martes, septiembre 09, 2008

PATOMAS: EL PRIMER SUPERHÉROE QUE ENTRÓ EN MI VIDA

¿Qué hizo que un personaje como Patomas fuera tan interesante para mí cuando sus primeras aventuras empezaron a publicarse en nuestro país allá por finales de 1976? ¿Por qué fue el alter ego de Donald el que más ilusión despertó en mí, para conseguir que fuera el personaje favorito de mi infancia y querer llegar a realizar lo mismo que él hacía utilizando fantásticos artilugios y gadgets que le hacían ser el paladín del bien en lucha eterna contra el mal (bueno, a su manera claro)? ¿Qué transmitían sus andanzas, llenas de acción, misterio y aventura, para tener treinta años después tan buenos recuerdos de ellas?

Todas estas cuestiones intentaré contestarlas en este post para haceros partícipes de lo que significó en su momento que se creara un personaje como éste, que supongo que de una manera indirecta fue el causante que terminara "enamorándome" de sus, digamos, “poderes” y habilidades fuera de lo común y, como consecuencia lógica, acabara a continuación leyendo cómics de superhéroes cuando el sello Forum volvió a relanzarlos en nuestro país con el desembarco nuevamente, y con una clara continuidad, de todos los iconos de la Marvel, a los que se añadirían posteriormente, gracias a Zinco, los restantes provenientes de la DC.

Y aprovecharé también este post para volver a revivir viejos tiempos añorados ahora que la Editorial Planeta DeAgostini ha decidido, para alegría nuestra y de todos los potenciales lectores que ahora están dando su primeros pinitos en el fantástico mundo de la lectura, volver a reeditar las mejores aventuras de Patomas, que en su momento aparecieron publicadas aquí (y, posiblemente, de otras que nunca llegaron a ver la luz en nuestro país), en una serie de especiales donde saborear y descubrir cómo un personaje como Donald, que siempre lo hemos visto como un ánade un poco, a veces, “descerebrado” y “apocado”, se transforma en un valiente e inteligente defensor justiciero, de sus propias causas y de causas ajenas.

Para comentaros que significa para todos nosotros Patomas, me centraré, de alguna manera, en sus tres primeras historias, aparecidas en nuestra entrañable revista Don Miki entre los números 10 al 15, divididas cada una de ellas en dos episodios de unas 30 páginas. La razón de ello es porque estás tres historias fueron las primeras que aparecieron en Italia de este personaje en la revista Topolino, entre los años 1969 y 1971, siendo aquí publicadas entre 1976 y 1977, y que como curiosidad apuntaremos que, aunque publicadas en números correlativos, la segunda y tercera aventura fueron cambiadas de orden publicándose en segundo lugar la tercera publicada en el país transalpino. La razón de ello la desconozco totalmente, y sólo veo como único motivo la disponibilidad o no del material a la hora de ser publicado. También pasa lo mismo con la que es la cuarta de las historias, Il doppio trionfo di Paperinik (El doble triunfo de Patomas) que aquí no fue publicada en la revista Don Miki hasta llegar a los números 61 y 62, y por lo tanto intercalándose otras historias a partir del número 16 de Don Miki que fueron publicadas originariamente en la revista Topolino a posteriori (historias estas últimas, a partir de la cuarta, casi todas guionizadas naturalmente por Guido Martina y dibujadas muchas de ellas por Massimo De Vita). Nuevamente, las razones, se me escapan ante este criterio de publicación.

También me centraré, para desgranar a este atípico superhéroe, en el trabajo que realizaron cinco de los autores clásicos que más lo trataron en las primeras décadas. Nos estamos refiriendo a Guido Martina (el guionista por antonomasia de las aventuras de Patomas), Giovan Battista Carpi (el dibujante cocreador junto a Martina y Penna de nuestro intrépido ánade), Romano Scarpa (continuador de la primera aventura a los lápices), Massimo De Vita (posiblemente el dibujante que más ha trabajado el personaje, más historias a dibujado de él y el que le daría la forma y características peculiares, definiéndolo definitivamente, y que son conocidas por todos) y Giorgio Cavazzano (el último de los grandes del fumetti Disney y que se le debe una interpretación algo diferente apoyado a ese dibujo más estilizado y tan característico de este autor).

Ya entrando en matería, hay que reconocer que, aunque el autor que más dibujó este personaje fue Massimo De Vita, de manera maravillosa con los consabidos guiones de Guido Martina, y como ya he comentado anteriormente, junto a este autor tengo que decantarme por afirmar (y no sé si será porque fueron mi primeras historias que leí del personaje) que los dos autores que más me gustaron estilísticamente por la manera que empezaron a tratar y supieron definir desde un principio al personaje fueron Giovan Battista Carpi (cocreador del personaje junto a Martina, y autor de su primera aventura, Patomas, el diabólico vengador, números 10 y 11 de Don Miki (Paperinik il diabolico vendicatore, números 706 y 707 de Topolino), y Romano Scarpa (con tintas como era habitual en los primeros años de Giorgio Cavazzano), dibujante de las dos siguientes historias y con guiones de Martina, Patomas vuelve, números 12 y 13 de Don Miki (Paperinik torna a colpire, números 788 y 799 de Topolino) y El desquite de Patomas, números 14 y 15 de Don Miki (Paperinik alla riscossa, números 743 y 744 de Topolino).

Guido Martina es considerado como el más grande guionista que ha dado el fumetti disneyano, contándose por cientos las historias y aventuras creadas para cada uno de sus personajes (recordemos sagas como la de La Dinastía de los Patos o todas las adaptaciones de clásicos de la literatura universal en versión Disney, así como la creación y desarrollo de multitud de personajes secundarios que poblaron nuestro imaginario infantil, etc, etc...). Concretamente con Donald, y la creación de sus alter ego Patomas, le dio a este personaje de manera inmediata desde su primera aventura ese sabor a personaje clásico, añejo, de identidad secreta mítica, de personaje con un pasado oculto del que Donald se aprovechó para convertirse en Patomas, claramente conformado y creando unas localizaciones perfectamente logradas, como la misteriosa Villa Rosa, y la creación de toda una serie de artilugios y trucos (casi siempre creándose uno nuevo en cada historia gracias a la brillantísma mente del inventor Eugenio Tarconi), que se tradujeron visiblemente sobre papel gracias al bellísimo trazo Carpi y que consiguió el resultado que quería lograr con la creación de este antihéroe, que no por nada, era un tipo de personaje característico fácil de encontrar en multitud de publicaciones de la época, en series de televisión y en el cine tanto en el país transalpino como en Francia, con personajes terroríficos o de guante blanco (un Fantômas, un Arsène Lupin...) que estaban muy alejados de los verdaderos héroes cuyo único interés era luchar contra el mal como muy bien podía ser un antagónico de estos como es Batman, por lo que una mezcla de todos ellos fue lo que conformaron sus creadores a la hora de imaginarse al “diabólico vengador” justiciero. Gracias a la aportación de Martina a este particular visión del mundo Disney italiano en general, y la creación de un personaje como Paperinik en particular, el fumetti disneyano es lo que es, y sin ella la revista Topolino no hubiera tenido la preponderancia e importacia que ha tenido, tiene y tendrá. Fue realmente un maestro de maestros.

Giovan Battista Carpi fue el complemento perfecto para Martina. Gracias a su facilidad para elaborar personajes y escenarios de una verdadera belleza, de un trazo finímo, detallista como el que más, con un regusto clásico pero con una representación totalmente modernizada y adaptada a los nuevos tiempos, ayudó a crear todo el imaginario que rondaba por la cabeza del mítico escritor, aportando al personaje de Patomas todo el arte que llevaba dentro, acertando perfectamente en la representación del vestuario, el típico disfraz de superhéroe con capa y todo (aunque sin antifaz aún) y dándole ese toque de la gorra de marinero que tanto caracteriza a Donald, santo y seña de este personaje. La representación de Villa Rosa, la utilización de los diferentes trucos y artilugios, la dualidad de la personalidad de Donald cuando se transformaba está perfectamente lograda... todo un alarde bidimensional al servicio de un antihéroe que tendría que hacer las delicias del exigente público italiano (y del resto de Europa). La lástima fue que Carpi no continuará con este personaje que le debe mucho (salvo contadísimas excepciones) y que los que continuaron su trabajo mantuvieron el diseño creado por él salvo pequeñas variaciones que son lógicas que tenga con los años un personaje tan longevo como es el de Patomas.

Romano Scarpa fue el inmediato continuador de Carpi en las dos siguientes historias del personaje. Scarpa también es considerado como uno de los más talentosos dibujantes que ha dado la factoria Disney italiana. Se le cita en este post dedicado a Patomas por ser el autor de la segunda y tercera aventura y, aunque son unas de las mejores historias del vengador enmascarado, lamentablemente ya no trató más al personaje, pero sí que dejó muestra de su enorme calidad e introdujo algunos elementos que conformarían definitivamente la imagen del personaje (con guiones, claro está, de Martina) como fue la introducción del antifaz (que supongo que era necesario para ocultar más la identidad de Donald si se quería mantener a toda costa del sombrero de marinerito formando parte del atrezzo del personaje), así como la representación de los personajes de Fantomius y Dolly Pimienta (Dolly Paprika), la novia de éste, o el refugio de Patomas en el sótano de la casa de Donald (con armario-ascensor incluido). Al igual que pasó con Carpi, fue una verdadera lástima que no desarrollara más a este personaje. Aunque el que lo sucedería a partir de la cuarta aventura, no desmerecería para nada y continuaría con rigor (y acabándolo de definir definitivamente con los guiones, como no, de Martina) el camino que habían dejado estos dos monstruos del fumetti.

Y este dibujante no sería otro que Massimo De Vita, otro de los más reputados fumettistas Disney que, como ya hemos dicho anteriormente, fue el autor que más páginas ha dibujado de las aventuras de Patomas. Salvo esporádicas excepciones, fue su dibujante más lonjevo, el que más se mantuvo haciendo los lápices del periodo clasíco de este personaje durante toda la década de los 70. Ya en la década de los 80 y los 90 sus contribuciones ya fueron mucho más esporádicas (y además con diferentes guionistas), donde fue ganando en composición y riqueza de página, ejecutando muchas veces trabajadas viñetas con multitud de detalles y estilizando un poco el diseño de los personajes adaptándose a los nuevos tiempos de la revista Topolino. Realizó su última historia conocida del personaje en el nº 1985 de la revista Topolino (1993).

También citaremos a otro dibujante, un portento de la natulareza, uno de los más grandes, que llevaba ya en sus genes el oficio de dibujante a los 14 años, cuando se encargaba de entintar las historias de Scarpa. Aunque su contribución al personaje también fue esporádica pero mayor que la de Carpi y Scarpa al personaje de Patomas, lo tenemos que citar aquí por haber sido, como ya hemos medio aludido antes, el entintador de Scarpa en la segunda y tercera historia del personaje. Cavazzano hay que atribuirle el ser causante de provocar una cierta revolución estilistica a la hora de tratar y representar a los diferentes personajes Disney, dando un tratamiento más estilizado y manierista a estos y provocando una forma diferente de narrar las diferentes historias, dándole una narrativa con más acción y movimiento, así como jugando con maestría con los diferentes enfoques de cámara y uso de perspectivas más audaces que irían imponiéndose en los diferentes relatos Disney hasta llegar a nuestros días.

El personaje de Patomas fue creado por la demanda del lector italiano que quería ver un cambio en la forma habitual de tratar, caracterizar y representar al Pato Donald por parte de los autores, casi siempre bajo la influencia del Tío Gilito, no siendo nunca ni demasiado habilidoso ni demasiado listo, cabezota, de mal genio cuando las cosas no le salían como él quería, implacable con sus tres sobrinos a los que tenía subyugados como sus sirvientes, que casi siempre que podían le hacían trastadas y que demostraban en numerosas ocasiones que eran más listos que él (como se demostraba sus conocimientos como integrantes de los Jóvenes Castores), vago, patoso y a veces miedica, que provoca que en multitud de aventuras acabara malparado dando la impresión de ser el eterno perdedor sin suerte alguna.

Por esta razón, Guido Martina y Giovan Battista Carpi, aprovechando una idea de Elisa Penna, que para entonces era una de las responsables de la revista Topolino (inspirándose en el personaje del fumetto nero Diabolik, de moda en los años 60 en Italia, o del villano del cine Dorellik inspirado en este último; también mencionar la relación de Fantômas con el ladrón de guante blanco, Fantomius, en el que Donald se inspira para transformarse en Patomas), decidieron crear un alter ego de Donald, Patomas (en italiano Paperinik, mezcla del nombre de Paperino + Diabolik;), que fuera un vengador justiciero, que de noche y a la sombra (ayudado cual James Bond por los inventos de Eugenio Tarconi), se encargaría de vengar las afrentas que de día le hacían a él mismo el propio Tío Gilito, Narciso u otros. Aunque en un principio se decidió que fuera un simple vengador, pronto se determinó convertirlo en un verdadero superhéroe, defensor de las causas justas y protector de los habitantes de Patolandia de malvados personajes como los Golfos Apandadores o Rockerduck.

Aunque el personaje fue apareciendo de tanto en tanto, se fue convirtiendo rápidamente en uno de los personajes más queridos por todo el público (a diferencia, creo yo, de lo que ocurrió con Súper Goofy que no acabó de cuajar del todo, u otros como Patomasa (creada por Martina y Cavazzano), ésta más secundaria, pero con alguna que otra historia como protagonista), y duradero, con colección propia a posteriori, que era capaz de demostrar que, cuando uno se lo propone, sale a relucir la otra cara de la misma moneda, y sale a flote una doble personalidad que es la más fuerte, capaz de acudir y resolver cualquier problema que se le presente y demostrar que cualquier ser "antropomorfo" posee un yo interior fuerte, intrépido, audaz e inteligente.

En Patomas también podemos encontrar una similitud, como ya hemos dicho, con el James Bond de Fleming, por toda la serie de artilugios, gadgets y demás inventos que son utilizados por él gracias a leer el diario secreto de Fantomius, el cual utilizaba multitud de trucos y artimañas para zafarse del largo brazo de la ley, y de multitud de inventos modificados, desarrollados y creados por el gran inventor Eugenio Tarconi (el desintegrador atómico, la linterna Luz-Para, el micro-magnetofon, la electro-ganzúa-universal, el polvo Gelidín, la brújula parapsicológica, la mochila-cohete, el gira-imán, las gafas telescópicas de rayos infrarrojos, los tapones radioamplificadores, el pulverizador dulce-sueño, etc, etc, etc...), el único que conoce su identidad pero que, en la segunda historia, come unos caramelos amnésicos inventados por él, los Car-Am, que hacen perder la memoria para no poder recordar la personalidad secreta de su amigo Donald (aunque luego la acabará sabiendo, siendo su único aliado y confidente) que le pusiera en un compromiso. No nos olvidemos de su famoso coche rojo 313 (que puede hacerle cambiar de color con el “gas cambiante”), trucado y mejorado por el famoso inventor que le permite huir de sus perseguidores, y ayudándose de innumerables artimañas que surgen de él (aceite deslizante, parachoques extensibles, humo de camuflaje...) y de unos propulsores que le permiten volar. ¿A alguien no le recuerda al Batmóvil?

Una vez destruida Villa Rosa en la primera aventura, esconde sus diferentes armas y utensilios en el sótano de su casa que se accede a él mediante un acceso en el patio o por un ascensor-montacargas situado en el armario de la habitación de Donald y que, podríamos decir, se ve claramente muy influenciado, por decirlo de alguna manera, en la Batcueva de Batman, siendo el necesario refugio secreto donde salvaguardar su identidad secreta y esconder todos sus artilugios.

Está claro, volviendo al tema de los dibujantes, y como ya hemos apuntado más arriba, que Massimo De Vita, naturalmente con los guiones de Guido Martina en su primera época, fue el autor que más trabajó a Patomas, el que le dio la forma definitiva por todos conocida (no es que variara mucho realmente lo visto por Carpi y Scarpa respecto al diseño del personaje), ya que es el autor que más historias seguidas hizo en los comienzos de nuestro vengador favorito. Como ya hemos comentado a él se le debe la cuarta y posteriores historias de este personaje como protagonista. Con la etapa de largo recorrido de De Vita, poco a poco Martina va dándole al personaje un cariz más de superhéroe defensor de los habitantes de Patopolis, luchando contra el mal al más puro estilo de un defensor nocturno (o diurno), un Batman al uso como ya hemos aludido, y dejando ya poco a poco su faceta de personaje vengativo siempre luchando contra el Tío Gilito (que al final siempre acaba sacándole de muchísimos apuros, defendiendo su inmensa fortuna) u otros parientes que siempre tendían a menospreciarlo y a humillarlo.

Por lo tanto, con el paso de los años y siendo un personaje tan importante en el fumetti Disney, Patomas se ha convertido en un gran justiciero y un verdadero superhéroe, enfrentándose a las amenzas más inverosimiles, siendo en los últimos tiempos con nuevos guionistas (Fabio Michelini, Bruno Sarda, Francesco Artibani, Alberto Savini, Alessandro Sisti, Bruno Enna, Tito Faraci, Stefano Ambrosio, Gianfranco Cordara) e innumerables dibujantes que se ha intentado volver a los orígenes del personaje (y a los de Fantomius), se le ha dado unos aires más nuevos y espectaculares acordes con los nuevos tiempos más carácteristicos de todo auténtico superhéroe más "universal" o, incluso, se han creado historias con un Patomas más desenfadado y divertido.

Ahora, ya casi finalizando la primera década del siglo XXI, volvemos a tener la oportunidad de saborear y disfrutar en nuestro país, gracias a Planeta DeAgostini, de las nuevas aventuras provenientes de la factoria Disney italiana, así como recuperar material clásico de estos fumetteri y de los grandes creadores norteamericanos que empezaron a trabajar con los personajes creados por Disney. Con el primer tomo que saldrá este mes a la venta dedicado a Patomas (y en marcha ya el segundo), trasunto de la edición italiana Paperinik e altri supereroi, recuperamos estas historias clásicas italianas ya publicadas en su momento en la revista Don Miki, que seguro que harán las delicias de los más y no tan pequeños, que si las ventas acompañan podremos ver publicados a medio plazo las nuevas aventuras de PK que aún no han visto la luz en nuestro país. Esperemos ver pronto cómo ha sido capaz de adaptarse Patomas a los nuevos tiempos que corren.

Autores de las ilustraciones por orden de aparición en este post:
  1. Giovan Battista Carpi (Don Miki nº 10)
  2. Giovan Battista Carpi (Don Miki nº 11)
  3. Massimo De Vita (Don Miki nº 62)
  4. Romano Scarpa (Don Miki nº 12)
  5. Massimo De Vita (Don Miki nº 50)
  6. Blasco Pisapia (Topolino nº 2409)
  7. Romano Scarpa (Don Miki nº 14)
  8. Giovan Battista Carpi (Don Miki nº 10)
  9. Romano Scarpa (Don Miki nº 14)
  10. Giorgio Cavazzano (Don Miki nº 54)
  11. Giorgio Cavazzano (Don Miki nº 54)
  12. Massimo De Vita (Don Miki nº 71)
  13. Massimo De Vita (Don Miki nº 183)
  14. Franco Lostaffa (Almanacco Topolino 280)
  15. Massimo De Vita (Don Miki nº 162)
  16. Massimo De Vita (Don Miki nº 59)
  17. ¿? (Patomas nº 1)
  18. Roberto Santillo (Patomas nº 2)
Fuentes consultadas:
Un saludo cordial.

9 comentarios:

Señor Punch dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Señor Punch dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Señor Punch dijo...

Mando un comment que entra dos veces, y lleno de gambas: bueno, repito:

que... ¡¡¡carai, Patomás, cuántos recuerdos...!!!

EduXavi dijo...

Tranquilo Sr. Punch, comprendo que te hayas puesto nervioso recordando viejos tiempos y a la espera de poder revivirlos nuevamente dentro de poco de la mano de Planeta. Cualquiera no se emociona y le entra el tembleque. Y no es para menos, toda nuestra generación creció rodeada de personajes Disney made in Italy, nos divertimos como nanos leyendo sus aventuras y, además, aprendimos un montón de ellos.

Señor Punch dijo...

pues lo mío es más aún, pues el don Mickey no era mi fuente (de conocimiento). en casa pululaban las ediciones de los sesenta, de Novarro, creo, no lo sé. Mucho material de barks, por ejemplo.
Sí, espero ese Donald de Planeta como agua de mayo ;)

EduXavi dijo...

Yo no tuve esa suerte, y yo del material de Gottfredson, Barks, Rosa y demás autores del otro lado del Atlántico casi no he tenido nada en mis manos. Yo también estoy esperando en candeletas el primer volumen de la Biblioteca Carl Barks y espero que la edición de Planeta este a la altura de la calidad de la obra en cuestión.

Anónimo dijo...

dioooos! qué regresión. Me encantaban los Don MIky y aún conservo unos cuantos. Recuerdo episodios de historia, literatura... recuerdo perféctamente la historia de Dante. Pero no recordaba a Patomás. Se me han iluminado los ojos, y me han venido millones de imágenes cuando he visto tu artículo. He buscado y hasta he encontrado los libritos aquellos... "el manual de patomas" de 1977, el de tarconi del 77 tb.
Gracias!
PD: mañana en cuanto me levante llamaré a mis hermanos mayores y les diré: "buenos días, te acuerdas de patomás?"

Timón

EduXavi dijo...

Ahora, esperemos que con la reedición de las aventuras de Patomas, la publicación de nuevas nunca vistas por aquí, y la de otros personajes Disney y de material clásico de grandes autores Disney, recuperemos un material que nunca debería de haber desaparecido de nuestro mercado.

Sons de traste dijo...

Llevo un mes buscando el numero de patomas pq marcò mi infancia y me estaba dando por vencida. ME ACABAS DD ALEGRAR EL PUTO AÑO. GRACIAS