miércoles, noviembre 30, 2016

LA GRACIA DE LOS REYES de Ken Liu

Siempre es bienvenida una novela de Fantasía, si es un autor que no conozco, más todavía, y si es un autor no anglosajón, como son la mayoría, me llama la atención, y si encima es de origen chino, la combinación es de lo más atrayente. Todo esto lo tenemos en “La Gracia de los Reyes” de Ken Liu (Alianza Editorial, Colección Runas). Es otro punto a favor de Alianza Editorial que se luce con su colección “Runas”.

Del autor podemos decir que es de Lanzhou (China, 1976) y emigró a EE.UU. con once años donde vive en la actualidad, en Massachusetts. Es un reconocido autor de relatos de Ciencia Ficción, recogidos en varias antologías (“Terra Nova”, “Cuentos para Algernon”, “A la deriva en el mar de las lluvias”) con los que ha ganado todos los premios posibles: Hugo (2013), World Fantasy, Locus Awards. Esta es su primera novela y ha sido nominada al Premio Nébula 2016.

Después de una larga campaña, el Emperador hace una demostración de su poder con un gran desfile. Durante éste sufre un atentado desde un aparato volador. Este detalle impacta en el joven Kuni Garu que no lo olvidará en su vida. También este desfile lo presencia Mata Zyndu, joven de familia noble venida a menos. Será el punto de partida y de unión entre estos dos jóvenes que quieren cambiar su mundo, derrocar al emperador y restaurar las antiguas tradiciones.

Los dos claros protagonistas son muy distintos entre sí. Kuni Garu es un joven inteligente, vivaz, juerguista, bebedor, amante de las fiestas, sin ganas de trabajar ni de comprometerse. De familia humilde que quiere prosperar , su padre, sobre todo, quiere verle en un buen trabajo, casado y asentado. Conoce a una joven de clase superior y por ella acepta un trabajo de funcionario donde ve cosas que no admite. Con su esposa, Jia, forma un gran tándem. Cuando se convierte en proscrito, ella soporta los reveses que se presentan pero le apoya, le ayuda con buenos consejos y le hace ver que tiene una misión que cumplir, un apoyo que se manifiesta a lo largo de toda la novela.

El otro protagonista, Mata Zyndu, es un joven guerrero de la alta nobleza venida a menos por su oposición al Emperador Mepideré. De fuerte carácter y muy temperamental, tiene ideas ancladas en el pasado, en lo que se debe o no hacer, con un fuerte sentido del honor y de responsabilidad hacia la memoria de su familia y pueblo.

Estos dos jóvenes, tan desiguales entre sí, incluso en el físico pues Kuni Garu es más bien poca cosa y Mata Zyndu es grande y muy alto, con un origen distinto que entienden el mundo de manera distinta, forjan una unión y una amistad que les lleva a luchar contra el imperio.

Aquí quiero llamaros la atención sobre la ilustración de la portada. Destaca por su sencillez y el contraste que presenta. Tiene solo dos elementos: una flor y un casco, realistas, fotográficos. Y el contraste lo encontramos en la delicada flor que atraviesa un casco guerrero. ¿Cómo es posible? A lo largo de la novela se va entendiendo el por qué. Y, ¿por qué esta flor en concreto? El subtítulo lo aclara pero no está en la portada, así que lo tienes que ver en el interior “Libro primero de La dinastía del Diente de León” ¿Por qué diente de león? El diente de león es una flor silvestre, pequeña, frágil, sencilla pero con numerosas propiedades curativas. Jia, la esposa de Kuni, se las explica y le hace ver que debe parecerse a esta florecilla, pequeña pero útil, accesible a todos y que a todos puede ayudar. Está en claro contraste con el crisantemo, flor espectacular, orgullosa y poco accesible. Es la flor del clan de Mata Zyndu con ideas ancladas en la tradición y el pasado. Así que la portada ya nos indica que estamos ante una novela diferente donde no solo es importante la fuerza y la guerra. Un inciso con la edición. La edición es cuidada, con tapas duras y el mejor detalle que puede tener un libro: tiene una cinta señaladora con un vivo color amarillo, como el diente de león. ¡Me encanta este detalle!


Alrededor de estos dos jóvenes gira toda la trama de la acción que vemos alternativamente por los ojos y las acciones de cada uno. Poco a poco van aglutinando a su alrededor personajes, nobles, generales, campesinos, maestros, con sus propias historias y pesares. La novela va adquiriendo proporciones épicas, tanto en la lucha como en la estrategia. La topografía de la nación influye en este devenir porque ríos, montañas, islas o penínsulas, marcan la acción guerrera, la estrategia a seguir, según sea uno del bando rebelde o del imperio.

Poco a poco la novela se va haciendo coral con todos estos personajes que si bien secundarios, marcan la historia, la acción. Nos llevan a comprender a todo un pueblo: conocemos la vida y sentir del campesino que ha perdido la cosecha y a su familia por hambre, al bandolero que se ha echado al monte para poder subsistir y tiene sus propias ideas de lo que es la gloria, al pequeño noble que quiere medrar a costa de lo que sea o al alto noble que ve como los ideales tradicionales se van perdiendo. Conoceremos sabios consejeros altruistas que quieren el bien común, ministros advenedizos, cortesanos llenos de odio y deseosos de venganza. Y por supuesto, los amigos de juventud, incondicionales de Kuni.

Las mujeres no faltan: La primera es la esposa de Kuni , Jia Matiza, de familia noble, gran conocedora de las hierbas y sus remedios, con gran sentido común y conocedora de la naturaleza humana. Tenemos a la pragmática posadera viuda Wasu, amiga de juventud de Kuni al que ayuda y protege, de joven y de proscrito, a la trágica princesa Kikomi de Amu, la generala Gia Mazoti, aceptada como tal a pesar de ser mujer o la señora Mira o Risana, ilusionista y música. Toda una pléyade de personajes al cual más interesante. Son muchos y con nombres a los que no estamos acostumbrados pero cada uno de ellos ocupa su lugar.

No debemos olvidar a los dioses. Observan este mundo, juegan con él e intervienen directamente a favor de sus favoritos. No los hay neutrales: cada uno tiene sus propias características y personalidad que quedan reflejadas en el país del que son protectores. A veces este mundo es un gran tablero de juegos: de estrategia como el ajedrez o lúdico como la oca. Cada reino tiene un dios propio, al que se encomiendan. Las características de cada reino se corresponden a su dios. Pero puede que sea al revés: la interactuación con su pueblo ha humanizado a los dioses. No son seres elevados y perfectos. Tiene sus odios y amores, gustan de intrigas y politiqueos y, sobre todo, utilizan a la Humanidad para sus propios fines.

Presenta una trama cuidada. Va paso a paso, nos presenta a los personajes principales, los secundarios van surgiendo poco a poco y en su lugar adecuado. Y esto hace que la acción no decaiga: los momentos de batallas y guerra quedan compensados por las escenas palaciegas, las intrigas políticas o las disertaciones filosóficas. La vida de los nobles contrasta con la de los campesinos, los deseos y sueños del pueblo se combina con los de los dioses. Ken Liu sabe mezclar con gran maestría la vida cotidiana con las batallas, las fiestas con el drama, los hombres y los dioses. Mezcla historias dentro de la historia para poder ver el desarrollo total, coral de este mundo. Es una cualidad interesante porque impide que te canses con una sola trama y hace que el interés no decaiga pues quieres saber más, como se desenvuelve o termina esta historia. A todo ello se une su habilidad en utilizar un lenguaje limpio, fluido que nos acerca a los personajes y nos hace ver y comprender las ideas y sueños.


Toda esta trama y acción se desenvuelve en un mundo imaginario creado por Ken Liu. Un mundo formado por un archipiélago: Dara, formado por una isla grande y otras a su alrededor. Lo ocupan seis reinos que han sido unificados en un imperio después de larga guerra. Presentan distinta flora, fauna, dioses. Se nos describen sus peculiaridades y trazos característicos de cada una de ellas: una nos recuerda la sabana con sus elefantes, otra tiene un volcán que desprende gas, otra es de clima benigno, la gran isla presenta una gran variedad geográfica que se corresponde a sus reinos. Está plasmado en un precioso mapa a todo color.

La civilización que nos encontramos, presenta unas marcadas influencias orientales, de la antigua China: en las vestimentas que se nos describen, la cortesía, el ceremonial, las diversas clases sociales. Así como los relatos y leyendas que van surgiendo a lo largo de toda la historia. El sentido del honor, de la familia, del deber, del trabajo, el respeto a los mayores, el honrar a los difuntos, son temas muy marcados para todos estos personajes. Se añaden elementos novedosos que nos llevan a una civilización pre-industrial: hay barcos que se mueven con vapor, naves aéreas que reconocemos como zepelines, máquinas submarinas como ballenas de metal que pueden atacar a larga distancia. Todos estos inventos, nuevos y espectaculares, que se van desarrollando a lo largo de la novela, nos llevan a una increíble mezcla de civilización antigua con una moderna.

La Gracia de los Reyes” es una novela que tiene acción, épica y guerra, cuentos y leyendas, máquinas novedosas, filosofía y política, intrigas palaciegas, personajes inolvidables, situaciones dramáticas y humorísticas. Y sobre todo una ambientación original oriental, fuera de lo común que viene a refrescar nuestras mentes con un gran cambio en nuestra concepción de la Fantasía Épica. Una novela increíble y original que ha venido a llenar un espacio en la Fantasía actual y ha abierto nuevos caminos. Ya espero su continuación. Saludos y hasta pronto.