viernes, abril 20, 2012

CRÓNICA: VIII JORNADES DE CÒMIC DE CASTELLÓ [CòmiCS'12] (y III): La otra crónica

Las actividades de las VIII Jornades de Còmic de Castelló 2012 del sábado 31 fueron muy variadas. Por la mañana, a las 11,30 h., era la sesión de firmas-dedicatorias de los distintos autores invitados. Hacía un día estupendo, así que, con “Malas Ventas” de Alex Robinson bajo el brazo, me fui paseando a Siragga (C/ San Félix, 43) donde se realizaba la reunión. Llegué un poco antes de la hora y tuve tiempo de curiosear y charlar con el dueño. Y, puntualísimos, llegaron los artistas. Primero Calo y enseguida Max, Fontdevila y Alex Robinson. Como ya estaba todo preparado empezaron enseguida. Debo decir que para el número de artistas y por su categoría, me pareció que había poco público, tal vez más tarde fue llegando gente porque ya digo que la puntualidad fue excelente. Así que me puse delante de Alex Robinson y, tras arreglar sus trastos y con mi inútil inglés y su poco castellano, muchas sonrisas y, con ayuda de su pareja, me hizo la dedicatoria: un buen Stephen. Como siempre me pasa cuando estoy viendo como realizan su obra los artistas, me encandilé y no hice ninguna foto pero supe reaccionar y pedí permiso a su pareja para fotografiarlo: accedió amablemente y me hizo sitio para hacerle la foto. Lo mejor es que ella misma nos hizo una foto a los dos juntos: estamos muy guapos. Siempre me admira la amabilidad y paciencia de estos artistas del noveno arte con los pesados que acudimos a por sus dedicatorias. Y con dos besos a cada uno de ellos, me despedí.


Alex Robinson firmando su Malas Ventas

Por la tarde, a las 17,30 h., eran las conferencias-charlas, primero de Max y luego, a las 19 h., la de Fontdevila en el Centro Social San Isidro de la Caja Rural de Castellón de la C/ Enmedio, 49.




Por la mañana se había inaugurado la exposición de Calo en la sala de exposiciones de este centro así que me fui para verla bien. Tuve la sala para mí sola. Recorrí la sala poco a poco y disfruté muchísimo de la obra de Calo, este artista castellonense que va a más, tanto en su obra gráfica como en la originalidad de los temas, como combina lo cotidiano con los sueños y la fantasía.




Había carteles y originales de su obra: “Angela y Clara. Las chicas con los chicos”, “Al servicio de las damas”, “Recluta con alien”, “Bacterias”, y su última obra “El abrazo de Neptuno”.






Por cierto, en el centro del suelo de la sala, se ha tenido la original idea de poner una ilustración suya a color y de gran tamaño y por poco la piso porque como iba rodeando las paredes no me fijé hasta cerrar la visita. Y vista en perspectiva quedaba muy bien. Prometo que no la pisé.



Y llegaron las conferencias. Max nos explica como se fundó la revista “El Víbora”, como le influyen las ediciones Bruguera, pues piensa que todo autor debe tener su personaje. Ha creado a “Gustavo”, hippie ecologista y antisistema, a “Peter Pank”, más politizado, y al actual “Bardín”, fantasioso y surrealista. Ha realizado las obras “El carnaval de los ciervos”, “La muerte húmeda”, “El canto del gallo” (en colaboración con Auserón del grupo Radio Futura), “El beso secreto”, “Mujeres fatales” (que le introdujo en el mercado francés). Y otras por encargo: “La biblioteca de Turpín”, “El jugador de los dioses”, “Alicia en el País Virtual”. Confiesa que sus grandes influencias han sido Robert Crumb, Chaland, Meulen, e incluso el manga. Con “Nosotros somos los muertos” (1993), una dura historia sobre la guerra de los Balcanes, volvió a sus inicios: hecha en fanzine, se vendió en el Saló del Còmic de Barcelona y se convertirá en el germen de la revista de su mismo nombre. Actualmente trabaja en una nueva obra con total libertad, a su gusto y ritmo, improvisando. Es de admirar el meticuloso seguimiento que hizo de su obra. Porque a pesar de gustarle la improvisación, el cambio de rumbo, tiene las ideas claras y una planificación de lo que quiere hacer muy precisa.


Charla con Max, moderada por Víctor Alós

Con Manel Fontdevila el planteamiento de la conferencia fue distinto. Fue más bien una charla con el presentador-entrevistador y el público que le preguntaba cosas y detalles. Nos cuenta que muy joven colaboró con grupos ecologistas a los que pertenecía su hermano. Colabora en revistas como “El Víbora”, “Cairo”, “Tótem”. Es colaborador habitual de la revista “El Jueves”. Son suyas las series de “La parejita” donde nos muestra la evolución de una pareja, sus motivaciones y trabajo e introduce al niño para no estancarse en la historia, coincidiendo con su propia vida al tener un hijo. Junto con Albert Monteys realiza “Para ti, que eres joven” tratando de cosas de jóvenes y para dar un vuelco a la misma revista. La colaboración entre ellos es buena porque tienen buena comunicación y se distribuyen el tema. Consiguen frescura en esta serie (y lo dice riéndose) porque apura el tiempo de entrega y acaba improvisando, trabajando con rapidez y así sale todo más espontáneo. Se le pregunta por las demandas a “El Jueves” por sus chistes. Reconoce que han sido pocas porque no son rentables para nadie, ni demandante ni demandado. Pero han sido un revulsivo para la revista al venderse más, sobre todo por la que tiene la portada referida a los Príncipes. Otra ha sido una viñeta de su blog considerada antisemita y otro chiste en “El Jueves” sobre el accidente del torero Ortega Cano. Reconoce que su humor es directo y algo bruto. Le gustan los chistes que saca en el periódico “Público”, con tema impuesto o libre, porque es un espacio limitado, arquitectónico. Ha realizado obras como “Mantecatos”, “Super puta”, como novela gráfica, o “Reunión”, de los que está satisfecho del resultado. Considera que el humor gráfico y el dibujante de cómic son lo mismo: la diferencia está en que el humor gráfico da más dinero (eso sí, la carcajada fue general en la sala). Y terminó con la idea que el humor lo engloba todo, lo une todo. Debo decir que fue una de las charlas más divertidas a las que he asistido, tanto por la personalidad de Fontdevila como por sus ideas y comentarios, y la manera de expresarlos.


Charla con Manel Fontdevila, nuevamente con Víctor Alós como moderador

Quiero recalcar que el salón de actos estaba a tope y el público estábamos ávidos de conocer detalles y anécdotas, la obra, las ideas, de estos dos artistas. Y se consiguió un ambiente distendido y muy divertido. Gracias a Max y a Fontdevila por su tiempo y por alegrarnos la tarde. Y sin más que contaros, saludos y hasta pronto.