
Una de las grandezas de los cómics está en poder seguir la trayectoria de ciertos autores, en ésta, una afición que uno sigue fielmente y con ilusión día a día, y donde a partir de una obra que haya dejado ese regusto con ganas de más, uno intenta descubrir nuevas obras, bien sea de forma cronológica o en algunos casos buscando sus primeros trabajos con los que el autor ha empezado un periodo de aprendizaje o incluso a veces de confirmación en el difícil mundo de la historieta. Éste es mi caso, y Peter Bagge y su Odio es la obra que marca un antes y un después en su carrera. Desgraciadamente el post no va sobre Odio, sino sobre su última obra Sudando tinta, publicada durante la segunda mitad del año 2004, por si alguien decide rescatarla, pues es fácil de conseguir.
El concepto de la serie es muy simple, se nos presentan las vivencias de unos personajes en un estudio de dibujo donde trabajan en una tira de prensa humorística muy antigua y famosa llamada Fredie el hurón, siempre a las ordenes de su creador y dueño del estudio Mel Bowling, sin duda el personaje mejor logrado de la serie, un hombre ya entrado en años, de fuerte carácter, tacaño y poco dado a evolucionar en el estilo de la tira, pero que a su vez se muestra competitivo y lanzado cuando hace falta. Y que decir de sus negros -ya que realmente lo que hace Mel es simplemente gestionar y firma el trabajo que hacen ellos-, pues que están moldeados siguiendo los típicos estereotipos ciertamente muy dados en los cómics de Bagge, tenemos a un dibujante tímido, encantado de los excesos alimentarios, fan de los superhéroes y con ansia de poder abrirse paso y triunfar en ese género, un entintador gruñón, criticón, desconfiado, y con bastante autoestima y cierta malaleche, una colorista insegura que piensa que es una tonta, siempre intentando solucionar cualquier problema, y cuyo sueño es triunfar en el cómic intimista, y por último un guionista políticamente activo y con iniciativa propia, pero limitado por Mel a chistes poco originales, tocando temas que no son de su agrado.


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