viernes, octubre 05, 2012

CRÍTICA: EL "BATMAN" DE CHRISTOPHER NOLAN (I): El [re]nacimiento del héroe

Hace no mucho fui al cine a ver la última película que cierra la trilogía de la nueva etapa del Hombre Murciélago en la gran pantalla de la mano de ese gran director que es Christopher Nolan. En una serie de posts que hoy abrimos con éste, intentaré ir explicando y desmenuzando y dando mi opinión de lo que me han parecido cada una de las tres películas que conforman esta trilogía, donde Nolan ha sabido darle un nuevo giro y una nueva visión a uno de los grandes iconos de la DC (muy diferente a la que nos ofreció allá por finales de los 80 otro de los grandes maestros del cine, Tim Burton, sin dejar de mencionar el resto de las películas de la década de los 90 (un total de tres, la segunda también dirigida por Burton y las dos restantes por Joel Schumacher) que siguieron a la primera del director californiano), convirtiendo esta nueva remesa de películas del siglo XXI en unas de las mejores adaptaciones del género de superhéroes de los cómics que ha tenido la gran pantalla, convirtiendo la segunda de la saga en mi película preferida de este género, sin desmerecer para nada, todo lo contrario, la primera y la tercera de la trilogía.


Quitando alguna que otra película previa a la década de los 90, la de 1966 de Leslie H. Martinson, a raíz del éxito de la famosa serie televisiva del siempre recordado Adam West, una de las primeras películas del género de superhéroes que más impactó en su momento en la gran pantalla (dejando a un lado, por supuesto, los films del Hombre de Acero de los 70/80 de Richard Donner), por estética y su gran puesta en escena, fue el Batman de Tim Burton, donde en el primer film de la serie nos encontramos con un correcto Michael Keaton caracterizado de Bruce Wayne/Batman y la actuación de un inolvidable Joker de la mano de una de los rostros más apropiados (su eterna risa maquiavélica así lo certifica), y uno de los actores que más miedo han dado en el cine (inolvidable su papel de Jack Torrance en El resplandor de Stanley Kubrick), como es el de Jack Nicholson. Las virtudes de este film en la época en la que vio la luz, fuera de comporaciones "odiosas" con la trilogía de Nolan, fue su irrupción apabullante en la gran pantalla de un género de superhéroes (salvo la honrosa excepción ya comentada del Superman de Donner) que hasta la fecha no había tenido el peso específico que ahora parece que tiene este género que navega entre las aguas de los géneros de acción, fantasía y ciencia ficción, conformando por tanto un género fuerte por sí mismo y méritos propios si al taquillaje de muchos de sus títulos nos referimos.

Como toda una serie de películas adaptando un cómic de superhéroes, independientemente de que se hayan escrito otros comienzos del mismo personaje o personajes, sean protagonistas individuales o formando un grupo de ellos, éste siempre tiene un comienzo, más o menos fidedigno con el original (tuviera éste más de una versión o interpretación diferente a lo largo de los años sobre el papel), donde se da a conocer el origen de nuestro/s héroe/s para dar un sentido a la historia que se nos quiere contar, y más teniendo en cuenta que al ser una historia donde el toque fantástico está presente en toda la historia, este origen es crucial para que el lector/espectador se haga con la historia rápidamente, que le dé una coherencia a la misma, y así entrar de lleno en la historia concreta y central que se nos quiere ofrecer puntualmente en ese momento.


Éste es el caso también de Batman Begins, un film dirigido, como ya hemos dicho, por Christopher Nolan en el que, durante un poco más de media hora de metraje en el comienzo, el director nos quiere dar a conocer el origen de Batman donde, como ya es conocido por todo aficionado al cómic y a este personaje en concreto, un jovensísimo Bruce Wayne asiste al asesinato de sus padres a la salida de la opera (o del cine, o del teatro), y como éste, a medida que va creciendo, se siente responsable del asesinato de los mismos, por lo que tiene que buscar en una zona alejada de la civilización, en tierras asiáticas, su verdadera razón de ser y saber cómo buscar su venganza a través de las enseñanzas de Ra's al Ghul y su Liga de las Sombras.

Nolan ha buscado aquí traer hacia fuera la esencia del héroe, la motivación que le ha llevado a ello, al (super)hombre que hay detrás la máscara y el símbolo en el que se convertirá posteriormente para los habitantes de Gotham, siempre con una tonalidad bastante oscura y una ambientación 'siniestra' a través de un magnífico y maquiavélico Liam Neeson como Ra's al Ghul, líder de una secta de asesinos orientales en las montañas del Himalaya, ideal para transmitir aquello de místico que siempre ha tenido el personaje y convencer al lector que el poder del héroe ha sido cultivado a través de la meditación, la introspección y las artes marciales, siempre importantes para fortalecer al héroe que, recordemos, no es un superhéroe con poderes (ni nunca lo será), si no que es su fuerza física y mental lo que le llevará a ser uno de los superhéroes más temido por sus enemigos y más admirado por los aficionados, al ser un héroe más próximo a nosotros que otros, más real, más 'humano', capaz de elegir la mejor opción y encontrar el recto camino a pesar de las trabas y tentaciones que irá encontrando nuestro héroe y más en momentos de incertidumbre y de impasse, buscando como está su verdadero sentido y su lugar en el mundo.


Eso sí, para conseguir, fortalecer y aumentar este poder requerirá de la utilización de una cantidad ingente de gadgets (no por nada es uno de los hombres más ricos del mundo, a través de Industrias Wayne), y cual 'James Bond' al uso buscará como aliado a Lucius Fox (interpretado por Morgan Freeman) que, a través de su Departamento de Ciencias Aplicadas, le suministrará de todo la tecnología y artilugios en fase experimentales que Batman hará suyos y provará y utilizará en su lucha contra el crimen. Estas escenas son siempre necesarias para romper la seriedad de la trama impuesta, quitarle tensión a los diferentes momentos clave del film, y mantener atento, divertido y destendido al espectador. El descubrimiento y uso, en este caso, de los 'juguetitos', no por nada parte fundamental del mito de cualquier Batman que se precie, funcionan muy bien y hacen su acertado papel en esta película (aquí mencionaremos su adaptación a los tiempos que corren de los mismos, destacando fundamentalmente tres: el nuevo traje (totalmente negro, obsesión por otra parte de nuestro protagonista) de kevlar, de material totalmente nuevo, más ligero y resistente, y con el tradicional logo de Batman mimetizado y muy integrado en el pecho (cosa que podría resultarnos irreverente y sacrílego para nosotros los aficionados, el camuflarse tanto el icono fundamental del personaje en su traje, pero tampoco desmerece la valentía del director al querer darle ese tono má actual y moderno al personaje, como si de un chaleco/uniforme militar de las fuerzas especiales se tratara), así como mencionar la actualización evidentísima, de pleno siglo XXI; del Batmóvil, un auténtico 'tanque' sobre ruedas fuera del estilizado y menos real batmóvil clásico de siempre, que en los anteriores films no daba la talla de autenticidad de automóvil de tecnología avanzada, más bien como un arte/coche efímero y de atrezzo; y de toda la parafernalia que conforma la Batcueva, un verdadero laberinto de cuevas subterráneas, bastión y centro de mando de nuestro superhéroe, hogar de miles de murciélagos (su símbolo y su mayor terror desde niño, así como verdadero pavor para sus enemigos como símbolo), que forman parte de los cimientos de la Mansión Wayne). En cuanto al papel de Freeman en la cinta, da ese toque serio, a la vez que divertido, como pieza fundamental de las Industrias Wayne, no por nada Bruce Wayne se pasa durante casi toda la cinta ejerciendo de frívolo playboy, máscara apropiada para enmascarar la máscara principal, la de su alter ego.


También desde el comienzo del film no podía faltar una pieza fundamental para ayudar 'mental y psicológicamente' a Bruce en busca de lograr los objetivos perseguidos por este: su mayordomo Alfred Pennyworth, verdadero mentor del chaval cuando se quedó huérfano, una buena ayuda fundamental para Bruce/Batman en todo lo que nuestro héroe favorito necesitará, y el punto de equilibrio perfecto para que el héroe no se desvíe de su verdadero camino. Y quien mejor que para interpretar a este personaje que un auténtico gentleman y grandísimo actor como es el veterano Michael Caine que, a través de una interpretación pausada y llena de mesura, sin restarle un finísimo humor inglés y atinada ironía, sabe darle ese aire y toque de verdadero mayordomo inglés que debe tener todo actor que interpreta al inefable y fiel confidente mayordomo Alfred.


El resto de los personajes, que nos irán acompañando en este film, parcial o totalmente en el resto de la trilogía, conforman un conglomerado de personajes imprescindibles y necesarios para dar credibilidad al personaje y hacerlo siempre y en todo momento reconocible al aficionado y fan más acérrimo del personaje, que siempre resultará el más crítico y exigirá lo mejor de ellos, intentando ser lo más fieles posibles al original, como también al aficionado y lector medio y ocasional, que posiblemente no conozca tan bien al personaje como otros, pero que es conocido por todos como gran icono que es del noveno arte en particular y de la cultura de masas en general, por lo que el elenco de protagonistas conocidos, aunque tibiamente por algunos, será suficiente para que la historia cobre vida y veracidad y la hagan suya cualquier tipo de lector, sea éste de cómics o no.

Por tanto, en este primer film, aparte del querido por todos Alfred y del ya mencionado Lucius, nos encontramos a uno de sus grandes enemigos de siempre, el temible Ra's al Ghul (Liam Neeson), utilizando el nombre primero de Henri Ducard (que nada tiene que ver con el detective/asesino del mismo nombre creado por Sam Hamm), aunque se hayan permitido ciertas licencias de origen del personaje de los cómics creado por dos monstruos de la industria del cómic: Dennis O'Neil y Neal Adams. En el film aparece como el líder de la Liga de las Sombras (la Liga de los Asesinos en los cómics), una organización secreta de grandes guerreros físicos y mentalmente, cuyo objetivo es erradicar al mayor virus que puebla el planeta capaz de destruir la vida y la harmonía en la Tierra: la raza humana. En el film de Nolan se convierte en el mentor de un joven e imberbe Bruce Wayne con sed de venganza e incapaz de reorientar su camino en la vida después del asesinato de sus padres cuando él era aún un niño. Gracias a Ra's al Ghul será capaz de poner en perspectiva su vida, encauzarla de nuevo y redirigirla hacia un fin más noble, que no será la destrucción de la humanidad perdida y sin esperanza de redención como pregona Ra's al Ghul, si no como protector de la misma enfrentándose al mal que la rodea y siempre con la esperanza de la redención y salvación posible de la misma. De ahí el enfrentamientos de egos que se produce entre estos dos amigos/enemigos, convirtiéndose en el necesario villano que todo superhéroe tiene que tener por necesidad para dar sentido a lo que hace, fuera o al límite de la ley.


Otro de los enemigos clásicos del Hombre Murciélago que aparece en la cinta es el mafioso Carmine Falcone (Tom Wilkinson), verdadero poder fáctico a la sombra de una ciudad corrupta como es Gotham, pero que en el film aparece realmente diluido y no explotando realmente el potencial que tiene este personaje y que en los cómics demuestra. Colocado quizás solo para darle una motivación a Bruce para comenzar su lucha contra el crimen en su propia ciudad, y qué mejor que comenzar luchando contra lo malo, sucio y oscuro que toda gran urbe esconde en su seno... la delincuencia y la corrupción al más alto nivel.

Otro de los villanos que también pasa algo desapercibido es el Dr. Jonathan Crane, El Espantapájaros (Cillian Murphy), que a través de su papel como psiquiatra del Arkham Asylum (posiblemente lo peor de la cinta, famoso manicomio, situado en The Narrows, donde están encerrados los mayores villanos de Gotham y archienemigos de Batman, y que aquí no han sabido explotar tampoco el potencial de uno de los edificios más conocidos y emblemáticos del Universo DC). El Espantapájaros es una mera comparsa, al igual que Falcone, necesarias para urdir el plan maestro de Ra's al Ghul para destruir la ciudad de Gotham.

Otro de los puntales para conformar la cosmogonía del Hombre Murciélago es James Gordon, en este caso un simple sargento de policía, interpretado por Gary Oldman (aunque hay veces que no lo veo en el papel de este personaje, que en los cómics aparece con más aplomo y autoridad), que será su conexión fuera de la ley con la policía, donde Batman tendrá sus problemas por ir siempre al filo de la ley, pero que acabarán siendo compatibles e imprescindibles para conseguir erradicar los peligros que acechan a Gotham, gracias siempre a la utilización de unos de los símbolos por antonomasia de nuestro superhéroe y reconocible por todo buen aficionado: la Batseñal.


Uno de los papeles más flojos, de una actriz que creo que aún le faltan muchas tablas, es el de Rachel Dawes (personaje hasta ahora inédito en los cómics y en el Universo DC) interpretado por Katie Holmes, que, aparte de ser la ayudante del Fiscal del Distrito que intenta condenar y encerrar por todos los medios de que dispone al mafioso Falcone, surge en el film como el gran amor de infancia de Bruce, donde nuestro héroe intentará salvar por todos los medios del peligro constante que corre, personaje que quizá sobraba en esta película a pesar que en el cine parece que sea necesario e imprescindible que las relaciones personales entre protagonistas tenga sus minutos de gloria, aunque aquí aparezcan bastante inadvertidos y sin peso específico realmente... metraje que realmente sobra a mi entender.

Otros personajes que también pasan casi totalmente inadvertidos son Earle (Rutger Hauer), como el principal administrador de Industrias Wayne, y Victor Zsaz (Tim Booth), uno de los clásicos villanos del Hombre Murciélago, que realiza un par de apariciones testimoniales.

En cuanto a la BSO, obra de Hans Zimmer y James Newton Howard, da el tono perfecto y apropiado, con un buen ritmo y una tonalidad llena de acción, haciéndola reconocible e identificativa de esta trilogía de Nolan, y diferenciándolas de las más ritmicas ya por todos conocidos de las serie de TV de los 60, de las del Batman de Burton, y de la serie de animación de Bruce Timm.


Christopher Nolan ha intentado dar en este primer film de la trilogía un nuevo aspecto más oscuro y más real acorde a los tiempos presentes que el que nos intentó dar Tim Burton en su anterior Batman, mucho menos solido física y mentalmente, en una Gotham más irreal, inténtandole dar un aspecto más decó o steampunk de mediados del siglo XX, a diferencia de una Gotham más actual, mezclando lo mejor y lo peor de las grandes urbes de hoy en día. Y también darle al mito Batman una identidad, un símbolo, que bien podríamos resumir en varias frases puestas en boca de tres de los protagonistas del film: "si consigues ser algo más que un hombre, si te entregas a un ideal, si nadie puede detenerte, te conviertes en algo muy diferente... en una leyenda (Henri Ducard/Ra's al Ghul)"; "siempre se teme aquello que no se comprende (Carmine Falcone); "como hombre soy de carne y hueso, pueden ignorarme o destruirme... pero como símbolo, puedo ser incorruptible, puedo ser inmortal, algo primario, algo aterrador (Bruce Wayne/Batman)".

Como conclusión, deberemos destacar el éxito que obtuvo esta nueva revisión del personaje en la gran pantalla, lo que reportó pingües beneficios a la Warner, que no tuvo más remedio que continuar ofreciendo las 'nuevas' aventuras del Hombre Murciélago, eso sí, nuevamente bajo la diestra batuta de un Nolan muy acertado, que supo darle un nuevo aire y enfoque al personaje, creando una serie con un inicio y final de ciclo y sobretodo aportándole una continuidad, de la que careció el anterior Batman cuando Burton se desentendió del proyecto y no tan diestras manos a la dirección no supieron darle ese envoltorio moldeador que hubiera dado más empaque a las cintas que siguieron, para no darle ese tono tan desenfadado y a veces risible que tuvo el personaje (interpretados por varios actores: Val Kilmer y George Clooney), juntándolo con unos villanos y unos aliados que no dieron la talla y propiciaron que el personaje se desvaneciera en su propia simplicidad.


En resumen, una cinta que pasa con un notable alto rozando el sobresaliente, que supo insuflarle una nueva vidilla al personaje, adaptándolo mejor al cine de acción del nuevo siglo, utilizando perfectamente los efectos especiales de nueva generación en la cinta, pero sin abusar nunca de ellos, salvo momentos puntuales de la cinta, sobretodo con las luchas marciales, el uso de los 'juguetitos' de Batman, y la escena final del clásico monorraíl de Gotham, y posibilitando que el género de superhéroes continúe siendo hoy en día en un auténtico filón muy rentable para la industria del séptimo arte y, ya de paso, haya salvado a la industria del noveno arte que a finales del siglo XX comenzaba a tener problemas de agotamiento y de menores ventas en general. Dos medios que, marcando sus evidente diferencias, han sabido cogerse de la mano, junto al perfeccionamiento de la tecnología en el campo visual que ha evolucionado a pasos agigantados en la última década, y unificar esfuerzos para que el género de supehéroes resurja cual ave fénix aunque éste no había dado señales aún de defunción.

(Continuará)

Un saludo cordial.