Este artista es de los que realiza todo su trabajo con color directo, circunstancia que permite admirar un resultado final de una gran calidad y que, lamentablemente, aunque las ediciones tratan de ser lo más fieles posibles al original, no son capaces de mostrar toda la intensidad de las pinceladas de cada plancha; sin duda son una maravilla y sólo por eso merece la pena contemplarlas.

Ese podría ser el lado malo de la visita, tanta belleza reunida hace que el demonio que llevamos dentro quiera todo aquello para sí; en algunos momentos hay que intentar mantener la calma y no dejarse llevar por el ansia. Aunque por otro lado, a la vista de las facilidades dadas por los galeristas para poder adquirir un original, creo que un futuro me pensaré en pillarme uno de ellos, aunque me lleve un año entero pagarlo…me lo ahorraré en copas, je, je, je.

Y saliendo por la puerta y con el gusanillo picándome por dentro, decidí dar por terminada mi visita a esta galería, a la que sin duda, volveré si tengo ocasión.


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