martes, junio 12, 2007

CRÍTICA: TREYES de Eduardo Cubera & Pedro Camello

Aprovechando que, después de haber esperado que fuera publicado para el último Expocómic y que, por problemas de imprenta, no llegó a tiempo, por fin ha salido a la venta el tercer volumen (y último), titulado Némesis, de la serie Treyes, editado por la Editorial Aleta, voy a hacer una crítica de lo que me ha parecido el conjunto de esta obra.

Si te gusta un cómic de acción, entretenido, dinámico, de aventuras, con una ambientación ficticia que transcurre tras la caída del Imperio Romano (Año 516 d.c.), donde hay malos muy malos y héroes a la antigua usanza, con una forma de narrar muy del mundo de la animación (recordemos que este autor también trabaja en este mundillo paralelo y con tantos puntos en común con el noveno arte), con unos personajes muy caricaturescos que rezuman humanidad (muy en la onda de un Axtérix de Goscinny y Uderzo (la niña protagonista me recuerda muy, mucho, al bebe que salía en el tomo “El hijo de Astérix”), pero sin esas “narices” enormes, de todas las formas posibles, que caracterizaban a nuestros irreductibles galos, y con anatomías más humanizadas que las de las creaciones de Uderzo, pero sin dejar de un lado ese toque de caricatura), ésta puede ser tu historia, tu cómic, tu saga, la cuál te hará pasar un buen rato de entretenimiento.

Verdaderamente la forma de narrarnos la historia por parte de Cubera, ilustrada por los lápices de Camello, hace que leamos los tres tomos de un tirón, sin dejarnos un resquicio para una pausa, porque la historia es continua, con ritmo, trascurriendo las diferentes acciones y sucesos unas detrás de las otras, perfectamente secuenciadas, como si del metraje de una película de animación se tratara. Y aquí es donde Pedro, estoy convencido, ha aportado su gran experiencia en el difícil y meticuloso arte de la animación.

Vemos una historía con toque fantástico, reinterpretando los diferentes mitos de la Antigüedad, ambientada en una época indefinida después de la caída del Imperio Romano, con la lucha típica del bien y del mal, donde el futuro de la humanidad depende de un bebe (cuál Moisés) que nos salvará de la opresión del tirano de turno (Thanatos, Sumo Pontífice de la Iglesia Cristiana), encargando la misión de protegerla y defenderla a toda costa a unos personajes que no se conocen, diferentes unos de otros, provenientes de diferentes estratos de la sociedad, y que les unirá el nexo común de defender a la esperanza que ha llegado al mundo que propiciará que todo vuelva a su equilibrio, tema siempre muy trillado de que cuando la situación llega a un punto donde el mal ha impuesto su ley, llegará el factor que restituirá el consabido equilibrio, que llevará la paz y la equidad a los habitantes de la tierra.

La historia, como ya he dicho anteriormente, nos situa en el año 516 d.c., nos presenta una serie de personajes muy caracterizados y cada uno con un papel importante dentro de la obra. Girando todos en torno a la niña/Mesías (Ara), nos encontramos a sus protectores, un alquimista/mago/brujo judío bueno (Levi), que tiene poderes ocultos que utilizará para protegerlos del enemigo, un ladrón de poca monta (Carlión), que tiene la enfermedad de la lepra, el típico sinvergüenza que da ese toque de humor y con el que te encariñas en el fondo porque es un divertido truhán de buen corazón, una guerrera poderosa (Délago), que aportará el músculo necesario en esta misión, e incluso un simpático muñequito, un homúnculo, (Burp), creado por Levi, que tendrá un vínculo especial con la niña. También añadiremos a los Los Caballeros de San Jorge, con Marcus a la cabeza

Como contrapartida tenemos al "Mal", representado por la figura de Thanatos, apoyándose en sus mercenarios licántropos guiados por Licaón, sus legiones de gárgolas y el asesino Rawulf.

Pedro Camello es una promesa ya hecha realidad en el mundo del cómic que poco a poco se quiere abrir camino en el difícil mundo de tener la suerte de vivir de la producción de historietas. Las dos veces que coincidí con él en el Expocómic me demostró la facilidad que tiene para plasmar su peculiar mundo de fantasía en sus caricaturas, con trazo firme y suelto, que demuestra bien a las claras su dominio de las diferentes posturas y gestos de los personajes (y si no comprobad los diferentes portafolios que aparecen en los tres tomos que componen la colección).

Maravillado me quedé, paliando mi "despago" por no haber podido comprar el tercer tomo en el último Expocómic, de gozar de las páginas originales antes de pasar a la imprenta. Y tengo que reconocer que, además de haber mejorado un poco más respecto a los otros dos tomos en la composición, perspectiva, dinamismo y detallismo de las páginas, prefiero mil veces las viñetas directamente a lápiz que pude ver que el resultado final una vez entintado, aparte del tamaño más grande de las páginas originales que el tamaño final que Aleta le ha dado a los volúmenes. Siempre he dicho, después de haber visto originales de autores de diferentes obras en unas cuantas exposiciones, que muchas veces me quedaría con ellas antes de pasarlas a entintado y a color, porque con este proceso se pierde muchas veces parte del trabajo que el autor ha aplicado a la obra. A veces el acabado y perfeccionamiento de la obra no redunda en la mejora del producto final, que puede ser bueno, eso sí, pero inferior en calidad al preproducto primigenio que realizó el autor.

Por hacer una referencia a lo que pude ver, la página 3 del tercer tomo, donde aparecen las famosas catacumbas romanas con un impresionante sala con bóveda de crucería de ladrillo a cara vista (aquí aprovecho para comentar la gran calidad que demuestra Pedro dibujando las diferentes construcciones de la época en los tres tomos de la serie), os puedo asegurar que si ya es espectacular en el cómic, una vez entintado, más impactante fue cuando vi el dibujo a lápiz de esta página, a doble tamaño, que impactaba mil veces más. ¡¡¡Qué maravilla!!!

Sólo me resta animar a este tándem de autores a que continúen trabajando en estos personajes y éste periodo de la Historia tan rico en mitos, leyendas y hechos sin ser constatados por ninguna fuente (lo que abre un gran abanico de posibilidades a la imaginación), y que nos saquen nuevas trilogías de ficción que nos hagan pasar un rato tan ameno como el que nos han hecho disfrutar con esta primera saga de Treyes.

Un saludo cordial.

3 comentarios:

Giuseppe dijo...

Voy a dejar de leer este blog, el otro día ya con los dientes largos con el Gregory que reseñó Ximo y ahora con Treyes que quedan anotados para incorporar a la saca.
Al final mi mujer me va a hechar de casa con todos mis trastos detras.

EduXavi dijo...

Es el eterno dilema que acompañará siempe al compulsivo lector de tebeos. Pero siempre (hay que tener fe) el cómic (y uno mismo) saldrá bien parado de situaciones límite...

Ximo dijo...

No te preocupes Giuseppe, si necesitas renovar espacio para meter nuevos comics, te presto a mi gata Kitty un día, que incluso sin entrenamiento te hará espacio en un periquete. Éxito garantizado, jeje.