¿Quién, en más de una ocasión , en su casa, en el trabajo o en cualquier circunstancia, no ha exclamado “
¡Esto es cosa de duendes!”? Sobre todo cuando se ha perdido un objeto y no lo encontramos, nos hemos perdido en un camino habitual, las cosas no han salido según lo previsto, las máquinas se estropean y otros muchos casos fuera de lo común. Generalmente son pequeñas cosas fastidiosas, muchas veces sin mayor trascendencia, pero que molestan y fastidian y nos hacen sonreír pensando en los
duendes. Pues aquí tenemos un libro que nos explica y aclara quienes son los
duendes, cómo son, qué hacen: “
El mágico mundo de los duendes” de
Roberto Rosaspini Reynolds y con las ilustraciones de
Fernando Molinari (
Ediciones Continente,
Neo Person, 2004).
No podemos destacar ni hacer sobresalir el uno sobre el otro porque
Roberto Rosaspini Reynolds es un enamorado e investigador del mundo
Fantástico y
Fernando Molinari un gran intérprete de este
Mundo. Han colaborado en numerosas ocasiones en libros como “
Hadas, duendes y otros seres mágicos celtas”, “
Cuentos celtas, relatos mágicos de hadas y duendes”, “
Cuentos y leyendas argentinos”, “
Mitos y leyendas celtas” y “
El mágico mundo de las hadas”, en esta misma editorial.
Roberto Rosaspini Reynolds nació en 1940 en Buenos Aires, de ascendencia doblemente celta, irlandesa por su padre y de Galicia por su madre. Inició sus experiencias literarias como traductor, tarea que le permitió finalmente dedicarse a la investigación del universo irreal y fantástico. Además como investigador de sus propios orígenes, ha escrito “
Los celtas. Magia, mitos y tradición” (
Ediciones Continente, 2005), “
Shamanismo. Pasado y presente” (
Ediciones Continente, 1998). Falleció en Buenos Aires en 2003.
En cuanto a
Fernando Molinari lo conocemos por su obra “
El mágico mundo de los dragones” (ver reseña
aquí), donde ya nos demostró su habilidad como ilustrador de unos seres fantásticos tan terribles como fascinantes.
“
El mágico mundo de los duendes” es un libro interesantísimo. A quienes nos gusta lo
Fantástico tenemos en
Reynolds un texto claro, explicativo, lleno de leyendas y anécdotas. Se nota que el autor no solo ha investigado sino también disfrutado, recorriendo los cuentos y leyendas de todo el mundo para ofrecernos este libro. Y eso es la gran novedad y acierto, que nos habla de
duendes de todo el mundo, porque hasta ahora lo más conocido se centraba en los
duendes europeos, sobre todo irlandeses. Dividido en cinco partes, la primera nos habla, en términos generales, qué son los
duendes, sus orígenes, apariencia, costumbres. En las restantes partes nos indica las diferentes clases de
duendes que existen, así como sus particularidades.
En otros tiempos los
seres mágicos eran los amos y creadores del
Mundo. Son tan polifacéticos como la
Madre Naturaleza y pueden ser bromistas, amigables, domésticos pero también vengativos y letales. Conocidos como “
gente menuda” y “
buenos vecinos” su apariencia es muy variada y siempre es producto de la cultura o costumbre de quien los ve. El progreso técnico, la contaminación, la destrucción de la
Naturaleza, les hace apartarse del género humano hacia lugares inexplorados o poco frecuentados. En cuanto a sus orígenes lo más aceptado es que son personas que han muerto sin la asistencia de servicios religiosos y vagan entre los
Mundos. Sus nombres son innumerables a lo largo de todo el mundo pero su nombre genérico parece que deriva del latín “
fatum”.
Pueden variar de apariencia a voluntad o hacerse invisibles que es cuando organizan sus trapisondas más espectaculares. Pueden ser hermosos como los describe
Shakespeare, feos y contrahechos como los
trolls escandinavos o tener una consistencia intangible como los
fuegos fatuos. Se les considera muy longevos, sobre unos 400 años. La creencia en los
duendes parece de origen celta o escandinavo, pero existen en bajorrelieves egipcios, descripciones en el
Mahabharata hindú o en el
I Ching (“
El libro de los cambios”) chino. Y por supuesto se ha comprobado su existencia en pueblos eslavos, latinoamericanos, asiáticos, africanos o en Oceanía.
Los lugares que eligen para vivir son muy variados, dependiendo de los clanes. Algunos deciden vivir entre los humanos pero lo más habitual es que lo hagan en lugares apartados y sus viviendas no guardan pretensiones pues se refugian en nidos de pájaros, huecos de árboles o madrigueras deshabitadas. Sus costumbres y entretenimientos se encuentran muy ligados a los humanos por lo que se debe tener mucho cuidado. Los
pixies de Inglaterra si se sienten ofendidos molestan a los animales y pueden provocar su muerte. Poseen un gran oído musical y fabrican sus propios instrumentos con los que han dado lugar a melodías populares en todo el mundo. Pero estas melodías pueden ser peligrosas porque producen encantamientos para que atravesemos a su mundo.
Solo veremos a los
duendes cuando ellos así lo deseen pero el trébol de cuatro hojas disminuye su poder para permanecer invisibles. Otras hierbas protectoras son la
hierba de San Juan, la verbena roja o la manzanilla. Otras formas de protegerse de sus agresiones y travesuras es con hierro, campanas y cencerros: La protección por excelencia son las cruces. Los
gauchos solían utilizar
facones cuya cruz es recta como protección contra el
huecuvu en la Patagonia.
Los
duendes se pueden dividir en varias clases que abarcan los cuatro elementos. De tierra, minas y cuevas, como los
lepracauns,
cluricauns en Irlanda, los
aluxes de México o el
caá-porá del nordeste de Argentina y sur del Brasil. De los
duendes de las cuevas tenemos a los
duendecillos griegos llamados
kallicantzaroi que salen del monte Parnaso entre
Nochebuena y
Reyes o bien los
picadores de Galicia. Entre los
duendes domésticos destacan los trabajadores
brownies, sus primos galeses los
bwca o los
ksi-ti de Taiwan, limpios y trabajadores y que son tan invisibles que ni sombra tienen. A pesar de su carácter travieso y caprichoso, los
hobgoblins son benévolos y ayudan en las casas y granjas, como los
tinguiritas de Argentina o los fastidiosos
monachielli de Calabria. También existen duendes malévolos como el
thranku o
thranko, espíritu de la montaña de los
mapuches que provoca desprendimientos y aludes, el
fir darrigh irlandés, con aspecto de anciano, gorro y ropa informe y una maza como bastón. Existen los duendes de aire como los
folletti italianos, pequeños y delicados con gráciles alas, que suelen ser amistosos pero traviesos y mal intencionados. Una rama de estos
folletti son los que originan el viento, las tempestades o lo transforman en una fresca brisa. Interesantes como representantes de los
duendes del agua son los esquimales
ingnerssuak que habitan en profundas cuevas costeras de hielo y navegan en
kayaks. Son de apariencia como el pueblo esquimal y visten prendas parecidas pero por sus características mágicas, son grandes cazadores de focas.
Fernando Molinari consigue una extraordinaria interpretación gráfica de estos
seres fantásticos. Con gran soltura, animación y notando que le gustan estos personajes,
Molinari ha conseguido dar a cada
duende unos rasgos físicos acordes con su personalidad, el oficio o la procedencia geográfica de cada uno de ellos. Tenemos la picardía del travieso
duende de la portada, los rasgos caricaturescos de una
troupe de
duendes en sus tropelías, cada uno con sus rasgos diferenciados y diferenciadores, la constitución maciza de los
duendes mineros, la sutileza de los
duendes del aire, la sinuosidad de los que se desenvuelven en el agua. Marca en su mirada su bondad, su simpleza o bien la maldad y el temor que inspiran. Si a todo esto unimos la clara sensación de que
Fernando Molinari ha disfrutado mucho creando estos
duendes, comprenderéis que se ha conseguido una obra redonda donde las leyendas y mitos se unen perfectamente a estas ilustraciones y dan lugar a un libro del que disfrutar plenamente.
Y con cuidado para no ofender a los
duendes, saludos y hasta pronto.