lunes, febrero 21, 2011

AMORES FRÁGILES # 1 de Philippe Richelle & Jean-Michel Beuriot

Desde un tiempo a esta parte los incondicionales del cómic a los que además nos gusta la Historia tenemos la suerte de disfrutar a la vez de nuestras dos aficiones favoritas. Y es que cada vez son más los guionistas de cómics que se deciden a desarrollar sus historias dentro del marco de un contexto histórico concreto, haciendo continuas referencias a personajes que existieron realmente y que acaban convertidos ellos mismos en protagonistas paralelos de la trama, lo que no sólo hace el relato más interesante sino -por qué no- más creíble la ficción.

No se trata de dar una clase magistral de Historia, sino de utilizarla como un recurso que capte la atención del lector de tebeos. De hecho, que el contexto histórico en el que transcurre la acción sea harto conocido no suele ser un obstáculo que mine su interés. En ocasiones cabe considerarlo incluso un revulsivo, porque, aunque ya se sepa qué ocurrió en aquella determinada época, la impresión de los hechos dependerá de la visión que de ellos nos den los autores, la manera en que los van a narrar y dibujar o el modo en que influirán en las historias privadas de los personajes, tan condicionadas por esas circunstancias concretas que les toca vivir.

En este sentido, la Edad Contemporánea y, sobre todo, los hechos acaecidos en la primera mitad del siglo XX, suelen ser los que aparecen retratados de manera más recurrente: la Gran Guerra, la crisis del 29, el convulso período entreguerras y el auge de los totalitarismos, nuestra Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto o la posguerra son los temas de muchos de los tebeos que se encuentran en las estanterías de las librerías, no sólo de las especializadas. Conocer el “desenlace” no es impedimento para que nos enfrasquemos de lleno en la materia en cuanto acometemos lecturas como la de, en este caso, Amores Frágiles, con guión de Philippe Richelle y dibujada por Jean-Michel Beuriot, ambientada en Alemania y Francia durante la Segunda Guerra Mundial y años convulsos que la precedieron.

En ella queda patente el riguroso trabajo de documentación de los autores que el lector siempre agradece, no sólo en cuanto a la elección de fechas y acontecimientos clave -que Richelle conoce tan bien, ya que también es el guionista de “Opération Vent Printanier” sobre la ocupación alemana de París-, sino en cuanto a la recreación del ambiente de la época, con el dibujo realista de Beuriot que retrata a la perfección la moda de aquellos años y cómo ésta va cambiando a lo largo de los años en los que trascurre la serie -sobre todo la femenina-; la manera de vestir y las diferencias en cuanto a clase sociales, pero también respecto de un país -Alemania- a otro -Francia-; los uniformes de los oficiales alemanes y de los S.A.; los coches; la decoración en el interior de los edificios -hogares, oficinas gubernamentales o lugares de asueto-, o el aspecto que ofrecen las calles y las personas, sometidas a cambios terribles a los que no podrán permanecer ajenas.

Amores Frágiles es el integral que la Editorial Rossell sacó a la venta a finales del pasado año, en una edición de lujo numerada y en formato cómic europeo. Es el primero de los tres de que constará la serie en nuestro país e incluye dos -titulados “La última primavera” y “Un verano en París”- de los cuatro volúmenes publicados hasta la fecha en Francia por Editions Casterman, una serie que lleva desde su inicio cosechando premios como el Bédélys d'Or otorgado a La última primavera por la Corporación de Bibliotecarios Profesionales de Québec en 2001, el Premio del Jurado Ecuménico de Angoulême en 2002 -un premio que se otorga a los álbumes de bd que destacan por sus valores humanos y estéticos-, y el Bulle d'Or 2007 en el Festival de Brignais.

Después de la I Guerra Mundial, la firma del Tratado de Versalles había dejado a Alemania en una grave situación socioeconómica que se vería agravada con la Gran Depresión. En esa tesitura el Partido Nacionalsocialista se benefició ofreciendo al pueblo alemán precisamente lo que deseaba en aquel momento, propugnando el final de la República de Weimar. Los alemanes veían en Hitler la única alternativa al comunismo, a la crítica situación económica, al gran número de parados y a la incompetencia de los partidos políticos para solucionar de manera efectiva sus problemas. El partido nazi aglutinaba a su alrededor parados y descontentos con la situación actual, pero también a grandes industriales que deseaban mantener su estatus, a la clase media y a los sindicatos contrarios a las organizaciones obreras de izquierda, y les convencía de que era posible convertir a Alemania en la gran potencia que siempre había sido, aunque fuera a costa de suspender las libertades fundamentales de los ciudadanos, perseguir y eliminar a los judíos, encarcelar a los disidentes o invadir otros países para anexionarse sus territorios.

Tras una breve introducción histórica que anticipa al lector sobre lo que va a leer a continuación y le pone en antecedentes, la acción comienza en 1942 en el Sur de Francia, a orillas del Mediterráneo. Martin Mahner, un oficial nazi de 28 años, está destinado en lo que antes fue la zona libre y que ahora ha sido ocupada por los alemanes con el consentimiento del régimen de Vichy; precisamente la misma zona en la que se habían instalado con anterioridad Katarina, su amante, y el marido de ésta, el francés Xavier Gance. El tiempo parece discurrir plácidamente en el lugar, como si no hubiera guerra, mientras los nazis llevan una vida licenciosa que no es sino la única manera de “olvidar el personaje que representan durante el día”.

Pero antes de llegar a este punto han ocurrido muchas cosas y Martin, el narrador de esta historia, ha sido testigo de gran parte de ellas porque su historia está vinculada a su pesar a la de su país: él no pidió que le ataviaran con un uniforme verde que no había pedido y mucho menos verse obligado a renunciar a los sueños de juventud que le han sido robados.

Bien es cierto que, años antes, había soñado con tener una vida bien distinta a la que estaba viviendo ahora. Con un largo flashback que ocupa el primero de los álbumes, “La última primavera”, Martin nos retrotrae con sus recuerdos hasta los años 1932-1933 en Alemania, cuando todavía iba al instituto, estaba a punto de cumplir 18 años y soñaba con estudiar letras o hacer teatro. Vivía con su padre, profesor de mecánica de ideas ultraconservadoras, y su madre, un ama de casa más abierta de miras que su marido, en el mismo barrio acomodado al que llegan un día desde Baviera Katarina Braun y su familia. Martin se siente atraído por la joven desde el primer momento y encontrará en la literatura la excusa perfecta para que entre ambos surja una buena amistad, amistad que no llegará más lejos porque ninguno se atreve a manifestarle abiertamente al otro sus sentimientos.

Mientras, los acontecimientos se van sucediendo cronológicamente y se auguran grandes cambios políticos: Los discursos exaltados de Adolf Hitler reúnen a grupos cada vez mayores; se suceden los enfrentamientos entre nazis y militantes socialistas o comunistas; la propaganda nazi inunda las calles; en las elecciones del 6 de noviembre de 1932, los nazis pierden escaños a beneficio de los comunistas, pero el 30 de enero de 1933, Hindenburg nombra canciller de un gobierno de coalición a Hitler, quien el 1 de febrero disuelve el parlamento; a finales de febrero se incendia el Reichstag y se acusa oficialmente a los comunistas; en marzo Hitler pasa a ostentar todos los poderes del Estado y en noviembre, tras promulgar la disolución del resto de los partidos políticos, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán gana las elecciones. Con la subida al poder del partido nacionalsocialista, la actitud de los ciudadanos se va transformando por el entusiasmo y el miedo.

Todo cambia con el boicot contra los judíos en abril de 1933, promovido por el régimen nazi en su campaña de hostilidad hacia los judíos. Katarina es judía y los que antes se consideraban sus amigos comienzan a rechazarla, únicamente Martin permanecerá a su lado e incluso agredirá a un S.A. al salir en su defensa, lo que le obligará a dejar la ciudad por un tiempo y marchar a Baviera con sus tíos. Sin embargo, no será éste el único enfrentamiento de la familia Braun con las S.A.; otro más violento obligará a Katarina a exiliarse a Francia para siempre.

No será la única; Francia es el lugar elegido para el exilio por muchos judíos, obligados por el antisemitismo imperante, y por otros tantos alemanes que, contrarios al régimen impuesto por Hitler abiertamente o no, deciden abandonar su país. Martin será uno de ellos. Así comienza “Un verano en París”. En 1938 Martin se traslada a París para hacer su tesis doctoral, al menos en teoría. Allí se encuentra con muchos compatriotas que han decidido probar suerte en un país que al menos mantiene sus libertades, al tiempo que retoma el contacto con Katarina, que ahora se hace llamar Catherine y trabaja como secretaria de redacción en una revista, entrando a formar parte de su grupo de amigos franceses. La diferencia entre ambos grupos es evidente; mientras unos viven ajenos a lo que se avecina, muchos de los otros, refugiados políticos o no, se encuentran sin trabajo u obligados a vivir de trabajos precarios, siempre a expensas de la renovación del permiso de residencia o de la repatriación, sobre todo ahora, que Francia e Inglaterra han declarado la guerra a Alemania.

Mientras esperamos que la Editorial Rossell no tarde demasiado en sacar a la venta los tomos que restan para acabar la serie, podéis ver las planchas de “María” y “Katarina” que Editions Casterman tiene a bien ofrecer en su página web. En eso sí, en francés.

1 comentario:

camarada05 dijo...

Disfruta de este magnifico comic en http://mau-novelagrafica.blogspot.mx/search/label/Amores%20Fragiles todo en power point acceso directo con la tecnologia Google Docs, te gustara.