miércoles, octubre 29, 2014

LA SAGA “SEPTIMUS” de Angie Sage

A principios de este año se ha publicado la séptima entrega del séptimo hijo de un séptimo hijo. El 7, como número mágico que es, cierra la saga del niño mago Septimus. Hace ya tiempo que conocemos la vida y aventuras de Septimus y ahora con “Septimus y el fuego eterno” de Angie Sage (Editorial Montena) se cierra el ciclo después de tantos años estando juntos y corriendo extraordinarias aventuras. A lo largo del tiempo en este blog se han ido publicando diversos posts sobre “Septimus”. En 2007 realizamos una reseña de los tres primeros libros: “Septimus”, “Septimus y el hechizo imposible” y “Septimus y el último alquimista” (pinchad aquí), en 2008 incluimos el mundo de Septimus en “Mundos de fantasía y su representación gráfica (III)” (pinchad aquí) y como recomendación de literatura fantástica para las Navidades (“Septimus y el anillo de las dos caras”) (pinchad aquí), y en 2010 incluimos “Septimus en la isla encantada” como recomendación de verano de literatura fantástica (pinchad aquí).

  
En “Septimus y el fuego eterno” todo parece tranquilo y con buenos augurios. Simon, el hermano mayor, se casa con Lucy, acontecimiento que reúne a todos los Heap, incluidos los del bosque, para gran alegría de su madre Sarah. Septimus continúa su aprendizaje con la maga extraordinaria Marcia Overstrand, y Jenna se prepara para ser coronada reina. Pero no todo puede salir bien: el anillo de las dos caras ha sido robado y la magia oscura acecha de nuevo pues los magos encerrados en su interior han escapado.


Alrededor de estos acontecimientos se desarrolla la vida cotidiana del Castillo con los diversos personajes secundarios tan importantes en la saga. Los amables fantasmas que ayudan a los protagonistas o realizan sus tareas habituales de guardián de las puertas o de anunciador de las visitas. Tía Zelda sigue en la marjal, más anciana y despistada que nunca. Un hecho importante en la vida de Jenna es que por fin el fantasma de su madre ya puede hablarle pero ni para una ni para la otra es tan satisfactorio como se pensaban, hecho que queda compensado por la presencia de su padre, Milo, con quien poco a poco va mejorando su relación. En este libro los personajes de los anteriores libros se van reuniendo, tanto físicamente como moralmente, para redondear y concluir la saga. Todo y todos convergen aquí: los jóvenes van creciendo adquiriendo sus nuevas responsabilidades como adultos. Jenna será reina y una buena reina con los consejos de los fantasmas de sus antecesoras (muy gratificante la presencia del fantasma de su abuela la reina Mattilda), Septimus acepta plenamente su formación como mago extraordinario, el amigo Beetle toma con gran responsabilidad y habilidad sus funciones de escriba hermético. Paso a paso los hermanos Heap tomarán su lugar en el mundo de la manera más adecuada y mamá Sarah será feliz al ver a sus hijos bien situados. Los adultos que a lo largo de la saga han actuado, se adaptaran a los nuevos tiempos pues incluso Marcia acepta por fin a los alquimistas: será el alquimista Marcellus, presente en el mundo actual desde el pasado (aparece como gran personaje en “Septimus y el último alquimista”), quién ponga la solución a las amenazas de la magia oscura. La tía Zelda con Chico Lobo protegen la marjal y cuidan de la nave Dragón dando solución a su pobre estado. Esta nave Dragón (que conocemos desde el inicio de la saga) también tiene su protagonismo al ayudar a Septimus pues lo lleva a la casa Foryx (“Septimus y el anillo de las dos caras”), y así otros personajes como la aprendiz Syrah Syara (“Septimus en la isla encantada”) que, a pesar de su mal estado de salud, pondrá su granito de arena para luchar contra los magos oscuros.

  

En una primera parte vamos conociendo la vida tranquila y organizada del Castillo y de nuestro amigos, la preocupación de Jenna por la nave Dragón, Beetle y sus manuscritos, Septimus y sus estudios. El Marcellus es quién inicia de nuevo los trabajos de alquimista y nos va descubriendo nuevas situaciones y personajes. Tenemos la vida cotidiana en Palacio con Jenna y los Heap, el cariño que se profesan y los pequeños roces que hay en toda familia. Se nos insinúan ciertas circunstancias románticas pues los niños han crecido y sus corazones adquieren nuevas sensaciones y ven con nuevos ojos a sus compañeros de correrías. 


La segunda parte comprende una acción trepidante en la que los acontecimientos y las aventuras se disparan. No se puede perder tiempo pues los magos oscuros atacan para destruir la obra de los magos y al Castillo. Con la nave Dragón, Septimus recogerá al primer mago extraordinario, Marcellus y Marcia trabajarán codo con codo, unirán todos fuerzas y saberes para descubrir antiguos datos y conjuros para destruir la magia oscura. Esta unión se verá recompensada con unos buenos resultados y por fin magia y alquimia convivirán de nuevo. Se cierra la saga con la coronación como reina de Jenna, con nuevas esperanzas para un buen futuro tanto para el Reino como para nuestros amigos.


La trama cierra toda la historia de Septimus, una veces sosegada y familiar y otras dinámica, mágica y llega de sorpresas, con su punto de humor y gracia. Personajes de la saga y diversos hilos se unen para lograr un buen desenlace, cerrar tramas antiguas y abrir nuevas posibilidades de otras aventuras. Tal vez no nos lleguen nuevas aventuras del Reino pero sí que se nos insinúan estas nuevas aventuras.


A toda esta historia unimos las ilustraciones de Mark Zug que también desde el inicio nos ha deleitado con su interpretación del Reino, del Castillo y las marjales, de los personajes de carne y hueso y de los fantasmas. Y Angie Sage en la sección de “Gracias” del libro reconoce su acierto y cómo recoge la esencia de de Septimus. Son fabulosas sus ilustraciones de los personajes, de los paisajes, de los animales, del plano del Castillo y del Reino, de cómo ha captado el carácter, la ternura o la maldad de tantos personajes que nos han hecho disfrutar tanto de sus aventuras.


Escrito con el habitual estilo claro, sencillo, nada rebuscado, con buen vocabulario, con su punto de humor, “Septimus y el fuego eterno” cierra la saga de este joven aprendiz de mago que se supera, ayuda a sus amigos y hace todo lo posible por la magia, con un carácter amable y buena persona. Una saga juvenil, para lectores jóvenes que enseguida se pueden identificar con nuestros amigos pero que eso no deja que para los lectores más adultos no nos guste, pues tiene todos los elementos necesarios de calidad, buen hacer, magia y aventuras para gustar a todos.

Espero que no os perdáis el cierre de la saga Septimus. Saludos y hasta pronto.