miércoles, abril 18, 2012

CRÓNICA: VIII JORNADES DE CÒMIC DE CASTELLÓ [CòmiCS'12] (II)

Sin tiempo para descansar, nos plantamos en el sábado por la mañana donde, en la tienda de cómics Siragga, se realizó una sesión de firmas con Max, Calo, Manel Fontdevila y Alex Robinson. La sesión fue muy amena, ya que no hubo ningún problema en las colas para el tema de los dibujos y mientras hacías cola charlabas con el resto de la gente o con los propios autores mientras te realizaban algún dibujo. Desde aquí mis felicitaciones a Dani, dueño de Siragga por el éxito del evento y la magnífica preparación, con la sala donde se realizó las firmas que era un espacio excelente para dicho evento.


De izquierda a derecha: Calo, Max, Manel Fontdevila y Alex Robinson

Casi sin tiempo a recuperarnos, fui corriendo a la sede de la Caja Rural y, en primer lugar, se presentó el Taller de Cómic (donde se podía ver el trabajo de varios alumnos, disponible en cualquier recinto adscrito a las Jornadas) y se inauguró la exposición de Calo.


Presentación del trabajo realizado en el Taller de Còmic

De la exposición poco puedo decir más que me encantó. Los diversos originales del autor no hacían más que aumentar mi admiración por la obra de este autor (todo sea dicho, antes de las Jornadas poco sabía de él pero tras las firmas y la exposición mis ganas de leer sus obras no han hecho sino aumentar). Como curiosidad destacar que los originales eran muy pequeños, ya que los folios eran tamaño cuartilla aproximadamente. La mejor forma de resumir la exposición no creo que sean mis palabras o mi crónica, sino que observéis alguna foto por vosotros mismos a continuación.



Ya casi exhaustos por el ritmo frenético de las Jornadas, volvimos a la sede la Caja Rural donde asistimos a las conferencias de Max y Manel Fontdevila. Primero comentaremos la conferencia de Max y a continuación con la de Fontdevila.

Max empezó haciendo una breve introducción de su carrera, empezando en los 70-80, con su trabajo en revistas como “El Víbora” o “El Rrollo Enmascarado”. Esa época estuvo claramente influenciada por el cómic underground americano de Crumb o Shelton, que le mostraron que era posible hacer un cómic diferente al que estaban acostumbrados, al de toda la vida, como eran los Pulgarcito, Tintín o Astérix.

Siguió comentando sus primeros pasos en “El Víbora” donde Josep Maria Berenguer (financiado por Toutain) reunió a varios autores como él, que habían estado durante los 70 publicando los cómics alternativos y fundaron la revista. Comentó (lo que el llamó la época dorada de la revista) donde funcionaban de modo asambleario, donde el editor se reunía con todos los autores y juntos discutían los contenidos de la revista. Esta situación duró unos años, hasta que los autores se declararon en huelga pidiendo un aumento, hecho que lograron, sólo que a partir de entonces algo cambió en la revista, ya que se dejó de lado el buen ambiente anterior y el editor empezó a reunirse con los autores de forma individualizada, a modo de jefe-empleado. El motivo de la huelga tuvo su origen en el 23-F ya que la publicación de “El Víbora” subió mucho de ventas mes a mes y fue cuando los autores reclamaron el mencionado aumento. Para “El VíboraMax creó a Gustavo (en realidad lo creó un par de años antes) y publicó “Gustavo contra la actividad del radio”. Gustavo se caracterizó por sus ideologías (Max confesó que este personaje, al igual que Peter Pank, con una personalidad tan marcada, le cuesta trabajar con ellos y se acaba cansando).


Max en plena charla

Después de esta época le siguió una temporada donde intentaba encontrar su propio estilo y fue realizando obras de diversa temática, como fueron “El Aprendiz de Brujo” realizado únicamente a dos tintas o “Jabberwocky”, basado en un poema de Lewis Carroll. Un libro que le ayudó mucho en su carrera fue “Gramática de la Fantasía” de Giani Rodari, que le enseñó varios “trucos” para realizar varias historias. Un ejemplo de esto fue la obra “Musgo y Árbol” usando la idea de juntar dos conceptos completamente opuestos. Otro de sus trabajos de esa época fue “Las tentaciones del Santo Albino” (que curiosamente guarda relación con la obra en la que trabaja actualmente).

Tras esta época siguió innovando y pasó a trabajar con pincel, dejando de lado la plumilla. La primera obra de este cambio fue un trabajo para la Editorial Arrebato, “El Carnaval de los Ciervos”, inspirado en Chaland.

Llegó a un punto en que se cansó de “Gustavo”, debido al uso político que se le daba, así que, gracias a Sempere, que le sugirió el nombre de “Peter Pank”, realizó tres álbumes de este personaje. El primer álbum empezó con las primeras páginas siendo prácticamente iguales a un cómic basado en la película de Disney y, aunque hoy parece un poco fuerte, en la época nadie le dio importancia al tono de la obra. Las otras dos partes tuvieron una temática de aventura de terror (el segundo) y el último que, según él, no gustó a nadie, él pretendía ajustar cuentas con la rebeldía juvenil. Mucha gente centró sus críticas en el entintando de Gabi Beltrán, aunque Max cree que hizo un buen trabajo.

Tras esta obra, llegó una polémica al publicar también en “El Cairo” (había un pacto no-escrito que un autor no podía publicar en ambas revistas a la vez, aunque entre los autores había una excelente relación) y la obra “5 mujeres fatales” con Mique Beltrán, trabajo ofrecido por Joan Navarro. Esta obra fue muy importante para Max, ya que trabajando con Mique Beltrán aprendió como hacer un guión (punto que él mismo veía que flojeaba). Admiraba el trabajo de Mique al guión, influenciado por Hitchcock, y lo bien que le vino para obras posteriores.

Luego siguió una época con un trabajo en Francia (donde un editor le encajonó como dibujante de cómic erótico) y Max prefirió volver a trabajar en España, aunque cobrara menos dinero pero teniendo libertad total. Otro proyecto curioso fue un trabajo con Radio Futura, donde adaptó una de sus canciones al cómic. Por esta época se tomo un descanso del mundo del cómic, abandonándolo durante unos años para dedicarse a la ilustración.

Tras este periodo de “exilio”, Max volvió con fuerza en el Saló del Còmic de Barcelona de 1993, tras la publicación de “Nosotros Somos los Muertos”, influenciado por la Guerra de los Balcanes. Max quería volver al cómic pero haciendo algo diferente, y la guerra fue el hecho que le inspiró para realizar esta obra. Primero pensó en enviar una viñeta a la sección de cartas al director de todos los periódicos, pero únicamente en “El Mundo” de Baleares la publicó. El fanzine Nosotros Somos los Muertos” fue publicada en el Saló del Còmic de Barcelona de 1993, obteniendo un gran éxito, ya que los propios compañeros del mundo del cómic se ofrecieron a colaborar en él.

Después del fanzine, realizó una trilogía compuesta por “Orficas”, “Monólogo y alucinación del gigante blanco” y “El prolongado sueño del Sr. T” (como curiosidad, en la versión inglesa el nombre fue cambiado por Sr. P para no coincidir con el famoso personaje del Equipo A), donde volvió a sus orígenes, con las mismas plumillas con las que trabajó años atrás. Tras esta trilogía quería volver al mundo del cómic clásico, como los cómics de Brugera, con un personaje propio y desarrollar historias con él. Fruto de este deseo, nació Bardín, un personaje que Max quería que no fuera interesante por él mismo (para que no sucediera lo mismo que con Gustavo o Peter Pank) sino que lo interesante fueran los hechos que le ocurren a él.

Luego de una temporada trabajando con “Bardín”, Max empezó a desarrollar un interés por el cómic mudo, con pocas palabras, ya que él cree que en las viñetas con pocas palabras tiene que dar lo mejor de sí mismo (esto será importante en su nueva obra, “Vapor”). Ya acabando su charla, Max comentó sus últimos trabajos, como el realizado en unas vallas publicitarias de Valencia (donde ilustró un cómic), alguna ilustración para “La Vanguardia” o “The New Yorker”, para finalizar viendo alguna página de su última obra, “Vapor”, que trata de un hombre que se harta del mundo y huye de la civilización para estar en paz.

Al acabar la charla de Max, tras un descanso de unos minutos, tomó el mando Manel Fontdevila que, a diferencia de Max, su charla fue más una charla entre amigos, comentando anéctodas y contestando a las preguntas de los asistentes, que una presentación de su obra. Al principio de la charla, comentó sus inicios como dibujante en la revista “Historias de la Puta Mili”. Tras cerrar la revista, pensó dejarlo, pero Sempere le llamó (y como había que pagar la hipoteca) entró en la revista realizando historias de “La Parejita”. Tras esto comentó una anécdota divertida relacionada con las historias de la Mili, ya que ninguno de los dibujantes había realizado la mili y se copiaban unos a otros pensando que el otro había hecho la mili, él en concreto se copió de Ozeluí, pero resultó que el tampoco había hecho la mili.

Luego de entrar en la revista y tras realizar muchas páginas (unas 600) notó que se cansaba, que “La Parejita” daba muestras de agotamiento, así que introdujo al niño para refrescarla (coincidiendo que el había sido padre recientemente) y publicó la “Guía para Padres Desesperadamente Inexpertos”. Su siguiente trabajo fue “¡Para ti que eres joven!” un intento de la revista para rejuvenecerse empezando una colaboración con Monteys. De esta relación comentó que trabajan muy bien juntos, sabiendo perfectamente qué quiere uno del otro, haciendo que sus chistes funcionen. Fontdevila comentó que puede dibujar una tira en poco tiempo, aunque siempre va con las fechas de entrega muy ajustadas.

A continuación comentó la famosa polémica por la portada del Príncipe en “El Jueves”, echándole las culpas a ciertos medios de comunicación, ya que actualmente todo se difunde más rápido, y chistes que anteriormente se quedaban en un grupo de gente (en este caso los lectores de la revista) con internet pueden llegar a todo el mundo. Sobre este aspecto comentó que hay pocas demandas contra la revista, ya que en el caso de la famosa portada la Casa Real quería cerrar el tema rápido, se pagó la multa y la cosa siguió sin más represalias.


Manel Fontdevila junto a Víctor Alós en plena conferencia

Además de trabajar en “El JuevesFontevila realizaba tiras cómicas en el periódico “Público” donde tenía total libertad, al principio le sugerían un tema y a partir de él realizaba la tira, pero con el paso del tiempo él mismo escogía el tema. Esta libertad en “Público” contrastaba con su trabajo en un periódico local de Manresa, donde eran más estrictos, donde puso algunos ejemplos de chistes sobre la familia Tous que siempre le censuraban. Otra curiosidad de su trabajo en Manresa fue que un día detuvieron a un compañero por ser miembro de “Terra Lliure” y a todos les cogió por sorpresa.

Dando un salto en el tiempo, a sus orígenes, comentó que empezó a dibujar gracias a su hermano, que andaba metido en el tema de asambleas y le encargaba a el realizar dibujos para los panfletos, o su posterior trabajo (ya más serio) en el fanzine “Llamborda”. Siguió unos comentarios sobre su obra “Superputa”, realizada en una temporada que estaba cansado de “La Parejita”. Le gustó trabajar en esta obra ya que, a pesar de tener el principio y el final claros, pudo ir improvisando durante el trayecto de enmedio.

Para finalizar hablo de su trabajo actual en “El Jueves” donde, a diferencia de lo que comentan las leyendas urbanas, las reuniones de editorial no son una fiesta, el famoso tema sobre Mahoma o la polémica que mantiene con Pallarés. Comentó que él personalmente no hace chistes sobre Mahoma ya que la religión islámica no influye en su vida, como sí hace la católica, por lo que sí realiza chistes sobre ella. Para acabar, comentó una famosa tira sobre Mark Knopfler, que aún se encuentra con gente que le echa en cara que se “metiera” con el cantante, finalizando con esto la divertida conferencia.

Cerrando el tema del cómic, decir que hubo un par de actos a los que no puede asistir, como fueron la presentación de la exposición de originales del artista castellonense Sergio Abad, realizada en La Galería donde cualquiera que quiera puede pasar a contemplar la obra de este artista, que ha trabajado en el mercado americano en series de Dark Horse, entintando páginas de diversas series de Star Wars o en el mercado patrio entintando a David Baldeón. La otra exposición está dedicada al cómic sudafricano, donde se pueden ver varias muestras de la revista Bitterkomix, la única de Sudáfrica relacionada con el cómic. Las dos exposiciones son interesantes, ya que nos permite ampliar fronteras en nuestro universo del cómic, conociendo obras realizadas fuera del mercado de superhéroes. Lástima no haber podido ir a las presentaciones para poder saber más sobre ellas, no obstante, las exposiciones seguirán una vez acabadas las Jornadas, así que cualquier persona puede pasarse en un momento a admirar estas grandes exposiciones.

Como curiosidad destacar que las Jornadas de este año acabaron (al menos en mi caso) relacionadas con el cine, tanto por el acto del 1 de Abril, donde en el Paranimf de la UJI se realizó una sesión de “Trash entre amigos”, una actividad bastante curiosa. El evento consiste en que cuatro amigos (Nacho Vigalondo, El Hombre Ausente, Rubén Lardín y Raul Minchinela) escogen una película de las llamadas serie B, y se dedican a comentarla como si estuvieran en el salón de su casa, solo que en esta ocasión era en una sala de cine y podían beber cerveza (dicho por ellos mismos). Lo curioso del evento no es la película en sí, bastante olvidable por cierto, como fue “La mujer murciélago”, sino por la interacción entre los cuatro invitados y el resto del público, donde todo el mundo comenta lo que le pasa por la cabeza en el momento, ya sea una pifia de la película, algún hecho incoherente o simplemente que no le gusta nada la película. Normalmente, por lo que he visto en internet, este evento se realiza en salas más pequeñas donde la gente está más encajonada y la interacción es más fluida, ya que en esta ocasión, al ser la sala tan grande, había veces que te perdías algún comentario bien de la gente situada en las butacas cerca de la pantalla como de la gente de las filas superiores. No obstante, fue un evento curioso y digno de ver.


De izquierda a derecha: Nacho Vigalondo, Rubén Lardín, el Sr. Ausente y Raúl Minchinela

Por último, un poco “fuera de programación”, se realizaron varios pases de la película “Arrugas”, adaptación del cómic realizado por Paco Roca, ganador de dos Goyas en la última edición. Decir que ni había visto la película ni había leído el cómic (hecho subsanado el mismo día al acabar de ver la peli) y decir que la película me gustó. Creo que realiza una buena adaptación de la obra, siendo bastante fiel al original (quitando un par de momentos que han suavizado para la adaptación al film), y partiendo de esa base ha quedado una película bastante ágil, no se hace nada pesada y trata con gran acierto un tema tan serio como el alzheimer, intercalando alguna chispa de humor en una situación bastante dramática. Una película que, más allá de los aficionados del cómic, todo el mundo debería ver ya que nos puede hacer reflexionar a todos y a tomar conciencia de un tema tan serio como éste.

Y con esto acabo la crónica de las VIII Jornades de Còmic Castelló, por mi parte ha sido un placer poder disfrutar tanto de los diversos actos enmarcados dentro de las Jornadas como escribiendo esta crónica. Por mi parte sólo queda dar la enhorabuena a la organización y animarles a trabajar muy duro para que el año que viene las IX Jornades sean mejores que éstas, que lo tendrán muy difícil. Hasta el próximo post!!! :D