miércoles, febrero 04, 2015

CRÓNICA: XVII EXPOCÓMIC (y III): Las Exposiciones

Como ya viene siendo habitual, los TraZeros pusimos punto final al año que ya terminó acudiendo al Expocómic. Con menos tiempo y menos espacio, la XVII edición del Salón Internacional del tebeo de Madrid nos deleitó de nuevo con las mismas colas de irreductibles aficionados, de amigos irreemplazables -más o menos madrugadores en esta ocasión- con los que nos encontramos todos los años, de admirados autores, de deseadas dedicatorias y de exposiciones imprescindibles, versadas en esta ocasión alrededor de dos temas generales: el cumpleaños de Flash Gordon (ochenta años no son nada) y la Mujer en el Cómic, cuyas imágenes llenaron del 12 al 14 del pasado diciembre el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo.


Al primer grupo correspondían tanto los originales de los trabajos presentados por jóvenes promesas del noveno arte al “II Concurso de dibujo, cómic e ilustración de la Academia C10”-una muestra que siempre nos sorprende gratamente por su calidad- como los expuestos en “Flash Gordon. Visiones y versiones”, fruto en este caso del buen hacer de maestros ya consagrados que con sus trabajos rindieron un cálido homenaje a este icono de la ciencia ficción creado por el guionista Don Moore y cuya visión sigue evocando la infancia de muchas generaciones, entre las que me incluyo. La imagen que muchos conservamos de los personajes que compartieron con nuestro héroe sus aventuras en el planeta Mongo (Dale Arden, el profesor Zarkov, Ming el Despiadado, Aura, el príncipe Barin...) es sin duda la que dibujó por primera vez el gran Alex Raymond y que recrearía durante años Dan Barry. En la exposición que nos ocupa, autores de la talla de Enrique Vegas, Alfonso Azpiri, Nacho Arranz, XermanicoJesús Merino, David Rubín, José Luis Ágreda, Kenny Ruiz, Gabor, Carles Vermú, Rafel López Espí, Machuca, Niko, Dario Adanti, Pedro Delgado, Laura Pérez Vernetti, Lara Barón, Cels Piñol, Agustín Padilla, Jordi Bayarri o Santiago Sequeiros, se prestaron a dejar su granito de arena y fueron capaces, utilizando “sus propias armas”, de recuperar la esencia de este emblemático personaje que apareció por primera vez el 7 de enero de 1934, al tiempo que mantenían la peculiar idiosincrasia que le hace reconocible. De todos los trabajos expuestos destacaría las interpretaciones salidas de los lápices de Carlos Díez, Ángel Unzueta, Esteve Polls, Fernando Vicente, Rubén Pellejero, Tirso Cons, Iñaki Miranda, Das Pastoras o el original planteamiento de Teresa Valero, pero, sobre todo, los magníficos homenajes que hicieron Jordi Bernet y Carlos Giménez a Alex Raymond y a Dan Barry, respectivamente. 


Una retrospectiva de la presencia de la mujer en el cómic en dos países distintos daría lugar a “De pioneras a vanguardistas. Mujeres historietistas de Israel” y “Mujeres de tinta. Antología de autoras de cómic”, una muestra panorámica en la que podía verse el importante papel que jugaron aquellas mujeres que abrieron caminos en un mundo prácticamente dominado por los hombres para las jóvenes promesas que llegarían más tarde pisando fuerte.


La primera, dedicada a cuatro mujeres, ilustradoras y caricaturistas todas ellas, que desarrollaron-y desarrollan- su trabajo en el estado de Israel, pero que consiguieron reconocimiento no sólo dentro de sus fronteras, sino a nivel internacional: Fridl Stern (1916-2009), que trataba temas sociales y asuntos cotidianos con grandes dosis de humor y que en su columna de la revista La Ishá describiría durante seis décadas los periplos por tierras israelíes de “Una turista en Israel”, fue “casi la única mujer en un universo de hombres” hasta que en los años 90 apareció Rutu Modan, fundadora del colectivo Actus Tragicus y flamante ganadora, como ya ocurriera en 2008 con Exit Wounds, del Premio del Jurado en la pasada edición del Festival International de la Bande Dessinée d'Angoulême con La propiedad, publicada por Sinsentido. Una pena que estuviera indispuesta tanto el sábado como el domingo, mi ejemplar volvió a casa sin la ansiada dedicatoria, a la espera de otra oportunidad de encontrarme con su autora. Con ellas y con Batya Colton y Mira Fridman, de cuyos trabajos pudimos ver una buena muestra gracias a la colaboración del Centro Sefarad-Israel y la Embajada de Israel en España,“el cómic dejó de exclusivamente masculino” en su país.


Mujeres de tinta. Antología de autoras de cómic” ofrecía, teniendo en cuenta la representación femenina, un recorrido por la historia del cómic en nuestro país, dividida en cuatro fases: el cómic infantil y juvenil femenino desde la República a la Dictadura (1937-1970); la eclosión de la autoría femenina en el nacimiento del cómic para adultos español en la Transición (1970-1995) para acabar con sendas oleadas de nuevas autoras que desde 1990 hasta 2002 y desde entonces hasta hoy han ido llenando nuestras vidas con sus páginas. Una siempre siente predilección por las pioneras: allí estaban los originales de Lola Anglada y Carmen Barbará y un póster de la incondicional Esther de Purita Campos para recordarme los años que llevo cumplidos, pero fueron Rosa Galcerán y María Pascual, con su participación en la Colección Azucena y en Serenata, respectivamente, quienes me trajeron a la memoria las revistas apaisadas que salían en los sobres sorpresa para chicas que de niña me compraban mis padres en la tienda de ultramarinos del pueblo en el que vivían mis tíos. Autoras que no conocía, como Marta Guerrero, Nuria Pompeia, Montse Clavé o Marika Vila, junto a otras de reconocido prestigio internacional, como Ana Miralles y Ana Juan, de la que siempre he admirado su faceta ilustradora; personajes a los que era asidua, como Mamen, de Mariel Soria, y jóvenes autoras que llevan a sus espaldas años de trabajo que empieza a ser premiado y, por tanto, reconocido, como mi favorita, Montse Martín -a la que, desde que la vi dibujar en Barcelona hace ya unos años, he ido perseguido hasta conseguir sus preciados dibujos en todos mis álbumes-, Clara Tanit, Susanna Martín, Cristina Durán, Emma Ríos, Sonia Pulido, Raquel Alzate, Lola Lorente, Mireia Pérez, Laura Pérez Vernetti, Raquel Ulldemolins y Clara Soriano, que se llevó el Premio al Autor Revelación Español 2013 en la pasada edición del Saló del Còmic de Barcelona por Colmado Sánchez, así como algunas de las autoras que han formado parte del colectivo del polémico Todas Putas. Los cuentos gráficos, de Hernán Migoya, publicado por Dibbuks: Carla Berrocal, Olga Carmona, Irene Roga, María Herreros, Ana Galvañ y Mamem Moreu.


Una se acostumbra pronto a lo bueno, por eso echamos de menos una visita guiada a la exposición de “Teresa Valero” a semejanza de la de Tirso Cons, con la que tanto disfrutamos en la XVI edición de Expocómic. Al no verlo en el programa, le pregunté sobre ello el viernes en las Jornadas Comiqueras de la Fnac, mientras me dibujaba una preciosa Hazel en el tercer y último volumen de Brujeando -el único personaje de la serie del que aún no había conseguido dedicatoria-. Al parecer, no tenía constancia de ninguna visita comentada a su exposición, aunque sí nos contó a los que allí estuvimos que muchas de las páginas que aparecían en ella (“Conversaciones al amor del cola cao” y “Conversaciones entre cola-cao y cola-cao”) pertenecían a un blog que ella escribió entre finales de 2010 y principios de 2011, cuando sus niños aún eran pequeños. Muchas de las experiencias compartidas eran francamente divertidas, tanto como las de We are family, publicada en Francia por la Editorial Delcourt, en la que Valero dibuja los guiones de Marie Pavlenko. Desde el principio quedaba claro que ésta era una exposición que nacía un poco “coja”, ya que sólo nos mostraba uno de los aspectos profesionales de Teresa, el de dibujante, de dibujo humorístico y realista, de cómics (preciosa la historia de “Espejo del alma”, con guiones de Juan Díaz Canales) o de ilustraciones, en las que muestra su dominio de la acuarela, como las que realiza con el vino como tema, o su peculiar autorretrato, dejando de lado el de guionista, por el que es más conocida. Por si os ha parecido corto, todo esto y mucho más lo podéis ver en su blog Perpetuum Mobile.


El domingo se avecinaba como un día tranquilo al que había decidido dedicar a seguir las indicaciones de nuestro TraZero Juanmi y de Javi Cuevas. Cada uno de ellos me había sugerido la posibilidad, ya que estaba en Madrid, de dedicar mi tiempo a sendas exposiciones fuera del Palacio de Cristal pero relacionadas igualmente con la ilustración y los tebeos. Me refiero a la exposición “Madama Butterfly de Benjamin Lacombe”, que puede verse hasta el 1 de marzo de 2015 en el Museo ABC, y a la dedicada a “Francisco Ibáñez. El Mago del Humor”, en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes que se clausuró el pasado 18 de enero, después de permanecer abierta durante casi cuatro meses.


En la primera, pensaba que por un momento escaparía al bullicio de Expocómic o al menos eso creía yo, pero nada más lejos de la realidad. Al llegar, la entrada estaba llena de niños, pero cuando estos marcharon hacia los talleres y el vestíbulo en el que se ubicaba la exposición se quedó vacío y en silencio, la sensación de disfrutar de los originales y esculturas realizados por Lacombe para su Madama Butterfly que ha visto la luz para conmemorar el 110 aniversario del estreno de la ópera de Giacomo Puccini al tiempo que se escuchaban fragmentos de la misma apenas podía describirse con palabras, como tampoco sería capaz de describir la expresión de mi rostro cuando vi sentadas tras una mesa entre el traductor y la moderadora a Sara Pichelli y Jill Thompson, dispuestas a hablar sobre el papel de las mujeres en la industria del cómic en “She is my heroine: El cómic de superhéroes también es cosa de chicas (aunque no tanto como nos gustaría)”, dentro del ciclo de mesas redondas y conferencias organizadas por la Asociación de Autoras del Cómic. Así que interrumpí mi visita para sentarme a escucharlas y aproveché para continuar disfrutando de las sugerentes ilustraciones de Lacombe cuando que vinieron a buscarlas los de la organización de Expocómic porque debían empezar pronto sus sesiones de firmas Una exposición que no podéis dejar de visitar si tenéis ocasión, sobre todo si, como yo, sois “adictos” a la melancolía y al dramático romanticismo de los libros ilustrados de este artista francés.


Completamente distinta fue mi incursión en el Círculo de Bellas Artes, con la Sala Goya abarrotada de público de las más diversas edades sumergido entre los protagonistas de los mundos divertidos e irreverentes creados por ese Mago del Humor que es Francisco Ibáñez: desde lectores pletóricos que recuperaban su infancia a golpe de viñeta a jóvenes y niños que apenas habían ojeado los tebeos de sus padres y abuelos y que hacían cola para ver cómo se hizo la recién estrenada película Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fresser


Más corto que otros años, pero igual de interesante que siempre, el Expocómic terminó, pero podéis estar seguros de que volveremos a reencontrarnos en una próxima edición.